sábado, diciembre 29, 2012

Para no perder las costumbres, toca dedicar una breve entrada para resumir lo que ha sido este año 2012 a nivel deportivo.

Lo primero importante a reseñar, y gran diferencia respecto a 2011, es que cumpliendo uno de los principales propósitos de principio de temporada, he conseguido completar todos los meses de entrenamiento, alejado de lesiones y problemas graves, tan solo un pequeño esguince esta última semana del año, aunque este casi lo contaremos para el año que viene.

El siguiente propósito, y principal del año, era repetir en un triatlón de distancia Medio Iron Man, concretamente el Half Challenge Calella, para resarcirme de mi nefasto debut en la distancia en el Ican Marbella 2011. Como ya comenté en su día, el principal cambio fue que decidí contactar con un entrenador para que me realizará una preparación específica. Escogí a Jose Almagro por diversas razones, y puedo decir sin duda que fue la mejor decisión que pude tomar. Fueron 4 meses de entrenamiento perfectamente planificado, en los que tenía claro para que servía cada sesión y me era facilísimo ir viendo los progresos de semana en semana.

Como elementos de este entrenamiento, llegaron las dos primeras pruebas deportivas del año, que fueron el Duatlón de Moralzarzal y la Media Maraton de Valdemoro. Acabando en ambas pruebas muy contento, y con un nivel superior al esperado. Si alguien me hubiera dicho hace un par de años que tendria que correr medias maratones como mero entrenamiento para otros objetivos, me habría estado riendo cinco días seguidos, pero así es la vida.

Sataisfacción
Gracias a todo ello, el resultado en Calella fue prácticamente perfecto, sin el más mínimo inconveniente, y con la satisfacción del trabajo bien hecho.

El evento importante era este, por lo que la segunda parte del año no tenía nigún plan establecido. Sin objetivos, y sin contar ya con el entrenador, el desafío era intentar mantener el estado de forma, sin perder motivación y seguir disfrutando con cada entrenamiento.

En Julio repetimos por tercera edicion consecutiva participacíón con los compañeros de Club Ciclista Guadarrama en las 24Doce de Moralzarzal. Por fin este año sin agua ni barro, pudimos completar una participación tranquila, sin obstáculos añadidos, y tambien muy contentos con el resultado final.

En agosto pude cumplir tambien otro de mis objetivos a principios de año como era volver a participar en una marcha cicloturista con mi padre. Era algo que no hacía desde 2010 y que realmente echaba de menos. Junto con el primo Emilio participamos en la IV Ciclomarcha Carlos Sastre en el Barraco. Nos salió un día perfecto de ciclismo, con muy buen ambiente y en que pude compartir de nuevo pedaladas solo con la intención de disfrutar con la gente más cercana, no todo tienen que ser ritmos y resultados.

En familia
Para finalizar el año había elegido de nuevo la archiconocida Behobia - San Sebastián, para la que me tuve que poner las pilas tras unos meses de verano en los que había corrido más bien poco. De nuevo como parte del entrenamiento, corri en la XXIII Pedestre Popular de Guadarrama, especial por ser en mi pueblo, y por demostrarme que he conseguido dar un paso adelante en la carrera a pie, y en los 10km Divina pastora de Madrid, en los que conseguí mi mejor marca en la distancia.

Ya en Behobia, de nuevo salió todo a pedir de boca, y como podeis leer en mi crónica de la carrera, y si el año pasado decía que había acabado con la sensación del trabajo bien hecho, este año, después de bajar mi tiempo 17 minutos, acababa directamente alucinado.

Para acabar el año, medalla.
Puedo decir en definitva que 2012 ha sido un buen año deportivo para mi, en el que he vivido en primera persona como el trabajo perseverante y bien planificado te hace mejorar, incluso pudiendo disfrutar en el camino. 2013 se presenta con cambios importantes y apasionantes, y aun no se lo que podré plantearme a nivel deportivo, no es importante aunque seguro que será enriquecedor. En cualquier caso, sea lo que sea, pararé un rato por aquí a compartirlo.

PD: Gracias a todos los que habeis invertido parte de vuestro tiempo en leerme, comentar y compartir vuestras experiencias conmigo, gracias a vosotros todo esto tiene más sentido. Espero que 2012 haya sido igual de bueno, o mejor para vosotros.


Feliz Año 2013

Posted on sábado, diciembre 29, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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miércoles, diciembre 19, 2012

Asesinos, decenas de asesinos en potencia sentados al volante de sus vehículos motorizados. A eso es a lo que nos enfrentamos cada vez que salimos con la bici a prácticar el deporte que nos apasiona, tanto yo como el resto de miles de ciclistas que poblamos las carreteras, bien sea como entrenamiento, divertimento, forma de transporte, e incluso herramienta de trabajo, como lo es para los ciclistas profesionales.

El pasado domingo, mientras cubría los 50km de ruta previa a la comida navideña de mi club ciclista, me sorprendía la trágica noticia del atropello mortal de Iñaki Lejarreta corredor vasco de mountain bike, perteneciente al equipo Orbea. El, como tantos otros compañeros ánonimos antes, ha sido la última víctima de los asesinos que copan nuestras carreteras.

DEP Iñaki
Con el paso de los días se van sumando detalles que no hacen sino aumentar el miedo e indignación ante el suceso. Iñaki estaba esperando su primer hijo para el próximo mes de enero. Hoy tambien hemos sabido que el asesino que se lo llevo por delante, al parecer conducía bajo los efectos las drogas.

Muchos pensareis que es culpa nuestra que nos ocurran estas cosas, que ya sabemos lo que hay en la carretera y que lo mejor sería que nos quedáramos en casa. Pero me resisto a creer que la solución para que llegue el fin de la masacre sea que las víctimas nos quedemos en casa. España es el pais de Europa con mayor número de ciclistas asesinados, algo no está bien y nadie parece querer tomar cartas en el asunto, unicamente son cifras, y cuando el asesinado es famoso, una simple mención en las noticias.

Nosotros somos las víctimas, aunque no se puede negar que tambien hay ovejas negras en nuestro colectivo que infringen las normas y se ponen ellos en peligro, creándonos mala fama a los demás. Sin embargo, utilizar a estas ovejas negras como ejemplo, y muchas veces como justificación de los asesinatos a ciclistas, es un actitud a la altura de la negación del Holocausto.

Hoy tengo más dudas y miedos que ayer al salir a pedalear por la carretera, pero sinceramente creo que no habrá asesinos suficientes para exterminarnos a todos. ¿Y tu, eres un asesino?

Posted on miércoles, diciembre 19, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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sábado, diciembre 08, 2012

Como aficionado a los deportes de resistencia, criado entre montañas, ciclista de toda la vida, y empeñado en mejorar a toda costa mi rendimiento de carrera a pie, era solo cuestión de tiempo que mis pasos me dirigieran hacia el trail running. Y así ha sido, con esta temporada 2012 recien terminada, y con el entrenamiento de base para la próxima recien empezado, ya he establecido el primer objetivo para el año 2013, que será mi debut en la modalidad de trail running en el I Trail del serrucho de Alalpardo.


Como primera toma de contacto, el pasado día 6 de diciembre, me uní a una quedada de entrenamiento por el circuito de la próxima carrera de Navidad de Cercedilla. Enseguida empecé a darme cuenta que poco tiene que ver correr por asfalto o hacerlo por caminos, la falta de técnica, fuerza, práctica, etc, me llevaron a sufrir un poco más de lo que me habría gustado. Pero la satisfacción de correr rodeado de árboles, saltando piedras, raices y tratando de sobrevivir a cuestas con porcentajes de más del 20%, debe ser suficiente aliciente para ir haciéndome poco a poco con esta nueva modalidad, aunque mis articulaciones no piensen lo mismo, por lo que parece...

