viernes, diciembre 27, 2013

Este año únicamente voy a dedicar unas líneas al ya clásico resumen anual de eventos.

Aunque es cierto que he participado en numerosos y variados eventos deportivos, poco más puedo decir de ellos aparte de lo que cuento en la entrada que corresponde a cada uno. No he faltado a mi cita con el triatlón, he seguido disfrutando y mejorando en los duatlones (aunque con algún traspié) y he dado mis primeros pasos por las carreras de montaña, para acabar como cada año corriendo por Donosti. Como veis sin grandes retos, pero sin dejar de buscar carreras que me permitan seguir progresando, aunque por desgracia un año más, con menos horas sobre la bici de las que me habría gustado disfrutar, todo relacionado con lo realmente importante que ha sucedido este 2013.


Lo importante este año es que he sido padre, y todo lo que pueda escribir aquí se queda corto para explicar lo que eso significa. He aprendido que por muchas carreras y desafíos que yo pueda completar, la parte fuerte de la pareja es Aurora. He aprendido que no hay mal día que no se arregle con una sonrisa de tu hijo. He aprendido que los días en realidad tienen 24 horas, y que todas y cada una de ellas son aprovechables. He aprendido que aunque yo sea el adulto, mi hijo tiene cada día mil cosas nuevas que enseñarme. Y sobre todo he aprendido que me queda un mundo por aprender.

No hay mucho tiempo para entrenar, y menos aún para el blog, aun así habéis sido muchos los que de una forma u otra habéis llegado a esta Bitácora de La Nada, así que un año más os agradezco vuestro tiempo y os deseo un muy feliz 2014, por aquí seguiréis teniendo noticias mías.

Posted on viernes, diciembre 27, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, diciembre 06, 2013

Hace algunos meses recibí un mensaje de mi gran amigo Javi, me decía que estaba pensando intentar un proyecto personal a nivel laboral y me preguntaba si le podía ayudar. No dudé ni un instante en decirle que si, que contara conmigo para lo que hiciera falta, aunque siendo él cámara de televisión no tenía muy claro en que podría ayudarle yo...

Poco después me fue explicando el proyecto: un programa televisivo sobre deporte, en toda su variedad, enfocado hacia el deportista popular, las historias deportivas de aquellos que nunca aparecen en los grandes medios, y que normalmente encontramos en las partes más bajas de las clasificaciones de diversas carreras - competiciones, aunque sin dejar de lado a los ganadores. Mi papel sería de conejillo de indias como prototipo de deportista anónimo (lo que yo suelo llamar globero) y como guinda con un blog donde lo cuento todo.

Después de varios días de "Rodaje" tomas falsas, risas y algún que otro madrugón, hace poco me hizo llegar el resultado de lo que podríamos llamar "El perfil del globero", dentro vídeo:


Así son los amigos, te piden que les ayudes en un proyecto personal y te acaban haciendo el mejor regalo que podías imaginar. Como veis, el trabajo es de una calidad excelente, incluso me hace parecer una persona normal y no desentonar en cámara, aunque mentiría si no os dijera que me sigue dando bastante vergüenza verme convertido en "protagonista" de algo, aunque sea de mi propio perfil.

Ojalá que el proyecto de Javi llegue a donde se merece y podamos ver a gente que nos inspire de verdad en su futuro programa. Mientras tanto, espero que os haya gustado el piloto, y que no seáis demasiado crueles en los comentarios.

No cambien de canal... el próximo día más.

Posted on viernes, diciembre 06, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, noviembre 25, 2013

El año pasado en un viaje de trabajo a UK, mientras esperaba para coger el vuelo de conexión que me llevaría de vuelta a casa, descubrí este libro mientras curioseaba en la librería del aeropuerto y no dude ni un instante en hacerme con él, que mejor una biografía del mejor ciclista de todos los tiempos para retomar la sana costumbre de leer libros en inglés.


El libro presenta un repaso completo y exhaustivo de toda la carrera profesional del Canibal, desde su fulgurante aparición en la escena profesional ganando algunas de las mejores carreras ya en su primer año, hasta los años de su ocaso. Una característica del mismo, es que por temas de derechos contractuales, no cuenta con el testimonio directo del protagonista, siendo la historia contada desde fuera sin entrevistas ni testimonios exclusivos del campeón belga distintos a los ya existentes. Al contrario de lo que pueda parecer, esto no le resta ni un ápice de interés al libro, ya que se aportan numerosos testimonios de compañeros, directores, etc así como multitud de referencias de crónicas y libros de la época, las cuales aportan a la biografía una gran consistencia.

El libro es muy recomendable para todos aquellos que, como yo, no hayan conocido aquella época más que de oídas, o mediante vídeos inconexos en Youtube o similares. Su insaciable apetito de victoria; sus salvajes métodos de entrenamiento; su inigualable forma de dominar el pelotón en sus primeros años, y como tuvo que cambiar esta manera de correr tras su trágico accidente en el velódromo de Blois que a punto estuvo de costarle la retirada; las míticas luchas de poder con sus grandes rivales, Ocaña, De Vlaeminck o su archienemigo Rick Van looy; e incluso su relación con el doping; todo ello se entrelaza con un gran acierto en el libro, y consigue que la lectura sea amena e incluso se haga corto en algunos de estos episodios.


En definitiva, ahora que se acercan fechas en las que nos hacen falta ideas para regalar, si os toca sufrir a algún enamorado del ciclismo de cerca, no lo dudéis, este libro será un acierto seguro.

22/03/2012 ISBN: 9780091943141

Posted on lunes, noviembre 25, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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miércoles, noviembre 13, 2013

Por tercer año consecutivo tenía marcada la Behobia San Sebastián como el broche de oro para cerrar la temporada. Y por tercer año consecutivo me veo obligado a intentar reflejar con palabras las innumerables sensaciones que me provoca esta carrera. 

Y no solo la carrera en sí, sino todo lo que la rodea, desde que formalizas la inscripción allá por el mes de mayo, hasta que circulas el día de antes camino de Donosti disfrutando de los inigualables contrastes de colores otoñales que ofrecen las riberas del rio Oria, todo son sensaciones, sensaciones positivas, experiencias positivas, la experiencia de estar en una ciudad de ensueño, compartiendo mesa y mantel con amigos de verdad, la experiencia de poder desvirtualizar por fin a grandes compañeros con los que tantos tuits habíamos intercambiado como son @iSchumi y @runnernovato (nos quedan cañas pendientes), y sobre todo la experiencia de poder vivir todo esto en familia, con las dos personas que llenan mi día a día y que con su apoyo me hacen todo esto un poco más fácil.


Happy family
Este año era el debut de Isma, y como no podía ser de otra forma renunciamos a los cajones que nos otorgaba el tiempo de la pasada edición, para poder acompañarle en la salida y disfrutarla como se merece todos juntos, intentado que los nervios de su debut fueran los mínimos posibles. Aunque para mi, también era la excusa perfecta para disfrutar un poco más del ambiente de la salida, sin duda uno de los momentos con más encanto de la carrera. Respecto al temido tiempo, contra todo pronóstico, la lluvia apenas hizo acto de presencia, aunque si que tuvimos la compañía de un fuerte y desagradable viento durante gran parte del recorrido, lo justo para darle un poquito de épica al tema.


