lunes, mayo 21, 2012

Ya no quedan semanas que contar, ya no quedan fines de semana de los que quitar horas y meter dobles o triples sesiones, ya no hay ningún hueco en el calendario en el que colocar aquel entrenamiento que te habias tenido que saltar... Como decía (más o menos) aquella niña adorable de la película: "ya está aquí..."

Y es que hoy lunes empieza la última cuenta atrás para el gran objetivo del año, Half Challange Barcelona Maresme, que tendrá lugar este domingo día 27 de Mayo, aproximadamente 6 meses después de decidir repetir reto en la distancia Medio IM, y empezar la planificación específica marcada por mi entrenador.

Aunque no he dado muchos detalles del proceso, todo hace indicar que hemos seguido el camino correcto, las sensaciones son buenas, los ritmos, distancias y test que hemos venido realizando durante este tiempo dicen que estoy en mi mejor nivel deportivo desde hace mucho tiempo. Icluso la báscula parece haberse apuntado positivamente al viaje y parece que hemos conseguido un buen peso de competición.

No puedo evitar, sin embargo, tener dudas, no solo los nervios típicos de una prueba de este calibre, sino dudas reales de mis capacidades y posible rendimiento. El palo del año pasado fue duro, y parece que ha quedado un poso bastante marcado, y lo cierto es que aunque he visto la mejora (la he vivido y la he sufrido) no he llegado a disfrutar de ello todo lo que habría deseado, a la vez que escribo esto me doy cuenta que la presión que he puesto sobre mi mismo para no repetir el fiasco del año pasado ha pesado mucho más en la balanza que las buenas sensaciones que han ido llegando, un día malo me marcaba mucho más que uno con buenos tiempos, un entrenamiento perdido se traducía en dudas e incertidumbres que ninguna doble sesión disipaba por completo. 

Parece claro en definitiva, que la forma en la que he afrontado este reto, el fardo que yo mismo me he colgado en este caso, ha sido todo lo contrario de lo que debería haber sido, y que en algún momento me olvidé de la máxima que yo mismo he repetido tantas veces, sobre todo en el mundo de los retos deportivos, y es que el camino es siempre la parte importante del viaje.

Esta semana servirá para dar los últimos toques a la preparación, intentando a la vez descansar suficiente y oxigenar la cabeza todo lo posible para llegar a Calella lo más despejado posible. Esperemos que salga un buen día y sea posible de darlo todo y completar la prueba sin contratiempos, espero que me sea posible transformar estos nervios y presión autoimpuesta en energía positiva y sobre todo espero que una vez logrado el objetivo pueda ver todo el proceso desde un ángulo distinto y sacar todo lo positivo que seguro que ha tenido. Quizá sea necesario un cambio de enfoque para próximas citas, pero ya llegaremos a ese puente... 

Me quedan solo días, por si no lo haceis vosotros, me deseare suerte yo mismo... ;) en breve tendreis noticias por aquí...

Posted on lunes, mayo 21, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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jueves, mayo 10, 2012

De pequeño ya daba buenas muestras de su desafortunada virtud,  "Algún día te vas a olvidar la cabeza" le repetía lacónica su madre, preocupada, pero ilusionada a la vez, creyendo en el mito popular que indica que todos los genios son, por defecto despistados.

A veces resultaba gracioso, los sábados iba a por el pan, contaba un chiste, y se volvía sin las vueltas, o incluso sin el pan... Otras le costaba serias reprimendas, como cuando volvía al colegio después de comer, sin estuche, sin mochila, o sin el cuaderno necesario para esa tarde.

El muchcacho fue creciendo, su despiste con él, la genialidad sin embargo no aparecía, quizá latente, o quizá también despistada, no encontraba el camino de salida para que se le viera la cara.

Ya en su vida adulta, y aún aprendiendo a lidiar con su despiste a diario, al muchcacho le dio por hacer deporte, y como no, su despiste lo hacía con el. Como ese día que salías a montar en bici, y la camara de respuesto se quedaba en casa. O la cantidad de veces que al salir a correr el pulsómetro no funciona... por que el despiste ha dejado la banda pectoral en casa. O incluso esas reveladoras situaciones en las que, ya en la piscina (esa gran amiga) con el bañador y las chanclas puestas, descubres que el gorro y las gafas no están, no te han acompañado.

Estas y muchas otras anécdotas forman la Historia de un despiste, que no es autobiográfica... o puede que si.

Posted on jueves, mayo 10, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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jueves, mayo 03, 2012

Se entrenaban para estar muertos, estos animalitos verdes de ojos saltones, no cesaban de dar brincos de hoja en hoja, de piedra en piedra, acompañadas de un rumboso sonido desde bien entrada el alba. 
Se rumoreaba que iban buscando personas, yo observaba desde mi charca a estás locas ranas, de tanto en tanto buscaba el sustento de la mañana, eran tiempos difíciles, los insectos escaseaban. Un día caluroso de verano aún sin comer nada, apareció por el lugar un muchacho alto con sombrero de paja, no pude más...yo también desee que alguien me besara.


By Aurora Mendoza

Posted on jueves, mayo 03, 2012 by Víctor Herranz Villagrán

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