Genial ambiente en la salida. 
Espectacular subida con nieve.
El objetivo, como viene siendo habitual, será terminar sin percances, sin arrastrarme, y con la sensación de haber disfrutado al máximo. Para eso la teoría es fácil, y la práctica la tengo más o menos aprendida, ahora solo queda ponerse en marcha e ir sumando zancadas en busca de la meta. Empezamos.

Un paso después de otro.

Posted on sábado, diciembre 08, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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sábado, noviembre 17, 2012

Por segundo año consecutivo cerraba la temporada con la famosa carrera Behobia – San Sebastián, y por segundo año consecutivo puedo decir que la experiencia ha sido todo un éxito. Como ya explicaba en el post previo, llegaba con muy buenas sensaciones, en muy buena compañía y con muchas ganas a la carrera, así que estaba seguro que una vez más el fin de semana sería para enmarcar.

Si el año pasado comentaba que el Karma se dedicó a ponerme todo tipo de obstáculos en el camino, para  terminar regalándome un tiempo excelente durante todo el fin de semana, este año parece que ha seguido la táctica contraria, dejándome entrenarme y prepararme sin contratiempos, para obsequiarme con un tiempo invernal durante el fin de semana. Y es que ha sido este el único punto negativo de lo vivido en Donosti, la lluvia y frías temperaturas que nos acompañaron, tanto el día de antes como el propio día de la carrera.

Recogiendo dorsales, aún secos
No nos íbamos a echar atrás en todo caso por un poco de mal tiempo, sabiendo además que la lluvia y el mal tiempo han sido una de las señas de identidad de esta carrera durante toda su historia, simplemente había que aceptarlo como otro componente más con el que desafiarse y disfrutar de la prueba.

La carrera es una auténtica pasada, cada uno podrá describirlo a su manera y seguro que podemos descubrir 25.000 experiencias diferentes, una por cada corredor inscrito, pero lo cierto es que desde el primer momento que pones el pie en San Sebastián, para ir a recoger el dorsal, o para ir a por el primer Pintxo, te das cuenta de que se trata de una prueba distinta, única, y que después de estar todo un año esperándola, solo tienes un par de días para vivirla.

Calentamiento, embolsados.
No nos toca madrugar mucho, ni realizar ninguna preparación especial, simplemente presentarnos en la zona de salida con tiempo suficiente para calentar y dejarte envolver por el ambiente festivo de la prueba, compartiendo nervios, estiramientos y linimento con el resto de miles de atletas que esperan su turno.
Llegada la hora de salir, los nervios son menos que el año pasado, pero la adrenalina y ganas de disfrutar del recorrido son aún mayores, incluso bañadas en lluvia y viento. Salimos puntuales, los cuatro juntos a un ritmo alegre pero contenido, la multitud de atletas cubren la carretera y es difícil progresar a un ritmo constante. Poco a poco vamos encontrando huecos a medida que subimos progresivamente el ritmo, hoy el reloj GPS si funciona y sin llegar a obsesionarnos, es más fácil llevar un control de la carrera. Llegamos todos juntos a los pies de Gaintxurizketa, la subida más larga del recorrido, se acaba la pequeña tregua que nos había dado la lluvia, y volvemos a mojarnos de cuerpo entero, haciendo honor a la tradición.

La subida es la prueba del algodón, y las fuerzas de cada uno nos van separando, aunque el plan era ir juntos, lo más inteligente es que cada uno escuche a su cuerpo y sean sus propias piernas las que le marquen el camino a la meta. Lo que sigue es rápido, muy rápido, vamos devorando kilómetros a un ritmo inesperado, sin dejar de sorprendernos de como aun en un día nada favorable, las cunetas vuelven a estar llenas de gente animando y apoyando a todos y cada uno de los esforzados corredores.
Acaba la bajada y la zona de toboganes, llegamos al puerto de Pasaia, la única zona llana del recorrido, las piernas me piden subir el ritmo aunque la cabeza consigue controlarlas para no pagar excesos en la subida que le sigue, un gel mal digerido me trae las primeras malas sensaciones y dudas, no queda mucho pero hemos venido muy deprisa, aún no se si seré capaz de finalizar a este ritmo.

Una vez más, al salir del puerto y entrar en la cuidad el gentío se va agolpando en las aceras, familias enteras, aplausos, gritos de ánimos, un grupo de percusión, y llegamos a Arzak, se acabó la subida. Ya no llueve, y la velocidad que alcanzamos en la bajada nos hace pasar casi volando por encima de los charcos en el asfalto. Tal y como me temía, las fuerzas ya son justas, pero con el Boulevard de San Sebastián ya a la vista, no puedo darme el lujo de flojear, aflojo todos los mecanismos de control de velocidad y pulso, y me lanzo a hacer la última serie de 2km de la temporada.

La llegada se hace larga, muy larga, intento no pensar en el dolor de piernas buscando a Aurora entre la multitud, aunque sin suerte. Cruzo el arco de meta, paro el reloj, doy un salto ridículo de alegría, me falla la pierna, casi me caigo, vuelvo a mirar el reloj, ahora entiendo las buenas sensaciones, y también la falta de fuerzas al final, he corrido 17 minutos más rápido que el año anterior, el tiempo no era el objetivo, pero no nos engañemos, verte capaz de mejorar de esta manera es tan inesperado como gratificante.

Jodidos, pero contentos.
Nos juntamos los cuatro de nuevo, compartimos las pequeñas anécdotas de la carrera y al mismo tiempo que la adrenalina va abandonando nuestros cuerpos, nos encaminamos hacia nuestra ropa seca, un baño caliente y la comida reparadora que nos servirá para dedicarnos nuestro merecido homenaje tras cumplir de pleno nuestros objetivos, y comenzar a preparar al mismo tiempo la Bahobia San Sebastián 2013.

Con el mejor apoyo, todo es más fácil.
La temporada no ha podido acabar mejor para mi, ahora toca descansar. El año que viene será distinto y los retos serán otros, pero cada cosa a su tiempo... Sea lo que sea, por aquí quedará escrito.

PD: para no olvidar las costumbres, os dejo otro pequeño video de la salida de este año, ambientazo:


Posted on sábado, noviembre 17, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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miércoles, noviembre 07, 2012


Con la Behobia-San Sebastian a la vista este mismo fin de semana, me encuentro de lleno en la que es la última semana activa de mi "temporada" de eventos deportivos. Al igual que el año pasado, el año deportivo se hace largo al incluir esta prueba casi invernal en el calendario, aunque por suerte este año el camino seguido ha sido muy distinto, y he sido capaz de completarlo sin ninguna incidencia reseñable en forma de lesión ni ningún otro contratiempo importante.

En cualquier caso, después de la tan buena experiencia del año pasado, no había ninguna duda de que este año había que repetir, y aunque es cierto que al acabar el verano me entro algo de miedo escénico por lo alarmante de mi forma física, por suerte parece que lo aprendido sobre planificación y entrenamiento, y sobre todo, los progresos fisiológicos adquiridos en estos casi 3 años desde que empecé con el duatlón, y por tanto con el Running, me han permitido llevar a cabo un microciclo especifico de entrenamiento, muy centrado en la carrera a pie (poca bici, por desgracia) el cual me permite decir a día de hoy, que tengo las mejores sensaciones corriendo a pie de las que he tenido nunca, lo cual es una pequeña gran satisfacción personal, así como una excelente forma de encarar esta última carrera del año y cerrar la "temporada"

Este microciclo ha incluido lógicamente, entrenamientos de diversos tipos, siendo quizá el más divertido y motivante, la carrera de 10 kilómetros Divina Pastora de Madrid, en la que aunque al final tuve que correr sin acompañante, encontré piernas para bajar más de 4' mi mejor marca en la distancia, y aunque no me guste aquí hablar de tiempos o marcas, si que me apetece reseñarlo como prueba del progreso adquirido.