Sobre mi carrera, la verdad es que poco tengo que contar, que salí con un ritmo alto y fui muy cómodo el primer tercio, más o menos hasta coronar Gaintxurizketa (que por cierto ya se pronunciarlo correctamente, ¡gracias Marta!), que intenté guardar fuerzas en los siguientes kilómetros bajando el ritmo y aprovechando para hidratarme bien con agua y un gel (que parece no me sentó demasiado bien) y que desde la entrada del puerto de Pasaia hasta la última recta en el Boulevard de San Sebastián (incluyendo Mirakruz) sufrí como pocas veces lo había hecho corriendo, gracias sobre todo a la experiencia en la carrera y el omnipresente orgullo globero, y es que después de todo, según mi GPS tenía tan cerca bajar el tiempo del año pasado, que no me podía perdonar el no intentarlo. Al final, tirando con los pocos arrestos que me quedaban, 1:37:11 tres segundos menos que el año pasado, aunque con sensaciones mucho peores, tiempo habrá de analizar con calma las posibles mejoras o cambios que haya que hacer en la preparación, aun así me da para cubrir portadas de periódicos y todo...



Para finalizar, y aunque se que corro el riesgo de repetirme respecto a las crónicas de los años pasados, no puedo dejar de decir que la carrera es una pasada, que el ambiente es algo único y que la forma en la que la viven, no solo los corredores, sino los vecinos de todas las localidades por las que pasa la carrera, es algo que te atrapa desde el primer metro y no te suelta hasta... ni idea de cuando te suelta, porque yo ya estoy preparando la edición 2014. Esto es el Disney-World del corredor popular.

Y hasta aquí mi "temporada" deportiva, ahora unos pocos días de descanso total y desconexión, y en breve a retomar la actividad para ir sentando las bases de la temporada que viene, aunque eso ya será otra historia.


PD: os dejo algunas de las crónicas que voy leyendo de la carrera y que me parecen altamente recomendables:

- Otro Loco que Corre
- La Cítrica Realidad
- Ser13gio

Posted on miércoles, noviembre 13, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, noviembre 01, 2013

Acabado ya el que es mi mes preferido del año, hago un pequeño resumen de lo que ha dado de si a nivel globero-deportivo. Como ya comenté en su día, este mes venía cargado de eventos que, aunque distintos, me irían sirviendo de piedra de toque para el ultimo plato fuerte del año, la Behobia -San Sebastián.

La primera prueba fue el I Duatlón Guadalix de la Sierra, aunque después de mi fracaso en Alpedrete no tenía pensado hacer más duatlones este año, la cercanía de la prueba y el encontrar una excusa para volver a coger la bici me sirvieron para presentarme en la salida, acompañado como no podía ser de otra manera de mis dos mayores fans/sufridores:


La prueba fue sencilla y agradable, el circuito a pie llano y sin dificultades (aunque creo que no muy bien medido) y el sector de bicicleta con mucha variedad de terreno y muy disfrutón. A pesar de la escasa preparación especifica que llevaba, me encontré bastante cómodo en los tres sectores, saliendo tranquilo en el primer tramo a pie, para ir aumentando progresivamente el nivel de exigencia y acabar con bastantes fuerzas y buenas sensaciones, quitándome así la mala espina de Alpedrete.

El siguiente fin de semana nos esperaba a Ángel y a mi La Montaña solidaria, carrera de Trail de 20km situada en San Lorenzo del Escorial. Una de las intenciones a principios de año era hacer más carreras por el monte y trails, así que esta era una oportunidad perfecta para volver a esta disciplina después de mi debut en el Serrucho.

El perfil habla por si solo, la primera mitad de la carrera cuesta arriba, con mucho desnivel, ganando casi mil metros en la ascensión, y la segunda mitad cuesta abajo hasta llegar a meta de nuevo en las puertas del monasterio del El Escorial. Aquí probé en mis carnes lo que significa correr por la montaña de verdad, o al menos intentarlo, ya que con esos desniveles y cuesta arriba era inevitable tener que andar durante gran parte de la subida. Cuando por fin consigues llegar a la cima y comienzas a correr por la cresta la adrenalina es tal, que tienes que ir echando el freno cuando empiezas a bajar para evitar salirte en alguna curva o salir rodando con alguna piedra. Lástima de día nublado que salió que nos privo de las vistas desde el Alto de Abantos, pero aun así todo un lujo poder pararme unos instantes en el punto más alto del recorrido y subirme al hito que marca la altura, para intentar poner mi cuerpo a la misma altura que mis sensaciones.
Al final el recorrido también estaba algo mal medido y salio un poco menos de lo que indicaba la organización, aun así, la dureza del mismo y los últimos kilómetros en bajada muy pronunciada por asfalto hicieron mella en en las piernas, y me tomé la parte final con bastante calma, ya no había ninguna prisa, la meta en todo caso estará en volver a repetir sensaciones.


Finalmente, el sábado 26 de octubre tenía lugar la carrera Beer Runners Madrid, carrera gratuita de 5 y 10 kilómetros organizada por el interior del hipódromo de la Zarzuela. Aquí nos montamos un auténtico evento familiar, ya que el plan era correr junto con Aurora y Kilian la carrera de 5km a su ritmo y disfrutando de la experiencia, para después dar yo solo la segunda vuelta y completar los 10km a un ritmo más alto de cara a coger sensaciones para Behobia.
Las intensas lluvias caídas los días anteriores lo complicaron un poco, ya que buena parte del recorrido estaba embarrada y se hacía difícil conducir el carrito de Kilian, pero aun así pudimos completar el plan sin muchas dificultades y contentos con la buena organización del evento y las cervecitas (sin alcohol, lógicamente) gratis con las que te obsequiaban después.


Esta última semana, sin más eventos a la vista, empezó con un poco de miedo, ya que pasé el lunes con un molesto dolor en el isquiotibial de la pierna derecha, que me hizo recordar los malos momentos que pasé antes de mi primera Behobia, por suerte al final con algo de reposo, hielo y la inestimable ayuda de Telefisio, todo quedó en un simple susto, y pude cerrar el mes más o menos cumpliendo con todo lo programado.

Y hasta aquí octubre, noviembre ya ha empezado y con el la cuenta atrás para el cierre de la temporada, brindemos por eso.

Próxima parada, Behobia!!

Posted on viernes, noviembre 01, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, octubre 28, 2013

Los Liebster blog awards son una cadena de premios simbólicos, que nacen de blogueros como reconocimiento a los propios blogueros. Cada bloguero nominado tiene que responder a las 11 preguntas que le realiza su mentor, y a su vez nominar a otros 11 blogs y plantearles sus 11 preguntas.

                                               

Sorprendentemente, este año me ha llegado una nominación de mano del fenomenal blog “La citrica realidad” y su genuino autor Javi AKA @ischumi, desde aquí mi agradecimiento por acordarse de esta humilde bitácora.

Como rezan las normas, después de visitar los otros 10 blogs nominados junto a mí, procedo a responder las preguntas planteadas:

1. ¿Qué te llevo a abrir un blog?

Sobre todo la necesidad de dejar plasmadas por escrito las distintas, reflexiones, vivencias, sensaciones, etc que me pasaban por la cabeza en la multitud de horas solitarias que pasaba entrenando, o en las diferentes pruebas en las que participaba. Sobre todo, después de completar mi primer triatlón de distancia Medio Ironman, me di cuenta que necesitaba expresar todo lo que había sentido en la prueba, necesitaba poner negro sobre blanco todo lo que me daba vueltas por dentro porque tenía un montón de sensaciones que no sabía bien cómo interpretar, y llegue a la conclusión de un blog sería el mejor camino.

2. ¿De dónde obtienes la motivación para escribir entradas?

Normalmente del entrenamiento y/o de las vivencias en las pruebas, aunque en ocasiones también de historias que leo en otros blogs, o incluso libros o artículos que leo.
También motiva mucho que de repente alguien te diga que te ha leído tal o cual cosa y le ha gustado, o te haga algún comentario sobre algo que ha leído en tu blog, el saber que hay alguien al otro lado al que le interesa lo que escribes siempre es un plus de motivación.

