lunes, mayo 23, 2011

Aún me encuentro en estado de Shock tratando de digerir la dura noticia que la familia ciclista ha vuelto a recibir hoy. Un desafortunado y trágico accidente se ha llevado por delante a Xavi Tondo, cuando se preparaba para salir a entrenar.

 
No tuve la suerte de conocerle en persona, pero sus amigos dan fe de que era una persona excepcionalmente alegre que amaba el ciclismo. Desde este punto en común que nos unía quiero lanzar en este humilde sitio mi más sincero pésame a toda su familia y amigos.
Movistar ha decidio seguir en carrera en el Giro de Italia, todas las victorias que le puedan dedicar, serán pocas.

Descanse en Paz Xavi Tondo

Posted on lunes, mayo 23, 2011 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, mayo 16, 2011

Tras no haber podido participar en las dos ediciones anteriores por problemas de agenda, este año marqué en rojo el día 14 de mayo la fecha en la que se celebraba la III Vuelta a la Jarosa de Guadarrama, y es que correr en casa, por los caminos que he machacado durante toda mi vida me hacía una ilusión muy especial.

Por desgracia, durante las dos últimas semanas me ha sido imposible hacer ningún entrenamiento de carrera a pie, debido a un pequeño golpe que me di en la rodilla durante el último relevo de las 24Doce. Al principio no le di importancia, aunque la rodilla se puso, primero negra, después morada y después verde, pero desde entonces, en cuanto empezaba el más mínimo trote, un agudo dolor debajo de la rótula me obligaba a parar.
Según se acercaba la fecha iba asumiendo que tendría que dejar pasar la ocasión para otro año, ya que ni el reposo ni el hielo parecían ser eficientes. Sin embargo, tanto el día de antes, como el mismo día de la prueba, el dolor parecía remitir, y aunque no llegue a probar si realmente molestaba al correr, decidí presentarme y al menos tomar la salida, si después había que retirase ya se vería....

Como si de una maldición particular se tratara, horas antes de la carrera mis amigas las nubes negras, tomaron posiciones, y empezaron a descargar agua como si no hubiera un mañana. Así que allí estaba yo, a la hora de la salida, sin haber corrido en 20 días, con la rodilla cogida con alfileres, y bajo el diluvio universal, pero con mis mejores galas, el dorsal puesto y sobre todo muchas ganas de disfrutar de la carrera.

Los últimos serán los primeros

Con el retraso justo para acabar de empaparnos, nos dieron la salida, los dos primeros kilómetros eran favorables, y aunque había algo de aglomeración de participantes en los caminos, se podía ir con un ritmo alegre. Como me esperaba, el dolor apareció, era bastante agudo, y antes de llegar al km2 estuve muy tentado de abandonar; sin embargo, una vez sobrepasado cierto umbral de dolor, creí notar que la rodilla se iba calentado, y el dolor era más asumible, así que ya solo tenía que preocuparme de los charcos, los ríos... y las cuestas!!! Que divertidas las cuestas... ¿verdad?, pues no, no siempre... De las 1000 ó 2000 veces que habré pasado por las cuestas que nos tocó subir, el 100% de ellas fue con una MTB que se adaptaba al terreno como un guante, pero subirlas corriendo, pues como que era menos divertido... Y es que cuando afrontas rampas de hasta el 21% de desnivel y un total de casi 5km continuos de subida, en los que apenas hay metros de llano para oxigenar, hay poco lugar a la diversión. Aún así, fui capaz de afrontar las subidas con fuerza, a un paso constante y con las piernas doloridas, pero sin caminar ni llegar al límite de mis fuerzas.
En este proceso, cuando nos quisimos dar cuenta de que ya no llovía, empezamos la que yo pensaba que sería la parte más favorable, los 5km de bajada. De nuevo, la realidad se empeñaba en llevarme la contraria, y es que si en alguna parte de la carrera sufrí, fue en esta, no era capaz de mantener un ritmo, los tobillos me dolían en cada pisada y en las zonas con mayor porcentaje notaba incluso como la cadera se quería salir de su sitio... y lo más divertido y desmoralizante, era que no paraban de adelantarme corredores por todos los flancos.
Por suerte para mi, el correr en casa me daba la ventaja de saber palmo a palmo que era lo que me quedaba por recorrer, de esta forma me fue más fácil mentalizarme y llegar al ultimo kilómetro y medio de "llano", ya solo quedaba apretar los dientes, pisar 4 charcos más y acabar de reventar las piernas con el repecho final:

La prueba estaba acabada acorde con el objetivo planteado, bajando de 1hora en los 10,3km totales, con un tiempo final de 56min 14seg, puesto 237º

Último repecho
Creo que teniendo condiciones para una mejor preparación, puedo hacer un mejor tiempo, por lo que espero volver a presentarme el año que viene para demostrarlo. En cualquier caso, estoy muy contento con el resultado y la experiencia, aunque mis piernas no opinen lo mismo... 

*Fotos cortesía de de Aurora Mendoza

Posted on lunes, mayo 16, 2011 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, mayo 10, 2011

Ha pasado ya más de un mes desde que completé el que había planteado como principal objetivo para este 2011, y tras este tiempo de asimilación y digestión de los resultados, creo conveniente plasmar por aquí lo que son mis reflexiones y conclusiones sobre mi actuación.

Después de 2 años corriendo duatlones con cierta asiduidad, y debuntando el año pasado en triatlón, este año me había puesto entre ceja y ceja el objetivo de finalizar mi primer triatlón de larga distancia, y el elegido fue el Ican de Marbella, en distancia Medio Ironman: 1.9km nadando - 90km en bicicleta - 21km de carrera a pie.


Elegí este principalmente por que era uno de los primeros del calendario, y quería cumplir el reto lo antes posible evitando dispersarme, y tener demasiado tiempo para que me entrara el pánico. Sabía que el tiempo estaba justo, y que si algo salía mal no llegaría bien preparado, pero la incertidumbre y la presión también formaban parte de este reto.

Mis expectativas eran sencillas, simplemente quería acabar, no me preocupaban marcas, ritmos, records, ni nada por el estilo. No tengo un gen competitivo excesivamente desarrollado, y el realismo ha sido siempre una de mis características. De las tres partes de la prueba, solo había contrastado mi rendimiento en una de ellas, tras más de 20 años montando en bici compulsivamente, los 90km de ciclismo eran la parte "fácil" para mi. Las otras dos eran una incógnita, aunque hablando con propiedad, y viendo mi pobre rendimiento las escasas veces que me he enfrentado a pruebas a nado o en carrera a pie, el panorama era para salir corriendo...

Consciente de ello, en los meses desde Enero a Abril seguí un plan autodiseñado, combinando planes extraidos de libros, revistas, paginas específicas, y demás fuentes externas de conocimiento, en los que la piscina y la carrera a pie fueron los núcleos centrales. Pero como suele decirse, la vida es lo que pasa mientras haces otros planes, y en este caso la vida me tenía preparada una preciosa lesión en mi rodilla izquierda, que me impediría correr hasta la primera semana de Febrero, menos de dos meses para preparar una distancia que no había corrido en mi vida... tenia moral y ganas.... aún sabiendo que quizá esto no sería suficiente, con un ojo puesto en el calendario, y el otro en la rodilla, seguí para adelante y fui en busca del reto.

Podría escribir un libro, o dos, o tres, sobre como transcurrieron esos 3 meses de preparación y como se mezclaban en cada kilómetro las ganas con las dudas, con la ilusión y con el miedo... pero sabiendo que no tengo la capacidad literaria suficiente, haré el esfuerzo de resumiros este periodo preparatorio en las más de 100 horas que pasé entre la piscina, el gimnasio, el carril bici de colmenar y dando zancadas por aceras y caminos, mientras jugaba a ser triatleta.