Corriendo por Dos

Parece claro que esta vez hemos acertado con el camino elegido, y llegamos a la carrera en la mejor de las condiciones. Sin la incertidumbre de si seremos capaces de aguantar el duro perfil del recorrido, y con la mejor de las compañías, no cabe duda de que se avecina un fin de semana divertidísimo en el que disfrutaremos de los mejores pintxos, zuritos y demás excelencias gastronómicas del País Vasco, y entre ronda y ronda, haremos una carrerita de 20km para compensar.

Próxima parada, Donosti.

Posted on miércoles, noviembre 07, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, octubre 26, 2012


No es costumbre en este blog analizar los temas de actualidad, ni deportivos, ni extra deportivos. Pero después de la cantidad de análisis, opiniones, y noticias aparecidas estos días sobre el caso Armstrong, me apetecía dar en voz alta mi humilde opinión. La expongo a continuación, se aceptan todo tipo de críticas.

El caso Armstrong ha venido a asestar el enésimo golpe a este maltrecho deporte que tanto nos apasiona, el ciclismo profesional. Y se trata de un golpe muy duro, no solo por el fondo, se declara culpable de dopaje al corredor con más victorias en la carrera más importante del mundo, y se deja desierta casi una década de resultados, aceptando que todos los contendientes corrían en las mismas condiciones, sino sobre todo por las formas. Las formas que han utilizado los organismos implicados en el proceso, los cuales no han dudado en saltarse, reescribir o directamente borrar sus propias normas, con tal de que al final Lance Armstrong fuera declarado culpable.


¿Controles?

Parece claro no obstante que la culpabilidad de Armstrong es notoria, y durante los años 1998 -  2005 se sometió a prácticas dopantes organizadas por él y su equipo. Aun siendo una mala noticia, por la implicación de nuevo de la lacra del doping con el ciclismo, podemos mirar el lado positivo, se ha pillado a un tramposo, y eso, tanto en el deporte como en la vida, siempre es una buena noticia. Pero ¿es suficiente en este caso quedarnos con el lado bueno, y pensar que con esta sanción ejemplar se le está haciendo algún bien al ciclismo? Sinceramente, no creo que sea tan idílico, y sobre todo, lo que no creo es que sea justo en absoluto. No es justo que la única figura que caiga sea la del corredor, la del tramposo, no es justo que USADA y UCI fallaran continuadamente en su labor de control durante todos estos años, y ahora reescriban sus propias normas para refrendar su autoridad sin asumir ni un ápice de la responsabilidad que sin duda tienen en todo este asunto.

No se trata aquí de poner en duda la profesionalidad de la USADA, encargada de asegurar la lucha contra el dopaje en los EEUU (incluidas sus ligas profesionales, en las que estoy seguro que investiga a fondo) ni tampoco soy quien para poner en duda sus estrategias de extorsión, que tan buenos resultados les han proporcionado en forma de testimonios y pruebas de todos esos ex compañeros de Armstrong a los que les nació la conciencia en el mismo momento en que les llamaron a declarar. No voy ni siquiera a cuestionar la evidente relación entre una futura carrera política de Lance con esta investigación tan ejemplar. Aunque un observador neutral, que nada supiera sobre lo que es una bicicleta, tardaría poco en darse cuenta que algo huele a podrido en todo esto.

Tampoco es mi intención hacerme eco de las acusaciones que ha recibido la UCI de tapar positivos y recibir donativos del propio Lance, habiéndole consentido durante todos esos años mangonear al pelotón internacional, y habiendo seguido su dictado sobre cuáles eran los nombres a seguir, y con quienes debían ser más flexibles al respecto. Pero no deja de ser sorprendente, que en la misma rueda de prensa en la que dan por bueno el informe de la USADA y sancionan de por vida a Lance Armstrong, el infame presidente Pat Macquaid no dude en calificar como “scumbags” (algo así como “canallas”) a los que han sido los máximos artífices de que esta investigación haya llegado a algún sitio, como son Landis y Hamilton. Y no menos sorprendente es el hecho de que, en el mismo comunicado en el que se anuncia y ratifica la sanción, se añadan varios anexos en los que se desmienten varias de las pruebas de más peso del informe USADA.

No debería ser tan difícil exigir que los organismos que deben velar por el bien del ciclismo y el correcto cumplimiento de sus normas, sean los primeros en cumplirlas, y si existe una norma que dice que no se pueden revocar victorias después de 8 años, nadie debería poder saltarse dicha norma. Y si existe una norma que dice que hay que sancionar a un corredor de por vida y quitarle sus victorias cuando se descubre su dopaje, no deberían dejar que dopados confesos continúen lucrándose en este deporte, ni dirigiendo equipos, ni mucho menos dando lecciones de moralidad, como parece que se ha tomado como costumbre ahora. 
Y si no existen normas que regulen esto, o por el contrario se creen con la potestad de poder saltárselas siempre que quieran, deberían tener la vergüenza de dimitir y dejar que gente con verdadero amor por este deporte se haga cargo de él. Pero nunca tendremos un deporte honesto y transparente, si no lo son sus propios dirigentes.

Que caiga la justicia sobre el tramposo, y sobre los falsos jueces y garantes también.

Posted on viernes, octubre 26, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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jueves, septiembre 27, 2012

Resulta que este año la Pedestre Popular de Guadarrama, mi querido pueblo natal, celebraba su edición número 33, justo las primaveras que un servidor está a puntito de cumplir. Esta carrera, que tantas veces tuvo su salida y llegada en la puerta misma de mi casa, y que tantos domingos me despertó en mi juventud, con los aplausos de la gente animando de fondo, mientras yo me recuperaba de una noche con diferentes esfuerzos.

Esta carrera en la que cada año veía a los diferentes corredores que la completaban, de todos los niveles, y yo siempre acababa pensando que esto de correr no era lo mio.... Y después de tantos años, después de que tanto la carrera como yo hayamos ido madurando y cumpliendo etapas, justo este año, en la edición numero 33, se alinearon lo suficiente los astros para que pudiera firmar mi primera participación, demostrandome, aunque sea un poco, que con fuerza de voluntad, lo de correr, tampoco es para tanto.

Con familia y amigos es más divertido
La carrera ha contado con varios cambios este año, siendo los más importantes el cambio de recorrido, pasando del clasico ida y vuelta a Collado Mediano, pasando por la Serranilla, a uno algo más corto, casi completamente urbano, y con el aliciente de que se realizaban 2 pasos por meta, por lo que se disfrutaba más del ambiente y los ánimos del público, lo cual siempre es de agradecer. El otro cambio importante ha sido el cambio de fecha, pasando de principios de agosto, a finales de septiembre, gracias al cual, me fue posible presentarme en la linea de salida el domingo a las 10,.30h, recien llegado (el sabado a las 24h) después de dos placenteras semanas de vacaciones, donde lo más parecido a un entrenamiento, fueron algunas carreritas por la playa antes de desayunar, amen de las caminatas a buen paso de las que disfrutamos en el Camino de Santiago, pero eso es otra historia...

Despues de las fotos y saludos de rigor con amigos de toda la vida, reconvertidos como yo de aves nocturnas, a deportistas mañaneros, nos disponemos a tomar la salida de los poco menos de 8km que nos esperan. El recorrido, aunque no duro, si que se hace espeso, ya que apenas hay tramos llanos en los que puedas coger un ritmo constante. Aunque parezca sorprendete, desde el principio cojo un ritmo crucero que me permite ir cómodo a una velocidad elevada para lo que me esperaba. Logicamente al poco de salir mi primo Álvaro se aburre de esperarme y me avisa que tira para delante, le veo alejarse como pluma que lleva el viento, y yo me dedico a lo mío, algo preocupado pensando si no me estaré equivocando y lo pagaré al final, aunque realmente voy cómodo, mientras adelanto y voy siendo adelantado.