3. ¿Sueles apuntar ideas para entradas cuando no estás frente al ordenador?

Sí, pero las apunto mentalmente, le doy un formato “inicial” dentro de la cabeza, y después durante unos días voy madurando la idea, si veo que me gusta la forma que toma en mi cabeza, me siento a escribirla, y procuro publicarla cuanto antes, no me gusta que se queden borradores escritos durante mucho tiempo, ya que para mí pierden la frescura.

4. ¿Escribirías en el blog a pesar de no recibir comentarios?

Sin duda, aún hay bastantes entradas no solo sin comentarios, sino con apenas 20 o 25 visitas, no me preocupa mucho en realidad. Aunque comentaba antes que recibir comentarios siempre es una motivación, lo cierto es que si publico una entrada es porque estoy satisfecho con ella, y si a la gente no le llega, o no le provoca la necesidad de dejarme comentarios, me lo tomo con normalidad, sé que no todo lo que publico es relevante.

5. ¿Qué te atrae de los blog de temática "runner"?

De los de temática runner, sobre todo intento aprender, ya que aún me considero un novatillo en este ámbito, y me gusta saber lo que hace la gente más experta. Del resto de blogs que sigo, me atraen las posibilidades de aprender e inspirarme en las distintas experiencias, logros y vivencias de amigos, o distinta gente anónima como yo.

6. ¿Cómo prefieres que te califiquen, como corredor/a o como "runner"?

Nunca me he sentido cómodo con ninguna etiqueta, “runner” me suena algo artificial, y corredor se me queda quizá algo corto. El adjetivo con el que más a gusto me siento es el de Globero.

7. ¿Cuál es tu motivación para correr o pedalear cada día?

La sensación de libertad que me provoca, pocas cosas en mi día a día me llenan tanto como el momento en el que me pongo a entrenar, bien sea con la bici, las zapatillas o con el bañador.
Volver a la infancia, poner en orden las ideas del día, hacer el plan de acción de la semana siguiente… cada entrenamiento me da una oportunidad distinta de desconectar y que mi mente encuentre su camino de forma natural, y esto sin duda que engancha.

8. ¿Cuál es tu plataforma de Blogging favorita?

Para ser honesto únicamente conozco Blogger, me resulta fácil, intuitiva y no necesito dedicarle muchos minutos al mantenimiento. Hace un tiempo me plantee migrar a Wordpres porque me hablaron de que te da más opciones de personalización y demás, pero después de probar decidí quedarme en Blogger, más que nada por comodidad.

9. ¿Has compartido kilómetros con gente conocida a través del blog?

No exactamente a través del blog, pero si con gente que he conocido en las redes sociales, y es un auténtico lujo, ya que gracias a ellas coincides con gente que comparte tus gustos y aficiones muchas veces al 100% y es muy fácil congeniar y de esta forma hacer más amenos los entrenamientos.

10. ¿Te inspiras en tus blogers de referencia para escribir tus entradas?

Normalmente no, ya que mis entradas suelen salir de mi propia inspiración y vivencias, pero sí que me sirven de espejo en el que mirarme y como decía antes, sobre todo como motivación.

11. ¿Prefieres escribir sobre tus entrenamientos, tus carreras o cuando apetezca?

No suelo tener un guion establecido, me gusta escribir cuando creo que tengo algo que contar, ya sea un entreno, una carrera, una historia, o cualquier otra cosa que me da vueltas en la cabeza y necesito ver plasmada por escrito.
Por ejemplo, si encadeno varias carreras seguidas, no me gusta llenar el blog con crónicas – previas de las mismas, ya que creo que se vuelve repetitivo (aparte de que normalmente no me da tiempo material), sino que intento conjuntarlo todo de forma que quede una entrada amena, y que no se parezca mucho a ninguna anterior, aunque cuando hablamos de crónicas de carreras no suele resultar fácil.

Y siguiendo con las normas de los premios, mis 11 blogs premiados son:


Y las 11 preguntas a contestar:

1. ¿Porque empezaste a escribir un blog?
2. ¿De qué entrada te sientes más orgulloso?
3. ¿Qué entrada es la que más te costó escribir y porque?
4. ¿Alguna vez te has autocensurado alguna entrada en tu blog?
5. ¿Quién te gustaría que te dijera "!Me encanta tu blog!"?
6. ¿Qué te inspira normalmente a escribir las entradas en tu blog?
7. ¿Si no hicieras deporte, de que hablarías en tu blog?
8. ¿Sueles compartir las entradas de tu blog en tus redes sociales? ¿Porque?
9. ¿Alguna vez has pensado en cerrar el blog?
10. ¿Si tuvieras que cerrarlo mañana, que es lo que más echarías de menos?
11. ¿Qué es lo que más te gusta del resto de blogs que lees?



Vuestro turno, ahora a extender la palabra! !Nos leemos!


Posted on lunes, octubre 28, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, octubre 22, 2013

Está de moda ahora debatir sobre si el casco debe o no ser obligatorio para circular en bicicleta, un debate falseado desde algún sector, dado que el casco en bicicleta ya es obligatorio (en ciclo interurbano, y opcional en ciclo urbano), provocado por la pretensión de la nueva directora de la DGT de establecer como obligatorio también el casco cuando se circula por cuidad.

No es mi intención aportar datos, ni estudios ni apoyar o demonizar una u otra postura, lo que sí que tengo muy claro es que, prescindir voluntariamente del mayor elemento de seguridad que podemos utilizar a día de hoy cuando circulamos en bicicleta, es cuando menos una temeridad innecesaria. Y opino así, no porque me apetezca, o porque esté en contra ni a favor de nadie, sino porque a mí, el casco me salvo la vida.

Corría el año 1989, no había cumplido aún los 10 y era mi primer año en la escuela de ciclismo del Club Ciclista Guadarrama, y aunque normalmente en las carreras solía quedar entre los tres últimos clasificados (eso cuando lograba acabarla), me encantaba entrenar los fines de semana con mis compañeros de escuela y jugar con ellos a ser ciclista.

De normal era patoso, y raro era el día en que no tropezaba o tenía alguna caída fortuita, así que cuando empecé a montar el bicicleta la prudencia y el instinto materno empujaron a mi madre a obligarme a utilizar siempre el casco cuando montara en bicicleta, reíros vosotros de la DGT comparada con las órdenes de una madre.

En aquella época era muy raro ver ciclistas con casco, chichonera como mucho, y la variedad donde elegir era aún más escasa, así que cada vez que quería salir a rodar por la carretera me tenía que poner el equivalente a una cascara de huevo en la cabeza partida por la mitad, sin ventilación relevante y con no más de dos almohadillas para algo de confort.

Como este era el casco, último modelo. 
Casi al final de esa primera temporada en la escuela, cuando el entrenador consideró que ya habíamos adquirido destrezas y nociones suficientes, nos llevó a rodar a la carretera de Collado Mediano, 1km más o menos hasta la puerta del cementerio y vuelta por el carril contrario, teníamos que ir todo lo deprisa que pudiéramos, y al llegar a su altura él nos decía si podíamos cruzar sin peligro, o teníamos que parar porque venía algún coche.

Después de 3 o 4 vueltas, rodando todo lo fuerte que podía (quizá a 15 o 20km/h) llegue a su altura, y por cosas del destino, no entendí cuál fue su mensaje, asi que más por inercia que por iniciativa propia, entendí que era seguro seguir y gire 180 grados a la izquierda para cruzar la carretera. En ese mismo momento circulaba una furgoneta Renault Express que me embistió de lleno justo cuando invadĺ el carril, y me lanzó varios metros hacia arriba, cuando deje de ascender, comencé a descender, aterrizando primero contra el techo de la furgoneta, y después de cabeza contra el asfalto.