El día 3 de Abril era la fecha señalada. Un día antes llegaba a Marbella acompañado de Aurora, mi único soporte y mayor apoyo moral en esta aventura. Estaba tranquilo y satisfecho por que sabía que había aprovechado todo el tiempo disponible y no había dejado nada a la suerte, aunque en mi fuero interno estaba lleno de dudas sobre mis posibilidades en el medio maratón. El día previo pasa como una exalación, entre recogida de dorsal, comer, ceckin en boxes, reunion informativa sobre la carrera, pasta party, estiramientos... sin tiempo para pensar a las 22.30h ya estaba en la cama intentando conciliar el sueño, antes de que el despertador me anunciara la llegada del día D a las 5 de la mañana.

Toda la parafernalia lista
Todavía en noche cerrada, las 3 de la mañana es la hora en la que mi vejiga y mis nervios decidieron que ya había descansado suficiente, aún quedaban 2 horas para que abrieran el buffet del desayuno, las cuales paso mezclando ejercicios de relajación, y pequeños estiramientos. Sobre las 6.15h de la mañana, después de un desayuno opíparo, me subo al primer autobús que nos lleva a la zona de boxes, donde ultimamos los detalles de nuestras transiciones.
Transición
La salida se daba a las 8h de la mañana, y el tiempo pasaba inusualmente despacio, trato de visualizar lo que me espera, pero no tengo esa capacidad, no puedo ver mas allá de la playa... Con tiempo de sobra, me calzo el traje de neopreno por tercera vez en mi vida, y pruebo la sensación de nadar en el mar, estoy concienciado de que las olas y la orientación serán mis grandes enemigos en este primer sector y mientras le doy vueltas a todo esto, a las 8 en punto de la mañana suena la bocina que nos abre el paso hacia el mar, entro el último en el agua, y no hay vuelta atrás, empiezo a escribir mi historia...

Como había previsto, en la primera de las 2 vueltas que teníamos que dar nado bastantes más metros de los debidos, al nadar equivocadamente hacia una boya que no era la que me tocaba. Con esto en mente, y ayudado por las pocas olas que presenta el mar, consigo completar los 1.9km, más o menos en el tiepo previsto, 43min 39 seg.

Tras pasar el tramite de la transición, algo mareado y nervioso, por fin me encuentro en mi hábitat, vestido de ciclista y afrontando los 90km del sector de bicicleta. Sabíamos que iba a ser por una autopista, pero no sabíamos el tipo de trazado que sería... aquí teníamos la respuesta: un continuo rompepiernas, sin un metro de terreno llano, siempre acompañados con graciosas rachas de viento del mediterraneo. Mentiría si dijera que me no esperaba haber ido un poco más rápido de lo que fuí, pero las cosas como son, mis fuerzas eran las que eran, y tras 3h 19min pedaleando, ya estaba de nuevo en la zona de transición, listo para afrontar lo que realmente sería mi prueba de fuego: 21km de carrera a pie.

Comienza el tramo de carrera a pie
Aunque el día se había levantado nublado y durante la bici nos había chispeado un poco, en el momento en que salgo a correr, hace un día esplendido y las vistas desde Puerto Banús en el primer tramo de carrera son idílicas. Mientras peinso esto, van pasando los primeros km de carrera, en los que mantengo un ritmo de 5'15" que creo bueno para mis fuerzas, lógicamente voy siendo adelantado por numerosos triatletas, pero esa no es mi guerra.

