viernes, marzo 22, 2013


El festival del barro, este podría ser el titulo perfecto para el III Duatlón Cross de Moralzarzal que se celebró el pasado día 16 de marzo y al que acudimos unos 500 participantes en contra de toda lógica y sentido común.  Toda la noche lloviendo, sobre un terreno ya empapado la semana anterior, hacía prever una reedición de lo vivido en las 24Doce 2011, pero algunos somos especialistas en tropezar con la misma piedra.

Como siempre, en los momentos previos y el calentamiento, te vas encontrando con compañeros y amigos que repiten, debutan o buscan incluso la victoria. Cada uno con sus motivaciones y expectativas, aprovechas para ponerte al día, comentar sensaciones y desearos suerte mutuamente, no sin antes pensar que algun tornillo hemos perdido en el proceso.


La salida por suerte fue puntual, y enseguida empezamos a pisotear el barro acumulado en el circuito. Aun con un poquito de aglomeración en la primera parte, me encuentro con buenas piernas y voy buscando posiciones más delanteras. Al llegar a la dehesa ya estamos más enfilados y resulta más cómodo encontrar tu ritmo, por suerte además con menos barro de lo que cabría esperar. Sigo manteniendo un ritmo muy alto para mí, y las piernas parece que aguantan sin problemas. A mitad de recorrido me adelanta Jose, que viene progresando con facilidad, tras intercambiar unas palabras de ánimo y animado por mis buenas sensaciones intento pegarme a él , pero a los pocos metros me doy cuenta de que me va sacando de punto, y levanto un poco el pie, intentando mantenerle en mi campo visual. Con algo más de 20 minutos llegamos a la primera transición, mojados, pero relativamente limpios.

Tras una rápida transición salimos, ahora sí, a la parte absolutamente embarrada del circuito. Como siempre, los primeros metros las piernas están durísimas y apenas responden, lo que sumado a los malabarismos que hay que hacer para navegar por el barro hace que pierda varias posiciones hasta que consigo normalizar sensaciones y pulso. La primera parte del recorrido es bastante plana, así que la única táctica es cargar desarrollo y apretar fuerte los pedales. Enseguida me doy cuenta que ha sido un error salir sin gafas, entre la lluvia y el barro que desprenden las ruedas de los demás corredores es casi imposible ver más allá de tu propia rueda delantera. Aun así consigo mantener un buen ritmo y llegar bien posicionado a la temida subida principal del recorrido. Con menos piedras que el año pasado, y menos gente andando alrededor, se hace más fácil mantener un ritmo constante en la subida, aunque con las piernas empapadas y bastante cargadas este no es tan alto como a uno le gustaría. La subida se hace eterna, pero al final acaba. Nada más empezar a bajar me doy cuenta que el barro y el agua han hecho de las suyas en las pastillas y la bici apenas frena. Aún a pesar de regalar varios segundos, realizo la bajada de forma tranquila y controlada, aprovechando para respirar e ir preparándome para la segunda transición.


Completamente embarrado y con mucha sensación de frio en manos y tronco llego a una caótica segunda transición; con los guantes y las manos heladas no consigo desabrocharme el casco, intento quitarme los guantes con la boca y se me escurren varias veces llenándome aún más la boca de barro; una vez consigo arrancarme los guantes y quitarme el casco, al intentar ponerme las zapatillas, amén de estar a punto de perder el equilibrio en varias ocasiones, noto como ambos gemelos amagan con subirse. Finalmente consigo salir, las piernas ya no están duras como palos, sino que pesan como bloques de plomo. Ahora que nos toca correr por barro, imposible preocuparse por el ritmo o la zancada, todos los sentidos tienen que estar fijados en mantener la verticalidad. Como en cada duatlón, voy perdiendo posiciones, no hay remedio. Llegamos al último kilómetro, ya con asfalto, estabilizado ya ritmo y pulso, veo que las piernas van respondiendo y me animo a hacer un último cambio de ritmo los últimos metros directo hacia el arco de meta, se acabó, 1h15min09seg, Contento.

En la meta, una vez parado el frio y el agua se vuelven a hacer patentes, sin estómago para bebidas isotónicas agradezco el detalle del caldito caliente que nos regala la organización y voy viendo llegar y felicitando al resto de compañeros que consiguen acabar la prueba, aunque suene a tópico, el resultado es lo de menos, el mero hecho de acabar en estas condiciones es un auténtico triunfo, y así nos sentimos todos.


