Objetivo cumplido. Con esas dos sencillas palabras se podría definir mi experiencia en esta mi última carrera del año. Aunque como solo esas dos palabras dejarían una entrada demasiado corta en insulsa en el blog, os contaré un poco más sobre mi debut en esta carrera decana del Atletismo popular.

Dorsal y medalla, Finisher!
Como ya tenia comentado por aquí, el camino hasta esta mi última carrera del año ha sido un poco bastante accidentado, por lo que las ganas que tenía de afrontar el reto, se mezclaban con el respeto por su dureza y el miedo de saber que llegaba con una preparación que dejaba mucho que desear.

Por suerte, desde el primer momento del fin de semana las cosas fueron sobre ruedas, imagino que por alguna suerte de compensación del Karma por ponerme tantas trampas en el camino. Así nos encontramos con un tiempo totalmente veraniego, el cual unido a una cuidad muy acogedora y a la mejor guía que podíamos encontrar, nos ayudó a pasar el día previo a la carrera sin pensar lo más mínimo en lo que nos esperaba el domingo, y disfrutar al máximo de la ruta de pintxos, zuritos, txakolis y demás excelencias que fueron la fuente perfecta para terminar de rellenar todos nuestros depósitos de confianza y energía.

Txakolí del bueno!
El día de la carrera, tras comprobar que el buen tiempo no nos habia abandonado, seguimos la rutina habitual: desayuno abundante, estiramientos, mini calentamiento (en 20km ya habría tiempo de entrar en calor), unos saltos rockeros al ritmo de los DJs que amenizaban la salida, hidratación, fotos varias, para colocarnos finalmente con el grupo que nos habían asignado segun dorsal, el último grupo, toda una declaración de intenciones.

Todo listo para salir
Tomamos la salida muy puntuales, a las 11.45h al ritmo de la danza Kuduro, y desde el principio decidimos ir con un ritmo suave para no tener que pagar excesos al final. Los primeros km van pasando fáciles impresionados por la cantidad de gente que sale a la calle a animar a todos los corredores sin importarles su nivel (los primeros salieron a las 11h), mientras el cuerpo va entrando en calor y las sensaciones se van normalizando. 
Una de las peculiaridades de esta carrera es la cantidad de subidas y bajadas que se encuentran por su recorrido, lo cual te hace casi imposible mantener un ritmo constante con el que puedas controlarte, asi que seguimos pasando kilómetros cerca de la "liebre" que marca 2h de carrera, límite que nos habíamos marcado como ideal para esta primera participación.

En un punto indeterminado entre el km 6 y el 7, empiezo a notar algo raro a la altura del isquiotibial que me ha tenido parado estas 2 semanas. No es un dolor intenso, ni llega a ser un pinchazo, asi que decido no darle importancia, y me concentro en llevar una correcta zancada e hidratarme todo lo que pueda para evitar posibles calambres.

Seguimos subiendo y bajando rampas por la carretera, pasando pueblos, disfrutando del paisaje, y observando como la marea humana que componemos los 25.000 corredores que hemos salido cubren como una plaga todo el tramo de carretera que abarcan los ojos. El km 12 marca la primera barrera psicológica, prácticamente en la mitad del recorrido, supone la máxima distancia que he podido entrenar, a pesar de tener buenas sensaciones no sabía como resistirían mis piernas el incremento de distancia. Charlo un poco con Ángel y nos damos ánimos mutuamente, parece que los dos vamos bien, hay que seguir así, a ritmo, y los 2 últimos km a darlo todo, aprovechando que son cuesta abajo.

El perfil asesino.
Nada más entrar en la zona del Puerto, aproximadamente en el km 13, disfrutamos de unos 2km prácticamente llanos que permiten estabilizar un poco el ritmo, y sin parar de hidratarnos en todos los puntos de agua, ir poniendo en orden las fuerzas y sensaciones que quedan.

Salimos del puerto, estamos entrando ya en San Sebastián, si durante todo el recorrido hemos tenido gente animando, ahora ya empieza a ser una multitud la que se agolpa en las aceras, la adrenalina fluye a la misma velocidad que las fuerzas se escapan. El siguiente muro me espera en el km 16, las rodillas duelen, empiezo a notar ampollas en los pies, he dejado de ver a Ángel, y por primera vez empiezo a tener dudas. Empieza la última subida, aproximadamente 1km, se que después es todo bajada, se que lo tengo hecho. Activo el "modo supervivencia", me preocupo solo de dar una zancada, y después otra, lo suficientemente deprisa para que no se pueda llamar andar. Voy buscando a Ángel con la mirada, lo encuentro a una distancia salvable, la subida se va acabando, llegar al final de la Avenida de Pasajes de San Pedro, será mi victoria.

Llegamos a Arzak, empezamos a bajar, en mi cabeza la carrera ya ha terminado, ya no quedan obstáculos, solo placer, placer por correr. Las piernas dejan de doler un poco, las rodillas ya no molestan, y no tengo problemas para subir el ritmo. Llego a la altura de Ángel, que había seguido subiendo mejor, me quedo con el, y juntos hacemos los últimos metros con la piel de gallina mientras entramos por el Boulevard con un enorme gentío animando.

Últimos metros
Cruzamos la meta, objetivo cumplido, 1hora 54minutos 43segundos
Bajábamos de las 2 horas sin problemas a reseñar en el camino. Un día para recordar, y un tiempo que habrá que intentar mejorar en el futuro... Hasta la próxima San Sebastián!!!

Tan contentos con las medallitas

PD: una pequeña prueba de vídeo que hice grabando el ambiente de la salida. No quedó muy bien, pero os lo dejo por aquí.