Justo en el primer paso por meta, cuando se marcan los 3km de carrera me adelanta mi amigo Iván, y me sorprendo un poco porque se que su nivel es muy superior al mío, vamos tirando juntos y me confirma que un estado febril le ha tenido parado toda la semana, eso ya es mas normal. Llegamos a la parte sin asfaltar del recorrido, que aunque no tenía muchas cuestas, si que hacía dificil por los tramos irregulares de arena y alguna piedra, aunque seguimos a buen ritmo, a la altura de km5 noto que voy algo forzado y dejo ir un poco a Ivan para afrontar con tranquilidad las dos últimas cuestas duras del recorrido. 
Como la carrera es en mi pueblo, se da la feliz casualidad que en el ultimo tramo duro encuentro a mi hermana animándome desde la ventana de su casa, mientras me dice que mi sobrina no ha querido verme... me rompe un poco el corazón... pero me animo pronto al afrontar la ultima parte llana, donde soy capaz de hacer un buen cambio de ritmo y llegar a meta con un tiempo más que aceptable de 35minutos 02segundos.

Llegada, luciendo moreno ciclista
Después de la carrera, tras las fotos y saludos de rigor con amigos y conocidos de toda la vida, y tras esperar a que Álvaro recogiera su trofeo como ganador de la categoria Juvenil (bendita juventud), tocaba la merecida recompensa a modo de hidratación cervecera por las diferentes tabernas de la localidad. Siempre hay motivos para ello, pero este año en especial, merecía la pena celebrar que tras 33 años la carrera y yo habiamos cruzado por fin nuestros caminnos y quien sabe si empezado una serie que dure otros tantos años... tiempo al tiempo. De momento, buenas sensaciones y buena piedra de toque para lo próximo gordo que se nos viene encima, 11 de Noviembre Behobia - San Sebastian.

PD: os dejo un bonito vídeo realizado por el polifacéctico Mariano Montero con diversas fotos y momentos estelares de la carrera (slago al final XD)


Posted on jueves, septiembre 27, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, agosto 31, 2012

Reconozco que una vez cumplido el gran objetivo del año, en que había invertido todo mi empeño e innumerables horas, tanto mis ganas de entrenar como las historias que contar en este blog, se han ido reduciendo irremediablemente. Aunque en realidad, debo admitir que lo que más he notado ha sido la falta de planificación desde que decidí prescindir del entrenador.

También es cierto que en estos meses de verano, aunque aún no me han llegado las vacaciones, mi tiempo disponible para entrenar tambien se ha visto reducido por diversas razones que no vienen muy a cuento en este blog. Los meses han sido distintos, así en Julio, pude aprovechar bastante las horas disponibles para sumar los suficientes kilómetros en bici, recuperando sensaciones y entrenos atrasados, para poder llegar con un estado de forma decente a otro de los objetivos del año, la Marcha Cicloturista Carlos Sastre, en la cual disfrute de un día perfecto de bicicleta con mi señor padre y nuestro primo Emilio. Después de 2 años, realmente me apetecía y echaba de menos el ambiente 100% ciclista que se respira en estas marchas.

Agosto ha sido más complicado, un viaje inesperado, un calor continuo y atenazante, se han sumado de forma irremediable a la reducción paulatina de horas de luz y la flagrante pereza quue siempre acecha, traduciéndose todo ello en el mínimo de horas entrenadas este año, y el máximo de malas sensaciones cuando me he obligado a hacer algo.

El próximo objetivo es repetir con éxito en la Behobia - San Sebastian, tengo algo más de 2 meses para prepararme, todo ello con vacaciones mediante. La tan ansiada mejora de mi nivel a pie se ha perdido en algún momento de estos meses bajo mínimos, y la experiencia del año pasado me dice que o me pongo las pilas, o lo voy a pasar muy mal.

El punto positivo es que no puedo entrenar peor de lo que lo he hecho hasta ahora, así que con un poco más de motivación y trabajo por mi parte, solo puedo ir a mejor... al menos espero que así sea.

Posted on viernes, agosto 31, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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domingo, julio 29, 2012

Era la última semana de Julio, siempre la misma semana. El Tour de Francia ha terminado, los recuerdos de la infancia y las ilusiones de toda una vida pedaleando se multiplican, acelerando el pulso y reviviendo las quimeras de las primeras pedaladas en las que de niño se empezaba a forjar, siempre con la misma sonrisa en la cara.

Como casi siempre le solía pasar, todos los días de esa semana, mientras no estaba en la bici, pensaba solo en la bici. Cuando por fin era la hora, su hora de pedalear, la vida cobraba otra vez sentido, las endorfinas circulaban y las ganas de volar sobre las ruedas hasta el infinito desplazaban la monotonía de lo rutinario.

Cuando se creyó preparado, eligió día y hora, y se dispuso a afrontar un puerto, una subida, para otros fácil, pero que para él consistiría su mayor desafio, la culminación épica de esa semana sobre los pedales. Nada más subirse a la bicicleta escuchó los primeros truenos, rayos y centellas, al parecer el destino tenía preparados otros planes para él. Haciendo caso omiso, y con la misma sonrisa en la cara, continuó su camino hacia el reto de ese día, la carretera empezaba a enfilar el cielo y las nubes negras a cubrirlo como un manto, pero en su interior seguía brillando con fuerza el sol de las ilusiones y los sueños.


Los kilómetros pasaron, y las primeras rampas del puerto aparecieron majestuosas, él sabía que sería doloroso y que solo con sufrimiento podría llegar hasta arriba, lo sabía por que había pasado muchas veces por lo mismo, pero aquello solo le daba fuerzas para seguir pedaleando. Las primeras gotas le empezaron a acompañar, primero finas, después gruesas, como la bienvenida burlona de los astros que  ese día habían decidido que no tocaba jugar a ser ciclista.

Cuando la tormenta ocultaba incluso la carretera, y ya estaba empapado hasta los huesos, no pudo más que aceptar la derrota, y dar media vuelta sin conquistar la cima deseada. La saña era tal que ante la imposibiliad de descender con la mínima seguridad, entro en el primer bar que encontró abierto buscando resguardo. Atónitos, los clientes de bar le observaban sin entender por que aun después de todo, aquel arlequín con zapatos extraños mantenía intacta aquella sonrisa en la cara. 

Aquel día, completamente sucio y mojado, había perdido la batalla, pero él sabía que aquella sonrisa jamás desaparecería, porque hacía mucho tiempo que había ganado esa guerra.

Posted on domingo, julio 29, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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domingo, julio 08, 2012

A la tercera va la vencida. Por fin, después de dos años siendo golpeados por las inclemencias meteorológicas, este año conseguimos completar la prueba reina del calendario de resistencia en bicicleta de montaña, las 24doce de Moralzarzal.

A mi me daban 3!
Como en los años anteriores, afrontaba el reto en la modalidad de equipos de 4 masculinos junto con varios compañeros del CC Guadarrama, en este caso los amigos David, Pepe y Juanito, manteniéndome yo como el único cabezota que ha repetido las 3 ocasiones, a pesar de los pesares... La parte buena de reincidir tanto en el intento, es que la incertidumbre sobre los preparativos previos, logística, gestiones, etc. es casi nula, más o menos, sabes cómo conseguir las carpas, el tiempo necesario para montarlas, que tipo de comida, bebida y material auxiliar llevar... Y con todo esto andado, los momentos previos se hacen mucho más llevaderos, ya que te ahorras sustos y problemas de última hora.
Con todo montado y preparado desde el día anterior, y con algo de retraso por motivos personales, llego a Moralzarzal cuando mis compañeros David y Pepe ya habían dado 2 vueltas cada uno, justo al mismo tiempo que Juanito, en este caso decido ser el último en salir para intentar pillar el recorrido lo más limpio posible en las horas de mas calor, y tratar de sacar vuelta rápida, que es lo que marca la clasificación de cada equipo en caso de igualdad de vueltas.

