Ha pasado ya más de un mes desde que completé el que había planteado como principal objetivo para este 2011, y tras este tiempo de asimilación y digestión de los resultados, creo conveniente plasmar por aquí lo que son mis reflexiones y conclusiones sobre mi actuación.

Después de 2 años corriendo duatlones con cierta asiduidad, y debuntando el año pasado en triatlón, este año me había puesto entre ceja y ceja el objetivo de finalizar mi primer triatlón de larga distancia, y el elegido fue el Ican de Marbella, en distancia Medio Ironman: 1.9km nadando - 90km en bicicleta - 21km de carrera a pie.


Elegí este principalmente por que era uno de los primeros del calendario, y quería cumplir el reto lo antes posible evitando dispersarme, y tener demasiado tiempo para que me entrara el pánico. Sabía que el tiempo estaba justo, y que si algo salía mal no llegaría bien preparado, pero la incertidumbre y la presión también formaban parte de este reto.

Mis expectativas eran sencillas, simplemente quería acabar, no me preocupaban marcas, ritmos, records, ni nada por el estilo. No tengo un gen competitivo excesivamente desarrollado, y el realismo ha sido siempre una de mis características. De las tres partes de la prueba, solo había contrastado mi rendimiento en una de ellas, tras más de 20 años montando en bici compulsivamente, los 90km de ciclismo eran la parte "fácil" para mi. Las otras dos eran una incógnita, aunque hablando con propiedad, y viendo mi pobre rendimiento las escasas veces que me he enfrentado a pruebas a nado o en carrera a pie, el panorama era para salir corriendo...

Consciente de ello, en los meses desde Enero a Abril seguí un plan autodiseñado, combinando planes extraidos de libros, revistas, paginas específicas, y demás fuentes externas de conocimiento, en los que la piscina y la carrera a pie fueron los núcleos centrales. Pero como suele decirse, la vida es lo que pasa mientras haces otros planes, y en este caso la vida me tenía preparada una preciosa lesión en mi rodilla izquierda, que me impediría correr hasta la primera semana de Febrero, menos de dos meses para preparar una distancia que no había corrido en mi vida... tenia moral y ganas.... aún sabiendo que quizá esto no sería suficiente, con un ojo puesto en el calendario, y el otro en la rodilla, seguí para adelante y fui en busca del reto.

Podría escribir un libro, o dos, o tres, sobre como transcurrieron esos 3 meses de preparación y como se mezclaban en cada kilómetro las ganas con las dudas, con la ilusión y con el miedo... pero sabiendo que no tengo la capacidad literaria suficiente, haré el esfuerzo de resumiros este periodo preparatorio en las más de 100 horas que pasé entre la piscina, el gimnasio, el carril bici de colmenar y dando zancadas por aceras y caminos, mientras jugaba a ser triatleta.

El día 3 de Abril era la fecha señalada. Un día antes llegaba a Marbella acompañado de Aurora, mi único soporte y mayor apoyo moral en esta aventura. Estaba tranquilo y satisfecho por que sabía que había aprovechado todo el tiempo disponible y no había dejado nada a la suerte, aunque en mi fuero interno estaba lleno de dudas sobre mis posibilidades en el medio maratón. El día previo pasa como una exalación, entre recogida de dorsal, comer, ceckin en boxes, reunion informativa sobre la carrera, pasta party, estiramientos... sin tiempo para pensar a las 22.30h ya estaba en la cama intentando conciliar el sueño, antes de que el despertador me anunciara la llegada del día D a las 5 de la mañana.

Toda la parafernalia lista
Todavía en noche cerrada, las 3 de la mañana es la hora en la que mi vejiga y mis nervios decidieron que ya había descansado suficiente, aún quedaban 2 horas para que abrieran el buffet del desayuno, las cuales paso mezclando ejercicios de relajación, y pequeños estiramientos. Sobre las 6.15h de la mañana, después de un desayuno opíparo, me subo al primer autobús que nos lleva a la zona de boxes, donde ultimamos los detalles de nuestras transiciones.
Transición
La salida se daba a las 8h de la mañana, y el tiempo pasaba inusualmente despacio, trato de visualizar lo que me espera, pero no tengo esa capacidad, no puedo ver mas allá de la playa... Con tiempo de sobra, me calzo el traje de neopreno por tercera vez en mi vida, y pruebo la sensación de nadar en el mar, estoy concienciado de que las olas y la orientación serán mis grandes enemigos en este primer sector y mientras le doy vueltas a todo esto, a las 8 en punto de la mañana suena la bocina que nos abre el paso hacia el mar, entro el último en el agua, y no hay vuelta atrás, empiezo a escribir mi historia...

Como había previsto, en la primera de las 2 vueltas que teníamos que dar nado bastantes más metros de los debidos, al nadar equivocadamente hacia una boya que no era la que me tocaba. Con esto en mente, y ayudado por las pocas olas que presenta el mar, consigo completar los 1.9km, más o menos en el tiepo previsto, 43min 39 seg.

Tras pasar el tramite de la transición, algo mareado y nervioso, por fin me encuentro en mi hábitat, vestido de ciclista y afrontando los 90km del sector de bicicleta. Sabíamos que iba a ser por una autopista, pero no sabíamos el tipo de trazado que sería... aquí teníamos la respuesta: un continuo rompepiernas, sin un metro de terreno llano, siempre acompañados con graciosas rachas de viento del mediterraneo. Mentiría si dijera que me no esperaba haber ido un poco más rápido de lo que fuí, pero las cosas como son, mis fuerzas eran las que eran, y tras 3h 19min pedaleando, ya estaba de nuevo en la zona de transición, listo para afrontar lo que realmente sería mi prueba de fuego: 21km de carrera a pie.