Van pasando los Km y las sensaciones son buenas, un gel en el primer avituallamiento, agua y sales en el segundo, miro el reloj, el ritmo se mantiene, queda mucho todavía pero ya queda menos. Todo transcurre así hasta más o menos el Km 7, poco después de pasar por el segundo avituallamiento, justo en el momento en el que visualizo a un triatleta veterano, con muchas más batallas que yo, que me había adelantado al poco de salir de la transición, su ritmo había cambiado, y justo cuando me situo a su altura se para y decide que ha tenido suficiente, puedo ver en su cara el abatimiento físico y la frustración de la retirada... en este justo momento empiezo yo también a perder mi particular batalla psicológica, ahora si que noto el dolor de piernas, noto el pulso demasiado alto, noto como el chip me roza en el tobillo las gafas me molestan... No se que ha cambiado, pero empiezo a ir cuesta abajo. Disminuyo el ritmo, y a duras penas hasta el km 10 consigo mantener la carrera, las piernas están cada vez más duras. Del Km 10 al 12 voy literalmente arrastrándome, no puedo con mi alama, y al llegar a avituallamiento situado en ese punto mi cabeza me ordena parar; bebo tranquilamente, me recoloco el chip, mastico un poco de fruta con calma y me vuelvo a poner en marcha, el ritmo debe ser cercano a los 6 - 6'10" min/km, pero eso ya no me preocupa. Me preocupa el hecho de que a cada paso que doy, las piernas parecen pesar una tonelada, de que el aire llega a los pulmones solo con cuentagotas, y de que el dolor ya me llega hasta los hombros, que parecen querer hundirse en el suelo a cada zancada

Sufrimiento
Intento engañarme pensando que seré capaz de llegar a cualquier sitio con este trote, pero es imposible, necesito andar, estoy en este momento en el Km 14 de la media maratón, 2/3 de recorrido están cubiertos, pero las lagrimas me brotan al darme cuenta de que no seré capaz de correr los 7km que me quedan. A partir de este punto, voy alternando 5 - 10 minutos andando con otros tantos trotando, parándome en cada avituallamiento, y realizando estiramientos a cada poco. Se me forma un nudo en el estomago, el nudo que representa el fracaso, en mi cabeza solo se resuena ese concepto "Fracaso", la carrera ha sido mas fuerte que yo. El objetivo era acabar, daba igual el tiempo, pero nunca contemple tener que caminar, arrastrarme de esta forma, realmente estaba vencido. Aún así, la retirada no era una opción, aunque fuera en este estado, iba a acabar la prueba, eso era seguro.

A la altura del km 18 mi orgullo llama a la puerta, aunque sea para engañarme a mi mismo, me obligo a correr los últimos 3km, me cueste lo que me cueste, total 3km no son tanto... No, no son tanto en condiciones normales, pero si para mi rodilla, al poco de empezar a correr de nuevo, ella decide que ha tenido suficiente, y me recuerda la lesión latente, con un fuerte latigazo en la cintilla. Ahora si, solo quedaba la opción de caminar. Ya si que no le faltaba ningún ingrediente al caldo.

Cerca del final, veo llegar a Aurora y desde la distancia me lee la frustración en la cara, le señalo la rodilla y sin necesidad de decir más ella lo entiende todo y me transmite toda la energía de la que yo estoy adoleciendo como si fuera el mismísimo ganador de la prueba. Gracias a ella, los dos últimos km se hacen algo más llevaderos, gracias a ella he podido llegar hasta aquí, y gracias a ella podre acabar siendo consciente de que al menos he sido fiel a mi mismo y he sabido completar mi reto. 
Finalmente veo la meta, instintivamente retomo el trote de previos kilómetros y paso debajo del arco de meta, la prueba había terminado, la última zancada estaba dada, era Finisher del ICAN Marbella 2011, mi tiempo final, una anécdota: 6h 27m 02sg
Camiseta y medalla de Finisher - Gracias Aurora!

Tras este mes largo, las cosas se ven de otra forma. Ya no me siento tan derrotado, no considero un triunfo mi actuación en la prueba, pero creo que el hecho de ser capaz de acabar, aunque fuera andando, reflejan cierto grado de voluntad del que si que puedo estar contento. Soy consciente también de que pequé de optimista, y que probablemente las ganas y la ilusión no me dejaron ver las cosas como eran en realidad., que no es otra que: No llegúe con la preparación suficiente para la carrera a pie, así de simple y sencillo.

Este es el axioma del que estoy partiendo para preparar la que será mi participacion en el ICAN Marbella 2012, asi que el desafío ya está planteado.