Como podréis deducir por el hecho de que esté aquí escribiendo esta entrada, las consecuencias no fueron graves, pero el susto y las dos semanitas que me tuve que pasar en cama no fueron plato de buen gusto ni para mí, ni sobre todo para los sufridores de mi familia.

Podemos analizar eternamente si fue culpa mía, de mi entrenador, del tiempo, de las circunstancias o del espíritu santo, pero lo único cierto aquí es que si aquel día no hubiera llevado puesto el caso, las consecuencias habrían sido mucho peores, el casco me salvó, y me lo puse porque me obligaron.

Después de esto, nadie más ha tenido que obligarme, ni tan siquiera recordarme, que me pusiera el casco cuando fuera a montar el bici. Y no han sido pocas las ocasiones en las que el casco me ha salvado de consecuencias mayores en distintas caídas (seguramente siga siendo un patoso).

Espero que ahora entendáis un poco mejor mi postura, y que reflexionéis si realmente merece la pena jugar con vuestra vida por algo tan insignificante como ponerte un casco en la cabeza.


PD: gracias Mamá por obligarme a usar el casco entonces, y por salvarme la vida tantas veces en estos 34 años.

Posted on martes, octubre 22, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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jueves, octubre 10, 2013

Seguramente no voy a escribir nada que no se haya escrito antes sobre motivación, pero hoy me apetece contar un poco sobre las avanzadas técnicas que vengo utilizando durante las últimas semanas para completar los entrenamientos más exigentes de cara a la prueba final de la temporada, la mítica Behobia – San Sebastián.

Como cada año desde hace tres, apuntarme a la BB/SS supone estirar la temporada hasta primeros del mes de noviembre, con el sobreesfuerzo físico y psicológico que eso supone, lo cual sumado a que en este mes de octubre ya empieza a ser habitual entrenar casi sin luz natural, y en ocasiones también con condiciones de lluvia o frio, muchos días me encuentro en casa, sentadito en el sofá, a veces con pocas ganas de entrenar, y casi siempre sin ninguna.

Ante esta situación he ideado una estrategia única, simple, aunque sorprendentemente efectiva, una versión 2.0 de la famosa técnica del palo y la zanahoria (si funciona con los burros, ¿por qué no iba a funcionar conmigo?), la cosa es más o menos así:

1. Cada semana acudo al supermercado más cercano a mi casa y selecciono tres o cuatro cervezas premium, de las caras, de esas que solo con pensar en ellas se te pone cara de Homer Simpson.

2. Coloco las cervezas en la nevera y marco en rojo los días de entrenamiento más exigentes de esa semana, series, fartlek, tirada larga, etc.

3. Asigno cada cerveza Premium a uno de esos días, de tal forma que solo tras completar el entrenamiento marcado tengo “autorización” para beberme la cerveza cara.

4. A entrenar. 

Funciona, al menos a mí me funciona, es posible que si vuestros valores y necesidades van más allá de una cerveza premium no os sirva del todo, pero en eso ya no os puedo ayudar…

Después de esta reveladora confesión, otra cosa que me suele venir bien durante este último mes, es hacer acopio de eventos y apuntarme a distintas carreras que me vayan motivando semana a semana y de paso ayudarme a ir cogiendo el punto de forma óptimo para poder finalizar la temporada con las mejores sensaciones. Así en este mes de octubre, me esperan un duatlón cross, una carrera de montaña y una carrera 10k… Y después de cada una, unas cervecitas de recompensa, como debe ser.

Seguimos.

*ACTUALIZACIÓN: después de leer esta entrada, dos excelentes amigos como son Marta e Isma, se acordaron de mi el día de mi cumpleaños, y me hicieron este inigualable regalo:

Ahora ya si que no tengo excusa posible para no entrenar. Gracias chicos.

Posted on jueves, octubre 10, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, septiembre 23, 2013

Durante los últimos días ha corrido como la pólvora en las redes sociales que frecuento un artículo humorístico titulado “El Flipatleta” el cual refleja, con bastante gracia a mi modo de ver, los distintos perfiles de participantes que te puedes encontrar en un triatlón, aunque me atrevería a decir que la clasificación es extrapolable a cualquier otra prueba “popular” (carreras a pie, marchas cicloturistas, etc). Aunque es cierto que no a todo el mundo le ha parecido igual de gracioso, ya se sabe que en estos casos, para gustos colores.

Aunque no tenga mucha relación, ayer domingo Kilian decidió cantar diana un poco más temprano de lo habitual, y tras un rato de juegos, intercambio de sonidos guturales y finalmente somníferos balanceos, me encontré despierto y sin posibilidad de hacer nada productivo en las siguientes horas, más o menos hasta que las calles estuvieran puestas.

Así que en estas me encontré en internet buscando en youtube videos de los tiempos clásicos del MTB, aquellos años en los que devorábamos cualquier revista, catálogo, poster o cinta de video que caía en nuestras manos con las últimas novedades de la copa Grundig, la NORBA, e incluso los circuitos españoles J&B y Coronas (ahí, promocionando el vicio!)



Éramos unos auténticos flipados, podíamos leer la misma revista y ver las mismas fotos más de 200 veces, y no dejábamos de fliparnos. A veces subíamos a la presa y hacíamos nuestras propias sesiones fotográficas de flipados, derrapando en curvas, con el pie fuera, saltando, girando la rueda, haciendo caballitos… cualquier chorrada era buena. Luego la mayoría de las fotos salían movidas y te gastabas 1500 de las antiguas pesetas en revelarlas, para nada, pero bueno, el buen rato ya lo habías pasado.
Qué tiempos aquellos, que flipado era ¿eras? ¿ya no lo eres? ¿estás seguro? Analicemos:

  • ¿Se puede no ser un flipado y no dedicar casi la totalidad de tu tiempo libre a entrenar, o a pensar en el siguiente entreno en su defecto?
  • ¿Se puede no ser un flipado y gastarte una parte importante de tu escaso sueldo en diverso material que, aunque realmente lo creas, no te ayudará a ir más deprisa y/o cansarte menos?
  • ¿Se puede no ser un flipado y no ser capaz de salir a hacer deporte si las prendas que vas a utilizar no están correctamente conjuntadas?
  • ¿Se puede no ser un flipado y buscar al mismo tiempo cuando será la próxima carrera a la que te quieres apuntar, tratando de evitar cualquier otro compromiso social que te la pueda estropear?
  • ¿Se puede no ser un flipado y acabar un domingo por la mañana viendo videos de carreras de hace 20 años mientras duermes a tu hijo de 4 meses?

Está claro que solo cabe una respuesta: Soy un flipado, y además debo admitir que me encanta serlo.

¿Y tú que tal, como andas de flipado?

Posted on lunes, septiembre 23, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, septiembre 03, 2013

Desde que empecé a contar batallitas en este blog, nunca había tenido que contar una retirada en ninguna de las pruebas a las que me he ido apuntando, pero como reza el dicho, siempre tiene que haber una primera vez.



El pasado fin de semana acudí junto a mi primo Alvaro al popular duatlón, que este año celebraba su edición número 21. Después de mi obligada ausencia el año pasado, tenía especiales ganas de volver a esta prueba que como ya conté por aquí fue mi primera experiencia en el multideporte.
Después de un verano con malas sensaciones, falto de ritmo y fuerzas, parecía que tras las vacaciones y las ultimas semanas de agosto con algo menos de calor, llegaba en un momento de forma decente.