Un poco antes de las 16h recojo el chip de manos de Juanito, y salgo con fuerza, conozco el recorrido bastante bien, aunque en realidad nunca lo he hecho con menos de 2 palmos de agua en su superficie... La primera subida se hace llevadera, procuro ir con cadencia ya que serán muchas las vueltas que tenga que dar, el circuito sigue cargado de gente, pero se puede adelantar más o menos con fluidez, y aún bastante fresco afronto la primera bajada técnica. Rápidamente noto el cambio respecto al año pasado, el terreno está sequísimo, muy suelto, y especialmente en las curvas hay que tener un extremado tacto para poder controlar la bici. Llego al final de la bajada con sensaciones contradictorias, bien de fuerzas pero "extraño" con la bici... consciente de que he perdido tiempo en la bajada, muevo fuerte el plato en la siguiente parte favorable. Me sigo encontrando bien, y justo al abandonar la parte de camino ancho para entrar en un sendero, un salto mal calculado resulta en un fuerte llantazo contra el borde de una zanja... no llego a perder el equilibrio, y deseo con todas mis fuerzas que el liquido antipinchazos de la cámara tape el presumible agujero, pero al cabo de 1km, el aire se escapa irremediablemente de la cámara y no me queda mas remedio que echar pie a tierra, pinchazo y a reparar, cuando únicamente llevo la mitad de la primera vuelta.

Tras dar unos gritos para soltar adrenalina, cambio con calma la cámara, asegurándome de meterle buena presión, y afronto la vuelta y media que me queda con fuerza, pero con cautela, si vuelvo a pinchar, me toca volver andando, no tengo más recambio.

A mi la zanja!!
Acabo mi relevo sin más problemas y le entrego el chip a David para que continúe la marcha. Lo primero que hago es revisar bien la bici para intentar deshacerme de esas sensaciones raras que he tenido sobre todo en las bajadas fuertes, suerte que mi mecánico particular anda cerca y me la deja perfecta en unos pocos minutos.

Me quedan 3 horas para el siguiente relevo, hidratarse bien, mantener el estomago trabajando e intentar descansar las piernas es todo lo que hay que hacer hasta entonces, parece fácil... Pero si algo tiene de especial esta prueba, es que casi durante las 24 horas estás recbiendo visitas de gente conocida, familiares, compañeros de club, conocidos, contrincantes de otros equipos... así que casi sin darme cuenta son ya las 9 de la tarde y tengo que ir preparándome para recibir de nuevo el relevo.

Vuelvo a salir fuerte, me encuentro bien, casi no hay gente en el circuito, está empezando a anochecer y la temperatura es idónea, se me hace muy fácil la primera parte y afronto con confianza la bajada, la bici va perfecta y veo que llevo un tiempo muy bueno. Sigo moviendo el plato, corrijo errores en las zonas técnicas y aprieto con fuerza en las favorables, un pequeño malentendido al adelantar a otro corredor me hace perder la inercia en la parte más estrecha del circuito, pero aun así doy todo lo que puedo porque creo que puedo mejorar la vuelta rápida del equipo. Llego a la última recta, cruzo la meta, y veo que se me ha ido por unos segundos... vaya calentón!! Ya es casi de noche, enciendo las luces y me guardo las gafas de sol en el bolsillo. Al hacerlo me doy cuenta que esta vuelta he olvidado coger cámara de repuesto, al utilizar la que siempre llevo en el pinchazo anterior. Me tomo la vuelta con calma, no merece la pena hacer locuras. Llego de nuevo a meta y paso el chip, toca intentar descansar.

Esta vez si, me noto más cansado, además de que hay hambre. No hay visitas a las que atender ni ningún otro asunto urgente, así que, después de darle un manguerazo a la "burra" y una ducha rápida, me siento tranquilamente a degustar un buen plato de pasta mientras charlamos entre los compañeros, contentos por encontrarnos más arriba en la clasificación de lo que ninguno habríamos esperado.

La espera se hace más larga, hace viento, y la temperatura es cualquier cosa menos agradable. Aunque empieza a haber sueño, intento no dormirme, puesto que creo que será contraproducente para el relevo nocturno. Llegan las 2 de la mañana, casi en el mismo momento que entro en la carpa de relevistas para esperar a Juanito le veo llegar por la meta, o este ha ido muy deprisa, o me he despistado pero bien... Cojo el chip, enciendo luces y salgo a por mis dos vueltas. Ya en la primera subida noto las diferencias... las piernas están como palos, el sillín parece más duro que nunca, y después de 5 minutos, me doy cuenta que me he abrigado demasiado. Hacía mucho que no montaba de noche, no me encuentro cómodo, la luz del casco no alumbra donde yo quiero, y la del manillar se mueve más de lo que me esperaba. La primera vuelta es un fiasco, mucha desconfianza y casi 10 minutos más que el tiempo normal de día... a esto se refieren cuando la llaman prueba de resistencia. La segunda vuelta va algo mejor, coincido con un conocido, y hacemos parte de la subida charlando, la bajada con calma, aprovechando la luz de los que me preceden. El resto del circuito lo hago de memoria, a ritmo tranquilo, y con las piernas bastante castigadas, me apena bastante darme cuenta que me falta fondo después de solo 4 horas pedaleando.

Entrego el chipo a David, y vuelvo a nuestra "hayma"; con este punto de fatiga, solo queda una opción: hay que intentar dormir. Me pongo ropa seca, me siento, charlo un poco con los compañeros, y me enfundo en el saco. Son aproximadamente las 4 de la mañana, y a las 7 tendré que estar de nuevo listo para afrontar dos vueltas más. Después de vueltas y vueltas buscando la postura idónea logro dormirme. Sueño ligero y poco reparador, que apenas llega a una hora de duración, me despierto, doy alguna vuelta más, y al comprobar que va a ser imposible dormir de nuevo, me pongo en marcha. Un café, un pequeño desayuno, revisión rápida a la montura, y a esperar que me toque de nuevo el relevo.

Hora de despertase.
Debatimos un poco entre los compañeros como va la cosa. Estamos contentos por que seguimos manteniendo un puesto entre los 20 primeros, comentamos la posibilidad de pasar ahora a relevos de 1 vuelta para mantener un poco mejor el ritmo, pero ya estamos cansados incluso para pensar con claridad, así que mantenemos las dos vueltas por corredor. Me vuelvo a disfrazar de ciclista, hago cálculos y me doy cuenta que este será mi último relevo en las 24doce de este año, aunque aun cansado  no puedo evitar que me entre algo de pena sabiendo que pronto se acaba lo bueno.

Son casi las 7.30h, el cielo ya está casi del todo iluminado y despejado; la temperatura sigue siendo fresca, pero el desagradable viento ha perdido fuerza. De nuevo entro en el circuito a buscar mis dos vueltas, intento borrar de mi mente palabras como fatiga, dolor, cansancio... y parece que funciona, vuelvo a ser capaz de mover el plato, y afrontar la subida con confianza. Aun somos pocos corredores en el circuito, y la sensación de montar en bici visualizando los últimos rayos del amanecer sobre la sierra es tan bonita que compensa por si sola todas las horas que llevamos invertidas. Justo en el tramo de pedaleo después de la bajada un corredor que venía a mi rueda, me anima a que vayamos relevándos, no lo dudo y le sigo la iniciativa, aunque no se note igual que con la bici de carretera, a estas alturas de la carrera, cualquier ayuda es buena. Por suerte los dos parecemos contar con las mismas fuerzas y somos capaces de relevar con buen ritmo manteniendo una velocidad bastante aceptable. Sin embargo, al llegar a una de las partes técnicas del circuito, mi improvisado compañero pincha la rueda trasera, y se ve obligado a parar a cambiarla, mientras yo le doy las gracias y continuo relevándome solo.