Si habeis llegado hasta aquí, teneís mucho mérito, en todo caso, os mantendré informados.

Posted on martes, mayo 10, 2011 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, mayo 09, 2011

Hoy he estado preparando una entrada con reflexiones y vivencias personales que parecían importantes.

Ya no lo son, hoy nos ha vuelto a visitar la tragedia, hoy ha muerto uno de los nuestros en el transcurso de la tercera etapa del Giro de Italia, Wouter Weylandt, corredor belga del equipo Leopard Trek.


Sirva esta entrada como humilde homenaje. Descanse en paz, sobran las palabras.

Posted on lunes, mayo 09, 2011 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, mayo 02, 2011

Lluvia, barro, charcos, mas barro... Mountain Bike.

Estas son las palabras que me vienen a la cabeza al pensar en la experiencia que hemos vivido este fin de semana en las 24Doce de MTB en Moralzalzal. Se veía venir, durante toda la semana venían dando previsiones de lluvia, tormentas y disminución de temperaturas para la zona, pero nada de eso sirvió para quitarnos la idea de la cabeza, y allí nos plantamos, a las 12 de la mañana del día 30 de Abril, dispuestos a cubrir 24 horas seguidas de Mountain Bike sin miedo a lo que nos pudiera caer.

La prueba se hizo dura, muy dura, desde las 6 de la tarde del sábado, hasta aproximadamente las 6 de la mañana del domingo, tuvimos sobre nosotros a la borrasca más puñetera que me he encontrado en mi vida, que nos regalo tantos tipos de lluvia y tormentas como relataba en su día Forrest Gump tras su paso por Vietnam.

Sumándole esto a los 900 ciclistas que circulábamos sin tregua por el recorrido de 12km, os podéis hacer una idea del estado en el que iba quedando el circuito a cada hora... Una fiesta!!!

Prueba visual, Cortesía de Javi Iglesias

Por desgracia para nosotros, esto supuso que 4 de los miembros de nuestra expedición optaran por la retirada, dejándonos a los otros 4 solos ante el peligro, y con los equipos completamente desestructurados, con 3 valientes en el equipo A: Alberto, Javi Iglesias y yo mismo y solo 1 en el equipo B: Javi Domínguez. Parece que el chasco de irnos por obligación el año pasado nos marcó lo suficiente como para estar preparados ante cualquier adversidad este año, y el compromiso personal de ser más fuerte que las circunstancias, pesó más que el pensamiento realista y el recuerdo de la cama caliente...

Al final fueron 3 relevos cada uno, un total de 72km, en los que cada pedalada era un desafío a la lógica y las circunstancias, en los que la adrenalina y las fuerzas de la primera vuelta, iban mutando poco a poco en fatiga y sueño acumulado con el paso de las horas, y que te dejaban una sensación mezcla de orgullo y placer al darle el último relevo al compañero, por mi parte a mi hermano el domingo por la mañana.

Hoy tengo el cuerpo molido, una tonelada de ropa llena de barro y una bici en respiración  asistida, esperándome para ser lavadas y puestas a punto. Pero lo que realmente tengo es la sensación de verme reconocido en la famosa frase repetida hasta la saciedad en los cómics de Asterix "Están locos estos ciclistas".... ¿por que era así no?

En los próximos días publicaremos una crónica más extensa en el Blog del Club Ciclista Guadarrama, mientras tanto podéis saciar vuestra curiosidad respecto a las clasificaciones en la página de la organización.

Como conclusión, debo decir que un año más me ha encantado la experiencia, y muy probablemente si alguien me propone repetir, la respuesta será afirmativa... eso si, si lo hacemos en verano mucho mejor...

Próxima parada, III Vuelta a la Jarosa

ACTUALIZACIÓN: ya tenéis lista la cronica complea de Cycling in the Rain en el blog del club, por si hay alguno interesado. 

Posted on lunes, mayo 02, 2011 by Víctor Herranz Villagrán

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