Ya en los momentos previos de la carrera, con todo preparado en boxes y mientras hacíamos un breve calentamiento, empecé a notar cierto malestar en la zona superior del estómago. Decidí no hacerle mucho caso y salir más o menos tranquilo. Transcurridos los dos primeros kilómetros de carrera, cuando ya empezábamos a enfilar la cuesta abajo que nos dirigía a la meta, el dolor empezó a ser muy intenso, multiplicándose en cada zancada, hasta el punto de obligarme a parar para poder tomar aliento e intentar recuperar la normalidad en la respiración. Los siguientes dos kilómetros lo hice a un ritmo tranquilo dejándome llevar lo justo para que el dolor no me molestara en exceso, confiado en que el sector de bici no lo notaría tanto.

Tras una rápida y sencilla transición, enfilé las primeras rampas del circuito de bici aún con bastantes molestias y con la cabeza casi mas fuera que dentro de la carrera. En uno de los primeros cruces del recorrido, todos los del grupo con los que circulo nos confundimos y tomamos un camino erróneo circulando varios cientos de metros hasta que vemos a otro compañero en dirección contraria que nos avisa del error, media vuelta y a remontar los puestos perdidos, otra espina más en el desánimo que ya llevaba encima.

Mientras íbamos recuperando posiciones poco a poco, más por inercia que por convicción, me encuentro en la primera bajada técnica del circuito, justo detrás de un duatleta que como se dice coloquialmente iba bajando "cuadrado", sin muchas ganas de jugármela me quedo a su estela esperando a una ocasión clara para adelantarle, la cual no acaba de llegar, hasta que en la última zona rápida el compañero pierde el control y se pega un buen costalazo contra el suelo, mientras que yo al esquivarlo me veo obligado a trazar por la zona sucia pinchando así la rueda trasera.

Tras preguntarle si estaba bien y comprobar que no tenía ningún daño mayor, decido poner fin a mi participación en esta prueba, ya no quedan ni moral ni ganas para seguir remontando, sea por la razón que sea, este no era el día. Durante esa tarde, y el día siguiente debo confesar que mi moral se resintió bastante ya que, aunque sabía que no llegaba en mi mejor momento, para nada me esperaba tener que abandonar. Con el paso de los días, y tras un breve descanso, ya lo voy viendo con otra perspectiva y le doy la importancia justa que tiene, ya llegarán días mejores.
A ver si con un poco de suerte me toca en la próxima cita, pedestre popular de Guadarrama.

Álvaro por su parte, segundo de su categoría, demostrando que aquí el que vale, vale.



Posted on martes, septiembre 03, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, agosto 30, 2013

Exhaustos, sentados en las escaleras del ayuntamiento, los dos amigos, comentaban como había transcurrido el desafío al que se habían enfrentado solo unos momentos antes, ir hasta la entrada de la vieja granja y volver. El dueño del bar había retado a todos los jóvenes del pueblo, pero los dos amigos sabían que únicamente ellos optaban al premio final: el suculento refresco que ahora compartían. Todo el pueblo lo decía, uno de los dos ganaría la carrera que cierra las fiestas de la virgen, no tenían rival.

Como cada verano, los dos amigos se convertían en los mejores amigos, sus bicicletas se convertían en un apéndice más de su cuerpo, y las calles de aquel pueblo casi deshabitado testigos inmóviles de sus aventuras. Poco importaba que el resto del año no supieran nada el uno del otro, durante esos meses no había nada ni nadie que los separara, no había pinar suficientemente lejano, ni camino inaccesible que no pudieran explorar con sus inseparables bicicletas. No había mejor sensación en el mundo que la que compartían los dos amigos sobre ruedas.


Lo que no sabían los dos amigos, era que ese año, ese verano, esa carrera de fin de fiestas, estaban viviendo los últimos momentos de su inquebrantable amistad. Ninguno podía imaginarse que al final del siguiente curso en lugar de vacaciones en el pueblo, habría un campamento de verano, que la familia preferiría a la playa o que el pueblo acabaría perdiendo su habitual repoblación veraniega. Nunca habían pensado que sus bicicletas, que tantas veces rodaron juntas, se separarían en un desvío de caminos para no volver a encontrarse.

Aun hoy, mientras recorren interminables kilómetros en sus modernas monturas, los dos amigos se sorprenden recordando aquellos veranos, aquel refresco compartido, aquella última carrera que uno de los dos ganó, aquella sensación de inigualable libertad. Seguramente sus pensamientos se crucen en el horizonte, y quien sabe si algún día, quizá en el ocaso de su viaje, ambos lleguen pedaleando hasta el mismo desvío de caminos que les separó.

Juventud, bicicletas y verano, una historia de una vida, y una amistad perdida.

Posted on viernes, agosto 30, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, agosto 02, 2013

Después de soltar lastre con el post de la semana pasada, de descansar totalmente durante 3 días, de poder entrenar un par de días con temperaturas más amigables y sensaciones menos malas, y de encontrar finalmente algo más de tiempo para dedicarle a la bicicleta, parece que agosto se presenta con un inicio prometedor, recuperando poco a poco tanto las ganas como las buenas sensaciones.

También ayuda que mis malos augurios de la semana pasada no se hayan cumplido, y finalmente sí que se vaya a realizar el Duatlón Popular de Alpedrete, el próximo sábado 31 de agosto, al cual por supuesto ya estoy inscrito y deseando volver a participar después de mi ausencia en la pasada edición.

Y como guinda a las buenas noticias y los motivos para recuperar la motivación, no me resisto a mencionar que ya tenemos todo preparado para la II Ruta Nocturna MTB "Alto de `La Jarosa", el próximo sábado día 24 de agosto, organizada con mucho mimo por el Club Ciclista Guadarrama, la cual no os deberíais perder, tanto por el precioso entorno en el que se desarrolla, como por el ambiente y las sensaciones de rodar debajo de la Luna, y por supuesto por la gran barbacoa que degustaremos al final. Por si a alguien le interesa, tiene toda la información aquí.



Además de todo esto, con agosto han empezado mis vacaciones, así que me temo que ya no hay sitio para las malas sensaciones y los lamentos. Empezamos.


Posted on viernes, agosto 02, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, julio 23, 2013

Parafraseando el famoso dicho, podríamos decir que “La vida es eso que ocurre mientras publicas una nueva entrada en el Blog”, y es que el verano es una época muy mala para sentarte a escribir, al menos para mí.

En realidad este verano está siendo difícil no solo para el mantenimiento del Blog, sino especialmente para el mantenimiento de mi rutina de entrenamientos y precaria forma física. Sin tener muy claro el porqué, las buenas sensaciones con las que acababa el mes pasado tras mi primer triatlón del año, se esfumaron con la misma velocidad con la que llegaron las altísimas temperaturas que nos han acompañado durante este mes de julio.

Sin ninguna causa concreta, pero como consecuencia de varios factores, pocos entrenamientos de calidad he podido sumar, y aun así el cansancio acumulado sobrepasa los niveles habituales, por lo que me encuentro esta semana en periodo de descanso forzado y replanteamiento de la situación.

Como siempre, la falta de objetivos cercanos no ayuda a que la situación mejore. El plan original era volver después de un año de ausencia al mítico Duatlón popular de Alpedrete que normalmente se celebra a finales del mes de agosto, pero el hecho de que aún no se haya publicado nada sobre la prueba de este año ni se hayan abierto inscripciones parece indicar que después de 20 ediciones, este será el primer año que no se celebre… esperemos que me equivoque.