La última vuelta la doy con calma, sin esrtés por el crono, ya no tengo fuerzas para records, y lo único que tengo que hacer es llegar para que mis compañeros completen las 24h. Disfruto de cada subida, de cada piedra, de cada salto. No puedo evitar recordar como estaba la situación a estas alturas en la prueba del año pasado... y aunque parezca mentira, no recuerdo lo desastroso del circuito, al frio que pasamos o la cantidad de barro que tenia toda la ropa, si no que vienen a mi mente las mismas sensaciones de felicidad mientras veía amanecer y disfrutaba de las últimas pedaladas, de la misma forma que estoy haciendo ahora.

Con estos pensamientos y sin ningún otro percance de relevancia, llego a la meta de mi segunda vuelta, completo el ritual de entregar el chip a David, y me quedo solo en la carpa de relevos a saborear tranquilamente el momento. Me debato entre la satisfacción de haber corrido bien, la plenitud de las sensaciones vividas, y la nostalgia de que, por este año, ya se ha acabado.

Al final, todo resultó mucho mejor que lo esperado, y tras completar mis compañeros sus respectivas vueltas, justo cuando el reloj marca 23 horas y 45 minutos, Juanito cruza por última vez la línea de meta, certificando una fabulosa 17º posición para el Club Ciclista Guadarrama, y dando por finalizado un día de auténtico MTB.

Un equipo de 17!
Si habéis llegado hasta aquí, aparte de tener un merito infinito, no tendréis ninguna duda de que el año que viene caeré una vez más en apuntarme a esta preciosa prueba, y si os pica la curiosidad, aunque sea un poco, no lo dudéis, apuntaros de cabeza, no os arrepentiréis, y seguro que no necesitáis 3 años para poder acabarla... no como otros!



Posted on domingo, julio 08, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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miércoles, junio 27, 2012

Después de cumplir con éxito el objetivo principal del año, y libre ya de planificaciones y calendarios estrictos de entrenamiento, lo cierto es que me estaba costando coger la rutina más de la cuenta. Tras la primera semana post-Calella, en la que me dediqué casi por completo al SPA y a quitarme el gusanillo con la bici de montaña que tantas ganas tenía de coger, han seguido después otro par de semanas en las que algún desafortunado percance, sumado al tiempo necesario para retomar otros preyectos extra-deportivos que se estaban quedando atrasados, han resultado en pocas horas de bici y menos aun de carrera a pie, con la consiguiente bajada de forma que tanto nos llega a obsesionar...

Finalmente, libre de la tiranía del pulsómetro y acompañado solo del mero placer de ver pasar los kilómetros entre las ruedas de la bicicleta, han sido estos últimos 10 días en los que he encontrado los momentos y la motivación necesarios para volver a dedicarle al entrenamiento el tiempo apropiado para seguir disfrutando. Empezando por ejemplo este fin de semana en las 24Doce de Moralzarzal, prueba que afrontaremos con los compañeros del club, por tercer año consecutivo, deseando que a la terecera vaya la vencida y que esta vez si, podamos disfrutar de 24 horas de puro MTB sin intromision de lluvias torrenciales ni eventos similares, que puede que le aporten épica al asunto si, pero bueno, por un año con algo menos de épica no nos vamos a quejar...

Próximamente, la crónica de la aventura, stay tuned!

Posted on miércoles, junio 27, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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sábado, junio 02, 2012

Me encanta que los planes salgan bien! No os imaginais la cantidad de tiempo que llevo deseando empezar así una entrada del blog, y por suerte para mi, la crónica del Half Challenge Barcelona Maresme lo merece al 100%.


Un fin de semana perfecto, con la compañía perfecta, en el que no sufrimos ni el más mínimo contratiempo, solo se podia rematar con una buena carrera, y aunque no pude librarme de las dudas de última hora, cada minuto que pasaba me iba convenciendo de que así sería. Me había preparado bien, venía con la lección aprendida del año pasado, no había dejado ni un solo detalle al azar... Esto solo podía acabar bien.

Un pequeño cambio, creo que acertado, respecto al año pasado en Marbella, fue decidir viajar el viernes, para llegar a tiempo de recoger los dorsales, familiarizarnos con el entorno y el recorrido y aprovechar el día antes de la carrera para un último entreno suave, comer tranquilamente, un chapuzon con las medusas locales, y después de la pasta party, a la cama pronto, a descansar y dormir lo que los nervios nos permitieran.

El día de la carrera el madrugon era obligado, 6 de la mañana en pie, a por un buen desayuno, a las 7 a boxes a ultimar los detalles en la bici y las dos transiciones. Cierran boxes, a las 8 salen los Elite, y mientras vemos el resto de la salidas de los federados, vamos matando los nervios como buenamente podemos hasta que a las 9 nos llegue el turno al último grupo, colocarse bien el neorpreno, ultimos estiramientos, toma de contacto con el agua para un breve calentamiento, y completando el ritual, vamos ocupando nuestros puestos en la camara de llamdas.

Concentración
Los últimos 10 minutos pasan aún más despacio si cabe, encuentro a Aurora entre la cantidad de publico que nos anima y nos dedicamos los últimos guiños de buena suerte, el agua está en calma y apenas corre una brisa suave, "un último aplauso para los corredores" exclama el speaker, bocina al aire y empezamos el reto, 1900 metros nos sepraban de la primera transicón.

En contra de lo esperado, los primeros metros me encuentro nadando entre un gran peloton, muchos brazos, piernas y golpes a cada brazada, es una buena señal (no voy el último) pero con su perte negativa, el esfuerzo se multiplica, las gafas se me han movido y llenado de agua, en algún que otro momento me veo incluso fuera de la carrera con la nariz rota por un golpe fortuito. Por suerte, una vez pasada la primera boya, a los 200mt la cosa se va estirando y ya resulta más facil nadar, la visibilidad es perfecta y solo me tengo que preocupar de encontrar mi ritmo. Lo encuentro ràpido y al llegar a la segunda boya, 700mts, noto que voy muy cómdo, nadar se ha convertido en un acto mecánico y mi cabeza se permite el lujo de divagar y pensar en otras cosas, y así me eucnentro a mi mismo, en pleno medio ironman, pensando en los Hobbits, los cuales no saben nadar, y aún a pesar de la ventaja de sus grandes pies para propulsarse en el agua, lo tendrían bastante dificil para apuntarse a una carrera como esta, pobrecillos... Cuando me quiero dar cuenta, he alcanzado la última boya, los ultimos 300 metros de vuelta a la playa, me concentro en incrementar un poco el ritmo, y finalmmente alcanzo la orilla con un tiempo ligeramente mejor que en Marbella 42min 32 segundos, 1 de 3: check.

Transición un poco caotica, pierdo las gafas, mucha gente dentro de la carpa cambiandose, se me caen los geles, me hago pipi, no encuentro la bici.... al final conseguimos salir, 90km de bici nos esperan.

Transición
Los primeros kilómetros de la bici son ratoneros por las calles de la ciudad, muy divertidos, levantarte, sentarte, apretar... así hasta que llegamos a la N-II un tramo de unos 20km prácticamente planos desde Calella hasta Mataró y vuelta por el mismo sitio, solo un par de repechos que venian bien para cambiar de postura y apretar las tuercas a los "despistados" que se olvidaban de las distancias legales de drafting. Como es lógico, este es el sector que menos me preocupa, me centro únicamente en ir con buena cadencia, no cebarme, hidratarme bien e ingerir geles y barritas suficientes para ir manteniendo los depósitos llenos. Como todo esto tambien son actos mecánicos, mi mente vuelve a su camino, pensando en cosas más importantes: ¿por que los Hobbits no irían a Mordor en bicicleta? las carreteras no serían muy buenas, pero algo de tiempo habrían ganado, aunque claro, el monte del destino menudas rampas tendrá... En estas vuelvo a ponerme alerta, ya estoy de vuelta en Calella, directo a la T2 con un buen tiempo de 2h:47min:22seg, 2 de 3: check.