Comienza el tramo de carrera a pie
Aunque el día se había levantado nublado y durante la bici nos había chispeado un poco, en el momento en que salgo a correr, hace un día esplendido y las vistas desde Puerto Banús en el primer tramo de carrera son idílicas. Mientras peinso esto, van pasando los primeros km de carrera, en los que mantengo un ritmo de 5'15" que creo bueno para mis fuerzas, lógicamente voy siendo adelantado por numerosos triatletas, pero esa no es mi guerra.

Van pasando los Km y las sensaciones son buenas, un gel en el primer avituallamiento, agua y sales en el segundo, miro el reloj, el ritmo se mantiene, queda mucho todavía pero ya queda menos. Todo transcurre así hasta más o menos el Km 7, poco después de pasar por el segundo avituallamiento, justo en el momento en el que visualizo a un triatleta veterano, con muchas más batallas que yo, que me había adelantado al poco de salir de la transición, su ritmo había cambiado, y justo cuando me situo a su altura se para y decide que ha tenido suficiente, puedo ver en su cara el abatimiento físico y la frustración de la retirada... en este justo momento empiezo yo también a perder mi particular batalla psicológica, ahora si que noto el dolor de piernas, noto el pulso demasiado alto, noto como el chip me roza en el tobillo las gafas me molestan... No se que ha cambiado, pero empiezo a ir cuesta abajo. Disminuyo el ritmo, y a duras penas hasta el km 10 consigo mantener la carrera, las piernas están cada vez más duras. Del Km 10 al 12 voy literalmente arrastrándome, no puedo con mi alama, y al llegar a avituallamiento situado en ese punto mi cabeza me ordena parar; bebo tranquilamente, me recoloco el chip, mastico un poco de fruta con calma y me vuelvo a poner en marcha, el ritmo debe ser cercano a los 6 - 6'10" min/km, pero eso ya no me preocupa. Me preocupa el hecho de que a cada paso que doy, las piernas parecen pesar una tonelada, de que el aire llega a los pulmones solo con cuentagotas, y de que el dolor ya me llega hasta los hombros, que parecen querer hundirse en el suelo a cada zancada

Sufrimiento
Intento engañarme pensando que seré capaz de llegar a cualquier sitio con este trote, pero es imposible, necesito andar, estoy en este momento en el Km 14 de la media maratón, 2/3 de recorrido están cubiertos, pero las lagrimas me brotan al darme cuenta de que no seré capaz de correr los 7km que me quedan. A partir de este punto, voy alternando 5 - 10 minutos andando con otros tantos trotando, parándome en cada avituallamiento, y realizando estiramientos a cada poco. Se me forma un nudo en el estomago, el nudo que representa el fracaso, en mi cabeza solo se resuena ese concepto "Fracaso", la carrera ha sido mas fuerte que yo. El objetivo era acabar, daba igual el tiempo, pero nunca contemple tener que caminar, arrastrarme de esta forma, realmente estaba vencido. Aún así, la retirada no era una opción, aunque fuera en este estado, iba a acabar la prueba, eso era seguro.

A la altura del km 18 mi orgullo llama a la puerta, aunque sea para engañarme a mi mismo, me obligo a correr los últimos 3km, me cueste lo que me cueste, total 3km no son tanto... No, no son tanto en condiciones normales, pero si para mi rodilla, al poco de empezar a correr de nuevo, ella decide que ha tenido suficiente, y me recuerda la lesión latente, con un fuerte latigazo en la cintilla. Ahora si, solo quedaba la opción de caminar. Ya si que no le faltaba ningún ingrediente al caldo.

Cerca del final, veo llegar a Aurora y desde la distancia me lee la frustración en la cara, le señalo la rodilla y sin necesidad de decir más ella lo entiende todo y me transmite toda la energía de la que yo estoy adoleciendo como si fuera el mismísimo ganador de la prueba. Gracias a ella, los dos últimos km se hacen algo más llevaderos, gracias a ella he podido llegar hasta aquí, y gracias a ella podre acabar siendo consciente de que al menos he sido fiel a mi mismo y he sabido completar mi reto. 
Finalmente veo la meta, instintivamente retomo el trote de previos kilómetros y paso debajo del arco de meta, la prueba había terminado, la última zancada estaba dada, era Finisher del ICAN Marbella 2011, mi tiempo final, una anécdota: 6h 27m 02sg
Camiseta y medalla de Finisher - Gracias Aurora!

Tras este mes largo, las cosas se ven de otra forma. Ya no me siento tan derrotado, no considero un triunfo mi actuación en la prueba, pero creo que el hecho de ser capaz de acabar, aunque fuera andando, reflejan cierto grado de voluntad del que si que puedo estar contento. Soy consciente también de que pequé de optimista, y que probablemente las ganas y la ilusión no me dejaron ver las cosas como eran en realidad., que no es otra que: No llegúe con la preparación suficiente para la carrera a pie, así de simple y sencillo.

Este es el axioma del que estoy partiendo para preparar la que será mi participacion en el ICAN Marbella 2012, asi que el desafío ya está planteado.

Si habeis llegado hasta aquí, teneís mucho mérito, en todo caso, os mantendré informados.