Por lo que a día de hoy, la prueba más cercana en la que tengo confirmada  participación es en el IGuadarrama Trail el próximo día 5 de octubre, en la distancia de 17km, prueba ideal para retomar mi iniciación en el mundo del trail, en la misma puerta de mi casa. La parte buena de que esté tan alejada en el tiempo, es que aun dispongo de margen para volver a encontrar las buenas sensaciones y salir de la mala dinámica en la que me he visto metido en las últimas semanas.

Entre medias de todo esto llegarán las ansiadas vacaciones, y probablemente alguna otra prueba que pueda surgir, en todo caso, y aunque poco pueda interesar más allá de mi teclado, por aquí lo dejaré escrito.

*ACTUALIZACIÓN: participación suspendida en el mencionado Trail por el desastre de organización. Posponemos hasta el día 19 e octubre la vuelta al mundo del trail, la montaña solidaria.

Posted on martes, julio 23, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, junio 24, 2013

El pasado día 22 de junio llegó por fin mi obligada cita anual con el triatlón. Acompañado de Aurora y Kilian nos presentamos en el Club Las Encinas de Boadilla para afrontar el triatlón cross organizado por DuCross Series con distancias de 700mts – 15km – 4km.

Foto familiar
La salida se daba en 4 tandas, en función del nivel que cada uno considerara que tenía en natación. Como no podía ser de otra forma, y acallando la vocecita del orgullo esa que dice “tampoco vas tan mal…” escogí un dorsal para la última tanda. Después de ver salir a los primeros 300 participantes, calentar un poco, varias poses para la foto, llego el momento de la salida, bocinazo al aire y una décima de segundo antes de saltar al agua me doy cuenta que aún no me he colocado las gafas, con toda la dignidad que puedo reunir paro el impulso de saltar, me coloco las gafas sin ningún cuidado, y me lanzo a intentar sobrevivir a los 700 metros de este primer sector, difícil empezar peor.

Ponte las gafas atontao!!
Cuatro brazadas son suficientes para que las gafas se me llenen de agua y me vea obligado a parar para recolocármelas lo mejor que puedo, y retomo la marcha intentando no perder la estela del resto de integrantes de mi tanda. Tras unos primeros metros de lucha por encontrar un hueco, en los que te llevas más golpes de los que te gustaría, consigo normalizar respiración y nadar sin grandes complicaciones hasta la primera boya. La alcanzo, y al intentar hacer el viraje me encuentro con un tapón de gente completamente parada, desconozco porque, pero me es imposible seguir avanzando. Vuelvo a aprovechar para colocarme las gafas, y tras unos segundos de duda reanudamos las brazadas, con la consiguiente lucha por la posición en la que me llevo directamente un bofetón en la nuca, que me deja más suave que un guante. Respiro, cambio trayectoria e intento ubicar la siguiente boya tratando de evitar los golpes de los demás triatletas. Esta segunda parte se me hace más larga, y me agobio un poco recordando lo mal que lo pasé en mi primer triatlón. Finalmente llego, este viraje es más fácil y nos sirve para encarar el último tramo en forma de M que se hace más cómodo una vez que vas visualizando el punto de llegada.

Última brazada, pisas tierra, enorme sensación de alivio y sin mucho tiempo para pensar entramos en la zona de transición para colocarte casco, zapatillas y dorsal y hacer frente a los 15km del sector ciclista.

A remontar.
Como siempre al salir de la T1, las piernas están muy cargadas y cuesta mucho coger un ritmo, no solo de pedaleo sino sobre todo de respiración. Por suerte, el recorrido es bastante sencillo y tras pocos minutos me encuentro rodando a una velocidad aceptable adelantando triatletas sin grandes dificultades. Sin embargo, no tardo en darme cuenta de que el ritmo que llevo no es tan exigente como yo creo, tras verme sobrepasado por varios triatletas a los que no soy capaz de seguir la rueda, no hay chispa, no hay fuelle. Resignado encuentro un compañero que se ha enganchado a mi rueda y me ofrece ir a relevos hasta donde podamos. Agradecido de haber encontrado un puntito más de exigencia, y aprovechando para hidratarme, voy concentrado devorando kilómetros hasta los dos últimos en los que volvemos a entrar en el club de golf y mi compañero relevista se queda algo rezagado. Coronamos el último repecho, pequeña bajada para tomar aliento, y ya estamos en la T2 para cambiar la bici por las zapatillas de correr.

Las apariencias engañan
Transición fluida, aunque sin librarme de los amagos de tirón que me dan al intentar colocarme las zapatillas, falta de costumbre, o sobre todo de entrenamiento de esta fase. Salgo con un ritmo cómodo, con la idea de ir aumentándolo progresivamente, si algo necesito para no irme con mal sabor de boca tras los dos primeros segmentos es demostrarme que las horas de entrenamiento de carrera a pie me están sirviendo para algo. El recorrido no tiene apenas dificultad, salvo una pequeña subida inicial. La primera de las dos vueltas vuelta me la tomo con calma, quizá demasiada. Nada más empezar la segunda me pego a un triatleta que me adelanta y me obligo a ir subiendo el ritmo a medida que vamos adelantando gente. Con buenas sensaciones y llevado en volandas por los ánimos de mis dos mejores apoyos, Aurora y Kilian, enfilo la última recta para cruzar la meta con un tiempo final de 1:12:49.

Últimas zancadas
Satisfecho, aunque más cansado de lo que me esperaba. Como podéis ver en los parciales, no salí el ultimo del agua, aunque mis ritmos siguen siendo para llorar… no sé si tendré ocasión de realizar un segundo triatlón este año, lo que si espero es que pueda presentarme en la salida con algo más de 10 entrenamientos en un año.


Sea como sea, por aquí encontrareis el relato.

Fotos corteasía de: Aurora Mendoza y Zona Dirt

Posted on lunes, junio 24, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, junio 11, 2013

Hoy me apetece abrir una pequeña ventana en el blog para compartir aquellas lecturas que me parezcan interesantes, ya sea en forma de libro, articulo, reportaje, etc. Desmarcándome de los encorsetados 140 caracteres de Twitter, aunque sin pretender llegar a un comentario de texto al uso.

Empiezo con un aconsejable artículo que he encontrado de uno de mis antiguos profesores en la Universidad:


En este texto podemos ver como se presenta el tópico de los valores deportivos como el ejemplo a seguir para superar los momentos de crisis, incluida la actual crisis económica que atraviesa nuestro sistema capitalista.

Me chirría como el mensaje de “lo deportivo” se mantiene invariable como panacea y solución mágica ante cualquier situación adversa que nos podamos encontrar, en todo caso recomiendo antes de su lectura seguir los consejos del autor  “En este tipo de escrito, las conclusiones quedan totalmente abiertas para el lector” 

Espero que os guste.

Posted on martes, junio 11, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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miércoles, mayo 29, 2013

El penúltimo. En el primer triatlón en que participé en mi vida salí el penúltimo del agua, éramos únicamente unos 60 participantes, apenas había entrenado la natación y durante los 1500 metros de recorrido hubo momentos en los que pensé que jamás saldría del agua. 

Sirva esta confesión tardía como punto de referencia de mis habilidades como nadador, las cuales aún después de 3 años de entrenamientos más o menos dedicados apenas han sufrido cierta mejora. Aún así me he decidido a tropezar por cuarta vez con la piedra del triatlón el día 22 de junio en el V Tri Cross Encinas de Boadilla del monte.

No tenía en mente hacer ninguno este año, sobre todo porque desde Calella únicamente he pisado la piscina 4 días en los últimos 12 meses, pero animado por las buenas sensaciones que estoy teniendo tras la lesión y los “escasos” 700 metros de natación de la prueba, me he decidido a darme otra oportunidad en este deporte que tanto me gusta y que tan mal se me da.