                             

De nuevo en la carpa, una transicion mucho más rápida, fuera casco, dentro zapatillas de correr, y a por la media maratón, 21.2km corriendo y ya habremos terminado, era el momento del todo o nada, mi verdadera prueba de fuego. Nada más salir de la carpa cambio la función del reloj, fuera crono, no me importa el tiempo, aquí solo hay que lanzar una zancada detrás de otra, así hasta llegar a meta. En la bici no lo habia notado, pero hace un calor tremendo, me empiezo a arrepentir de correr con el culotte, apúntalo para la próxima (¿próxima!!??) los primeros 3km se me hacen muy cuesta arriba, las piernas estan como autenticos palos, la espalda duele y no encuentro un ritmo comodo. En el primer avituallamiento bebo y me refresco como si nunca hubiera conocido el agua, adelanto y voy siendo adelantado, poco a poco los dolores desaparecen (o dejo de darles importancia). El circuito es sencillo, 5km ida y 5km vuelta, todo pegados a la costa, con avituallamientos completos cada 2.5km. Aunque he entrenado mucho este sector, me doy cuenta que solo podré acabarlo en modo supervivencia, no es el momento de exhibiciones, la meta es llegar con fuerza al siguiente avituallamiento para disfrutar de sus manjares y lo mismo hasta el siguente.... la estrategia funciona hasta el primer paso por meta, km 10.1, allí están Aurora y familia aguantando la solana, aun con fuerzas para gritar y aplaudir llenándome de ánimos todos los depósitos.

Con fuerzas para saludar

Solo una vuelta más al circuito, solo una hora más y habré cumplido el objetivo. Decido empezar con los geles, aún con miedo de que mi estomago se rebele ante la mezcla, mientras continúo con la estrategía de marcar una meta en cada avituallamiento, agua, gel, naranja, sales... La distancia es dura, y el calor la hace aún más dura, pero lo que realmente hunde la moral es correr como un alma en pena buscando una meta mientras ves las terrazas a pie de playa llenas de gente degustando heladas y espumosas cervezas... La battalla mental es igual o más importante que la física, todos los sentidos puestos en la siguiente zancada, ya no es momento de pensar en hobbits, seguro que ellos no pensaron en mi, pero... un momento, ¿ese de ahi no el Bilbo? joder, que si!!... Al final no era, solo un hombre bajito con los pies peludos, parece que empezaban las alucinaciones... Miro el reloj, voy mal, pero en ese ritmo bajaré de las 6h, parece que al final ganaré mi batalla con la distancia Medio Ironman.

Ultimo avituallamiento, 2,5km para la meta, ademas del agua y la naranja, noto como me sube un chute enorme de adrenalina que me ayuda a subir el ritmo, aunque quizá solo mentalmente, empiezas a acordarte de tantas horas dedicadas, de tantos entrenos a deshoras, sesiones dobles, triples... te acuerdas de como los más cercanos, aun sin entenderlo, te han animado y dado su apoyo para que lograras tu objetivo, te acuerdas de muchas cosas hasta que pisas la alfombra roja, el último kilómetro esta bajo tus pies, la mente se queda en blanco, felicidad, esa es la palabra que describe tu estado, ganas de llorar, reir, bailar, gritar... Vuelvo a ver a Aurora, aguanto a duras penas las lágrimas, este año si: LO HEMOS CONSEGUIDO!!! Tiempo final 5horas 45minutos 17segundos 3 de 3: check!



Cruzas la meta, te ponen la medalla, camiseta de finisher, tres cervezas del tirón, un pequeño sandwich, una sonrisa complice con algun otro finisher, otro sandwich, hay masajes, pero no aguanto más, fuera está lo importante, las personas que han estado animándome desde el minuto 0, ahora es el  momento de compartir la satisfacción por el trabajo cumplido.

Felicidad
Dice el refrán que solo el hombre es capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, yo lo he hecho, la piedra del Medio Ironman, la primera vez caí, pero esta segunda he conseguido acabar de pie. Creo incluso que tengo un tiempo mejor que este en las piernas, pero ya no me obsesiona demostrármelo, puede ser que repita, o puede ser que no, mientras tanto... seguiremos disfrutando del camino!

PD: Muchas gracias a todos/as los que habeis pasado por aquí y habeis dedicado vuestro tiempo en animarme!

*FOTOGRAFÍAS cortesía de Aurora Mendoza y José Sanchez

Posted on sábado, junio 02, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, mayo 21, 2012

Ya no quedan semanas que contar, ya no quedan fines de semana de los que quitar horas y meter dobles o triples sesiones, ya no hay ningún hueco en el calendario en el que colocar aquel entrenamiento que te habias tenido que saltar... Como decía (más o menos) aquella niña adorable de la película: "ya está aquí..."

Y es que hoy lunes empieza la última cuenta atrás para el gran objetivo del año, Half Challange Barcelona Maresme, que tendrá lugar este domingo día 27 de Mayo, aproximadamente 6 meses después de decidir repetir reto en la distancia Medio IM, y empezar la planificación específica marcada por mi entrenador.

Aunque no he dado muchos detalles del proceso, todo hace indicar que hemos seguido el camino correcto, las sensaciones son buenas, los ritmos, distancias y test que hemos venido realizando durante este tiempo dicen que estoy en mi mejor nivel deportivo desde hace mucho tiempo. Icluso la báscula parece haberse apuntado positivamente al viaje y parece que hemos conseguido un buen peso de competición.

No puedo evitar, sin embargo, tener dudas, no solo los nervios típicos de una prueba de este calibre, sino dudas reales de mis capacidades y posible rendimiento. El palo del año pasado fue duro, y parece que ha quedado un poso bastante marcado, y lo cierto es que aunque he visto la mejora (la he vivido y la he sufrido) no he llegado a disfrutar de ello todo lo que habría deseado, a la vez que escribo esto me doy cuenta que la presión que he puesto sobre mi mismo para no repetir el fiasco del año pasado ha pesado mucho más en la balanza que las buenas sensaciones que han ido llegando, un día malo me marcaba mucho más que uno con buenos tiempos, un entrenamiento perdido se traducía en dudas e incertidumbres que ninguna doble sesión disipaba por completo. 

Parece claro en definitiva, que la forma en la que he afrontado este reto, el fardo que yo mismo me he colgado en este caso, ha sido todo lo contrario de lo que debería haber sido, y que en algún momento me olvidé de la máxima que yo mismo he repetido tantas veces, sobre todo en el mundo de los retos deportivos, y es que el camino es siempre la parte importante del viaje.

Esta semana servirá para dar los últimos toques a la preparación, intentando a la vez descansar suficiente y oxigenar la cabeza todo lo posible para llegar a Calella lo más despejado posible. Esperemos que salga un buen día y sea posible de darlo todo y completar la prueba sin contratiempos, espero que me sea posible transformar estos nervios y presión autoimpuesta en energía positiva y sobre todo espero que una vez logrado el objetivo pueda ver todo el proceso desde un ángulo distinto y sacar todo lo positivo que seguro que ha tenido. Quizá sea necesario un cambio de enfoque para próximas citas, pero ya llegaremos a ese puente... 

Me quedan solo días, por si no lo haceis vosotros, me deseare suerte yo mismo... ;) en breve tendreis noticias por aquí...

Posted on lunes, mayo 21, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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jueves, mayo 10, 2012

De pequeño ya daba buenas muestras de su desafortunada virtud,  "Algún día te vas a olvidar la cabeza" le repetía lacónica su madre, preocupada, pero ilusionada a la vez, creyendo en el mito popular que indica que todos los genios son, por defecto despistados.

A veces resultaba gracioso, los sábados iba a por el pan, contaba un chiste, y se volvía sin las vueltas, o incluso sin el pan... Otras le costaba serias reprimendas, como cuando volvía al colegio después de comer, sin estuche, sin mochila, o sin el cuaderno necesario para esa tarde.

El muchcacho fue creciendo, su despiste con él, la genialidad sin embargo no aparecía, quizá latente, o quizá también despistada, no encontraba el camino de salida para que se le viera la cara.

Ya en su vida adulta, y aún aprendiendo a lidiar con su despiste a diario, al muchcacho le dio por hacer deporte, y como no, su despiste lo hacía con el. Como ese día que salías a montar en bici, y la camara de respuesto se quedaba en casa. O la cantidad de veces que al salir a correr el pulsómetro no funciona... por que el despiste ha dejado la banda pectoral en casa. O incluso esas reveladoras situaciones en las que, ya en la piscina (esa gran amiga) con el bañador y las chanclas puestas, descubres que el gorro y las gafas no están, no te han acompañado.

Estas y muchas otras anécdotas forman la Historia de un despiste, que no es autobiográfica... o puede que si.

Posted on jueves, mayo 10, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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jueves, mayo 03, 2012

Se entrenaban para estar muertos, estos animalitos verdes de ojos saltones, no cesaban de dar brincos de hoja en hoja, de piedra en piedra, acompañadas de un rumboso sonido desde bien entrada el alba. 
Se rumoreaba que iban buscando personas, yo observaba desde mi charca a estás locas ranas, de tanto en tanto buscaba el sustento de la mañana, eran tiempos difíciles, los insectos escaseaban. Un día caluroso de verano aún sin comer nada, apareció por el lugar un muchacho alto con sombrero de paja, no pude más...yo también desee que alguien me besara.


By Aurora Mendoza

Posted on jueves, mayo 03, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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jueves, abril 12, 2012

Dijo Séneca en una ocasion que "No hay viento favorable para el barco que no sabe a donde va", y como llevo unos días sin saber como empezar ni enfocar este post, pues me valgo de esta frase gandilocuente como punto de partida, ruego me perdonen los puristas.

Haciendo una traducción libre (muy libre) de esta frase al mundo de la actividad física y el deporte, podríamos decir que no hay entrenamiento válido si no sabemos para qué lo hacemos. Y es ese uno de lo errores más comunes que solemos cometer todos los que de una forma u otra nos dedicamos a afrontar retos deportivos de mayor o menor envergadura, entrenar por que si, haciendo esto o lo otro segun por donde no sople el viento, yo el primero.

Y mira que la teoría está clara y parece fácil, defines un objetivo, compruebas tus facultades, estableces las necesidades y planificas un proceso acorde con todo esto. Pero luego la práctica, la realidad, es la que lo enfanga todo, la que te pone en tu sitio, sobre todo si es la primera vez que te enfrentas a una prueba similar.

Claro que tambien puede pasar que conozcas la teoría, apliques correctamente la práctica, y los vientos te lleven por caminos que jamás pensaste que transitarías. Asi me ocurre por ejemplo a mi, ciclista y cicloturista de toda la vida, que superado el primer tercio de la temporada, a día de hoy llevo realizados más entrenos a pie que en bici (sin comentar sobre intensidad y tipologia) o por ejemplo que te apuntes a una Media Maratón como mero entrenamiento para tu objetivo de la temporada...

Y no es que me queje, conste, porque los vientos que soplan son vientos de mejora, sin duda, simplemente me surge la reflexión de que hay que tener cuidado con lo que se desea, porque en algun momento, igual se puede volver realidad... y en esas estamos, en el buen camino, un camino nuevo, pero que seguro me dirige al puerto deseado, seguimos.

Posted on jueves, abril 12, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, marzo 26, 2012

Me siento a escribir la crónica de la carrera del día de ayer, y unicamente me vienen a la cabeza palabras y pensamientos positivos, solo con esto, ya está bastante dicho.

Nos despertamos con una hora menos de sueño por el maldito cambio horario, pero con un día espectacular y la ilusión de un niño pequeño por debutar este año. Los prolegómenos previos a la carrera son siempre los mismos, algo monótonos para contar por aquí: llegar con tiempo suficiente, recoger dorsales, preparar material, dejar bici en boxes, mantenerse hidrtado, un poquito de calentamiento y a colocarse en la salida listos para darlo toddo.
La nota amable en este proceso viene cuando te vas encontrando con caras conocidas, compañeros del club, conocidos de otras carreras, compañeros de afición virtuales de facebook o twitter que desvirtualizas en ese momento, esa parte social que he comentado en otras entradas, y que es en definitiva la que le te ayuda a disfrutar de verdad de este tipo de pruebas.

Compañero David
"El Abuelo" Pepe
Angelillo ultimando detalles

A las 11.30h nos dan la salida, y afrontamos el primer recorrido a pie de 5km eminenetemente llanos, a buen ritmo. A priori, me temía un embudo mayor en la salida, teniendo en cuenta que eramos 500 los que nos habiamos animado a participar, pero por suerte, una vez transcurrido el primer km ya estaba todo lo suficientemente estirado, como para correr cada uno a su paso si molestar ni ser molestado. No me gusta mucho poner aquí los ritmos tiempos, velocidades, puestos etc, ya que desde mi punto de vista no aportan nada de valor para lo que yo quiero reflejar en el blog, pero en esta ocasión si que me aptece por lo menos apuntar, que mi tiempo en el primer parcial fue todo un logro para mi, con un ritmo al que no habría podido ni soñar solo unos meses atras, y aun con la sensación de haber podido apretar todavia un poco más, lo cual siempre es buena señal.

Después del primer parcial y una rápida transición, los primeros kilómetros del tramo de MTB iban pasando deprisa, llanos y sin mucha dificultad técnica. Así transcurrió hasta llegar al temido muro de recorrido, una subida de unos 2km con mucha piedra suelta y rampas duras constantes lelgando hasta el 19% de inclinación. Aquí si que se noto, al menos en mi caso, cierta aglomeración y dificultades para adelantar, y es que al ser tantos los compañeros que se bajaban de la bici a empujar era complicado en ciertos puntos encotrar una trazada correcta para seguir subiendo sin echar pie a tierra, pero salvo alguna "deshonrosa" excepción (en todos los pueblos hay un tonto y una cigüeña) llegamos arriba sin problema y con fuerza para cubrir el descenso de vuelta a boxes.

Otra rápida transición, y a por los 2km que nos separaban de la meta. De nuevo me encuentro con buenas sensaciones, ya que aunque igualmente cansado, veo que el ritmo que llevo es mayor que el de otros duatlones a estas alturas, me animo e intento subir un poco el ritmo para ver hasta donde soy capaz de llegar con estas sensaciones, total son "solo" 2km... Podría decir que los amagos de tiron que me empezaron a dar en los gemelos me hicieron ser más conservador, pero lo cierto es que rápido vi que no podria aguantar ese ritmo, asi que afloje un poco a un paso más cómodo, aunque esto me costara perder algun que otro puesto.

Sin más problemas cruzamos la meta, muy satisfecho con un tiempo de 1h 08min 49seg, cansado, pero tambien algo sorprendido por la mejora y sobre todo por la sensacion de llevar aun gasolina suficiente para otro rato... buena señal de cara a lo que se avecina en Mayo...

Finishers! A por las birras!
Además, las buenas noticias del día se completaron con mi compañero Angel cumpliendo por fin su parte del reto, acabando su primer duatlón, duro como este, entero, contento y segun sus propias palabras, con ganas de repetir.

Que tendrá esto, que todo el que prueba, repite. ¿Alguien más se apunta?

Posted on lunes, marzo 26, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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