Si Kilian no tiene otros planes, intentaré hacer acto de presencia en la piscina y así llegar al menos con la conciencia tranquila a la salida con algún que otro entreno de natación, aunque sea solo para comprobar que no se me ha olvidado nadar. En todo caso, no creo que llegue a hacerlo peor que en mi primer triatlón… aunque pensándolo bien, después del penúltimo va el último… 

Veremos.

Posted on miércoles, mayo 29, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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domingo, mayo 19, 2013

Dos semanas han pasado ya desde el nacimiento de Kilian, dos semanas que pasan casi sin que te enteres metido entre pañales, baños, papeleos, paseos, llantos y besos, muchos besos. También dudas, muchas dudas, pero eso no queda bonito contarlo en el blog.

Dos semanas que marcan el fin a este primer tramo de la nueva etapa de nuestra vida, puesto que es lo que dura la baja de paternidad, así que casi sin tiempo para enterarme, mañana mismo tengo que reincorporarme a mí puesto de trabajo. No por esperado es menos traumático el momento y confieso que las veces en las que mi hijo lloraba hoy, eran más las ganas que tenía de ponerme a llorar con él que los ánimos para consolarle y ofrecerle el soporte adulto que necesita. Pero bueno, esto es lo que hay, y en el fondo sé que tengo que sentirme afortunado por haber podido disfrutar de este tiempo con Aurora y Kilian, en el que hemos aprendido los tres a dar nuestros primeros pasos (y traspiés) juntos, de los muchos que tendrán llegar después.


A nivel globero-deportivo, la llegada de Kilian no ha traído sino buenas noticias, y es que después de 5 semanas parado por la dichosa lesión muscular, y con dolores simplemente al caminar, fue llegar a casa después del nacimiento y milagrosamente el dolor se esfumó. Durante estas dos semanas, he podido ir sacando algún rato para entrenar, primero con sorpresa, luego con miedo, y finalmente ya con esperanza. Hoy he sacado una hora para hacer un rodaje de aproximadamente 10km que he acabado sin el más mínimo dolor, aunque con bastante fatiga a nivel cardiovascular, la normal después del tiempo parado.

De esta forma, por suerte, no tendré que cancelar mi participación en el próximo evento que tenía marcado en mi calendario, aunque sí que he decidido cambiar de distancia, bajando de la media maratón a los 10km, por que no es cuestión de exprimir demasiado la ración de suerte cuando esta llega. Se trata de una prueba que tiene lugar a escasos 2km de mi casa, en la dehesa en la que normalmente hago mis tiradas largas, y con toda la pinta de tener una organización casera y con mimo al detalle, justo lo que se está perdiendo con la creciente “burbuja deportiva” que nos invade, así que espero que todo salga a pedir de boca, y podamos disfrutar junto con Kilian de la primera carrera de su padre… Pobrecito, que castigo le ha caído.

Mañana empieza todo de nuevo, pasado ya os lo contaré.

Posted on domingo, mayo 19, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, mayo 03, 2013

Bienvenido Kilian, te estábamos esperando.


Ponte cómodo, relájate y déjanos disfrutar contigo de este nuevo camino que es tu vida.

Posted on viernes, mayo 03, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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miércoles, abril 10, 2013

Finalmente no fue posible, no hubo milagro de última hora y tuve que cancelar mi participación en la XIII Media Maratón de Madrid; el dolor seguía siendo el mismo que el primer día, limitándome incluso al caminar, por lo que no llegué a tener siquiera dudas o tentaciones de probar mi umbral de tolerancia al dolor.

Ayer por fin pude acudir a mi fisio de confianza a que me valorara y diagnosticara. Aunque según él no hay rotura, la cosa parece algo peor de lo que yo imaginaba, ya que no solo el psoas estaba afectado, sino que también están tocados el abductor mayor y el cuádriceps; las series y sus consecuencias… De momento me toca seguir de parón total, e ir valorando semana a semana el estado de la pierna para ir metiendo algo de bici primero, y empezar a correr más tarde.

En cualquier caso, completado el primer trimestre del año y coincidiendo con este parón obligado, hemos llegado al Cambio de Ciclo, así en mayúsculas, no solo de ciclo deportivo, sino de ciclo vital. Y es que si todo transcurre con normalidad, como ha sido hasta ahora, en las próximas semanas nacerá nuestro primer hijo, Kilian.


La fecha estimada de parto es el 2 de Mayo, y todo lo que llegue después será una incógnita, lo que si  tenemos claro es que tanto Aurora como yo afrontamos con la máxima ilusión y alegría este cambio de ciclo que nos llega.

Sea como sea, por aquí tendréis noticias.

Posted on miércoles, abril 10, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, abril 05, 2013


En teoría este domingo 7 de abril participaré en la XIII Media Maratón de Madrid. Y digo en teoría, porque un inoportuno dolor en la zona del psoas ilíaco me tiene completamente parado desde el pasado viernes, y a día de hoy aun no tengo nada clara mi participación en la carrera.

Ahí duele.
Después de un mes de febrero arrastrando problemas, y un mes de marzo entrenando a la perfección, parece que abril se ha presentado de nuevo con obstáculos imprevistos. La verdad es que le tenía ganas a la carrera, las sensaciones y los tiempos de las últimas semanas estaban siendo muy buenas y me apetecía darme una pequeña satisfacción en forma de Mejor Marca persona (MMP) en media maratón… quizá la lesión sea un castigo del karma globero por el pecado de buscar ir más deprisa, quizá sea consecuencia de no haber estirado y/o descansado suficiente, o quizá sea que simplemente era mi turno.

Así que en estas me hallo, hoy iré a por el dorsal, seguiré con el tratamiento a la desesperada recetado por mi inestimable Telefisio y el día antes de la carrera tomaré la decisión final, que tendrá que ser a la fuerza la menos dolorosa, y aunque me conforme simplemente con disfrutar de la carrera a ritmo de “pachanga” olvidándome de MMP y similares, lo cierto es que si queda algún riesgo de agravar el problema, habrá que darla por descartada, recuperar del todo y hacer los deberes mejor para la próxima

Y vosotros ¿Qué tal el Psoas?

Posted on viernes, abril 05, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, marzo 22, 2013


El festival del barro, este podría ser el titulo perfecto para el III Duatlón Cross de Moralzarzal que se celebró el pasado día 16 de marzo y al que acudimos unos 500 participantes en contra de toda lógica y sentido común.  Toda la noche lloviendo, sobre un terreno ya empapado la semana anterior, hacía prever una reedición de lo vivido en las 24Doce 2011, pero algunos somos especialistas en tropezar con la misma piedra.

Como siempre, en los momentos previos y el calentamiento, te vas encontrando con compañeros y amigos que repiten, debutan o buscan incluso la victoria. Cada uno con sus motivaciones y expectativas, aprovechas para ponerte al día, comentar sensaciones y desearos suerte mutuamente, no sin antes pensar que algun tornillo hemos perdido en el proceso.


La salida por suerte fue puntual, y enseguida empezamos a pisotear el barro acumulado en el circuito. Aun con un poquito de aglomeración en la primera parte, me encuentro con buenas piernas y voy buscando posiciones más delanteras. Al llegar a la dehesa ya estamos más enfilados y resulta más cómodo encontrar tu ritmo, por suerte además con menos barro de lo que cabría esperar. Sigo manteniendo un ritmo muy alto para mí, y las piernas parece que aguantan sin problemas. A mitad de recorrido me adelanta Jose, que viene progresando con facilidad, tras intercambiar unas palabras de ánimo y animado por mis buenas sensaciones intento pegarme a él , pero a los pocos metros me doy cuenta de que me va sacando de punto, y levanto un poco el pie, intentando mantenerle en mi campo visual. Con algo más de 20 minutos llegamos a la primera transición, mojados, pero relativamente limpios.

Tras una rápida transición salimos, ahora sí, a la parte absolutamente embarrada del circuito. Como siempre, los primeros metros las piernas están durísimas y apenas responden, lo que sumado a los malabarismos que hay que hacer para navegar por el barro hace que pierda varias posiciones hasta que consigo normalizar sensaciones y pulso. La primera parte del recorrido es bastante plana, así que la única táctica es cargar desarrollo y apretar fuerte los pedales. Enseguida me doy cuenta que ha sido un error salir sin gafas, entre la lluvia y el barro que desprenden las ruedas de los demás corredores es casi imposible ver más allá de tu propia rueda delantera. Aun así consigo mantener un buen ritmo y llegar bien posicionado a la temida subida principal del recorrido. Con menos piedras que el año pasado, y menos gente andando alrededor, se hace más fácil mantener un ritmo constante en la subida, aunque con las piernas empapadas y bastante cargadas este no es tan alto como a uno le gustaría. La subida se hace eterna, pero al final acaba. Nada más empezar a bajar me doy cuenta que el barro y el agua han hecho de las suyas en las pastillas y la bici apenas frena. Aún a pesar de regalar varios segundos, realizo la bajada de forma tranquila y controlada, aprovechando para respirar e ir preparándome para la segunda transición.


Completamente embarrado y con mucha sensación de frio en manos y tronco llego a una caótica segunda transición; con los guantes y las manos heladas no consigo desabrocharme el casco, intento quitarme los guantes con la boca y se me escurren varias veces llenándome aún más la boca de barro; una vez consigo arrancarme los guantes y quitarme el casco, al intentar ponerme las zapatillas, amén de estar a punto de perder el equilibrio en varias ocasiones, noto como ambos gemelos amagan con subirse. Finalmente consigo salir, las piernas ya no están duras como palos, sino que pesan como bloques de plomo. Ahora que nos toca correr por barro, imposible preocuparse por el ritmo o la zancada, todos los sentidos tienen que estar fijados en mantener la verticalidad. Como en cada duatlón, voy perdiendo posiciones, no hay remedio. Llegamos al último kilómetro, ya con asfalto, estabilizado ya ritmo y pulso, veo que las piernas van respondiendo y me animo a hacer un último cambio de ritmo los últimos metros directo hacia el arco de meta, se acabó, 1h15min09seg, Contento.

En la meta, una vez parado el frio y el agua se vuelven a hacer patentes, sin estómago para bebidas isotónicas agradezco el detalle del caldito caliente que nos regala la organización y voy viendo llegar y felicitando al resto de compañeros que consiguen acabar la prueba, aunque suene a tópico, el resultado es lo de menos, el mero hecho de acabar en estas condiciones es un auténtico triunfo, y así nos sentimos todos.


Por mi parte, muy satisfecho tanto con las sensaciones como con el resultado, con una notable mejora en la carrera a pie, y sensación de poder apurar todavía un poco más. La chispa que me falta en bici en directamente proporcional a la escasez de horas que la estoy dedicando, pero de momento es lo que hay, ya llegaran tiempos mejores. De momento la próxima piedra de toque será la Media Maratón de Madrid, dentro de dos semanas, en la que solo espero disfrutar y tener las mismas buenas sensaciones que en este duatlón, aunque a ser posible, con algo menos de agua y barro…

Os mantendré informados.

Posted on viernes, marzo 22, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, marzo 08, 2013

Últimamente he recibido varias consultas de compañeros preguntándome sobre mis pasados problemas con la cintilla iliotibial y como había conseguido superarlos, la mayoría de ellos bastante preocupados, cuando no desesperados. Conozco muy bien esa sensación, ya que yo también la sufrí en mis carnes, así que voy a dedicar una pequeña entrada para contar esa experiencia y como conseguí superar la dolencia, esperando que pueda ser de ayuda para alguno de vosotros.

Como ya he contado alguna vez por aquí, hasta hace unos años, yo nunca había corrido más de 20 minutos, siempre me centré en la bici, y corría esporádicamente en invierno para mantener y cuando el acceso a la bici era imposible. Pero un buen día me dio por probar en un duatlón, me gustó la sensación y decidí correr más a menudo para ir mejorando y ampliando objetivos. Por desgracia en cuanto empecé a correr más de 2 días por semana, me apareció el temido dolor de la cintilla en la rodilla derecha.

Punto de Dolor (via www.labolsadelcorredor.com)
Me informe, seguí todos los pasos que siempre se recomiendan: parar 15 días, calzado totalmente nuevo, estiramientos específicos, fortalecer los músculosadb-adductores... pero nada, en cuanto empezaba con el más mínimo trote, otra vez el dolor era el mismo.

Busqué un buen fisioterapeuta y empecé a tratarme con el primero una, luego dos veces en semana, muchas sesiones, pero no había mejora. Después de unos meses sin saber por dónde tirar me recomendó hacerme una radiografía de cuerpo entero dado que el apreciaba una dismetría, y efectivamente resultó que mi pierna derecha es 2cm más corta que la izquierda. Me colocaron un alza, y ¡milagro! el dolor desapreció.

Estuve corriendo y machacándome otros 6 meses sin problema, mejorando poco a poco, aunque siempre con distancias menores a los 10km y volúmenes muy bajos, en torno a los 50km mes. Pero un día en el que subí bastante la intensidad, aparece el mismo dolor, en este caso en la rodilla izquierda. No me preocupo mucho, y sigo el ritual que ya conozco, zapatillas nuevas, dejar de correr 2 semana, estiramientos... y nada, al volver a trotar, el dolor sigue ahí.

Vuelta al fisio, un mes, dos meses, más sesiones sin resultado. Me recomiendan hacerme un análisis de la pisada y unas plantillas anatómicas en un podólogo, con esto noto alguna mejora, pero las molestias no se van. Después de 5 meses, muy desesperado, pido ayuda en el Foro en el que suelo escribir, a ver si alguien me enciende una luz, y un compañero me recomienda que, evidentemente cambie de fisio, que pruebe cono que sea también osteópata, y junto con otras recomendaciones puntuales que podéis leer en el hilo del foro, empecé a enfilar el camino de la recuperación.

Empecé a acudir al osteopáta/fisioterapeuta, desde el primer día, nada más describirle los síntomas, me trato sabiendo perfectamente hacia donde iba, masaje, calor, pero sobre todo algo que no había visto nunca, utilizando un gancho, mediante un tratamiento que al parecer se llama Fibrolisis diacutánea:


El gancho.
En unas 7-8 sesiones, el dolor desapareció por completo y en el momento que escribo esto, han pasado dos años ya desde que me curó la dolencia, y no he tenido el más mínimo problema desde entonces, habiendo sido capaz de correr sin problemas y con la asiduidad que podéis leer por aquí sin volver a acordarme de la odiosa lesión.
*Eso si, utilizo (utilizaba) las plantillas todos los días (aunque estoy tentado de probar sin ellas…), zapatillas nuevas cada 600km, y muchos estiramientos.

Esta es mi experiencia personal, como veis no soy ningún experto sobre el tema y estoy seguro que hay otras formas de superarla, seguramente también efectivas. Pero lo que me gustaría transmitir con esta entrada, es que al final todo tiene solución, incluida la dichosa cintilla.

*ACTUALIZACIÓN 13/08/2015: actualizo la entrada para comentar que tras decidirme a probar a quitarme las plantillas, no he vuelto a tener la más mínima molestia corriendo los ultimos dos años.

Posted on viernes, marzo 08, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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