Por mi parte, muy satisfecho tanto con las sensaciones como con el resultado, con una notable mejora en la carrera a pie, y sensación de poder apurar todavía un poco más. La chispa que me falta en bici en directamente proporcional a la escasez de horas que la estoy dedicando, pero de momento es lo que hay, ya llegaran tiempos mejores. De momento la próxima piedra de toque será la Media Maratón de Madrid, dentro de dos semanas, en la que solo espero disfrutar y tener las mismas buenas sensaciones que en este duatlón, aunque a ser posible, con algo menos de agua y barro…

Os mantendré informados.

Posted on viernes, marzo 22, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, marzo 08, 2013

Últimamente he recibido varias consultas de compañeros preguntándome sobre mis pasados problemas con la cintilla iliotibial y como había conseguido superarlos, la mayoría de ellos bastante preocupados, cuando no desesperados. Conozco muy bien esa sensación, ya que yo también la sufrí en mis carnes, así que voy a dedicar una pequeña entrada para contar esa experiencia y como conseguí superar la dolencia, esperando que pueda ser de ayuda para alguno de vosotros.

Como ya he contado alguna vez por aquí, hasta hace unos años, yo nunca había corrido más de 20 minutos, siempre me centré en la bici, y corría esporádicamente en invierno para mantener y cuando el acceso a la bici era imposible. Pero un buen día me dio por probar en un duatlón, me gustó la sensación y decidí correr más a menudo para ir mejorando y ampliando objetivos. Por desgracia en cuanto empecé a correr más de 2 días por semana, me apareció el temido dolor de la cintilla en la rodilla derecha.

Punto de Dolor (via www.labolsadelcorredor.com)
Me informe, seguí todos los pasos que siempre se recomiendan: parar 15 días, calzado totalmente nuevo, estiramientos específicos, fortalecer los músculosadb-adductores... pero nada, en cuanto empezaba con el más mínimo trote, otra vez el dolor era el mismo.

Busqué un buen fisioterapeuta y empecé a tratarme con el primero una, luego dos veces en semana, muchas sesiones, pero no había mejora. Después de unos meses sin saber por dónde tirar me recomendó hacerme una radiografía de cuerpo entero dado que el apreciaba una dismetría, y efectivamente resultó que mi pierna derecha es 2cm más corta que la izquierda. Me colocaron un alza, y ¡milagro! el dolor desapreció.

Estuve corriendo y machacándome otros 6 meses sin problema, mejorando poco a poco, aunque siempre con distancias menores a los 10km y volúmenes muy bajos, en torno a los 50km mes. Pero un día en el que subí bastante la intensidad, aparece el mismo dolor, en este caso en la rodilla izquierda. No me preocupo mucho, y sigo el ritual que ya conozco, zapatillas nuevas, dejar de correr 2 semana, estiramientos... y nada, al volver a trotar, el dolor sigue ahí.

Vuelta al fisio, un mes, dos meses, más sesiones sin resultado. Me recomiendan hacerme un análisis de la pisada y unas plantillas anatómicas en un podólogo, con esto noto alguna mejora, pero las molestias no se van. Después de 5 meses, muy desesperado, pido ayuda en el Foro en el que suelo escribir, a ver si alguien me enciende una luz, y un compañero me recomienda que, evidentemente cambie de fisio, que pruebe cono que sea también osteópata, y junto con otras recomendaciones puntuales que podéis leer en el hilo del foro, empecé a enfilar el camino de la recuperación.

Empecé a acudir al osteopáta/fisioterapeuta, desde el primer día, nada más describirle los síntomas, me trato sabiendo perfectamente hacia donde iba, masaje, calor, pero sobre todo algo que no había visto nunca, utilizando un gancho, mediante un tratamiento que al parecer se llama Fibrolisis diacutánea:


El gancho.
En unas 7-8 sesiones, el dolor desapareció por completo y en el momento que escribo esto, han pasado dos años ya desde que me curó la dolencia, y no he tenido el más mínimo problema desde entonces, habiendo sido capaz de correr sin problemas y con la asiduidad que podéis leer por aquí sin volver a acordarme de la odiosa lesión.
*Eso si, utilizo (utilizaba) las plantillas todos los días (aunque estoy tentado de probar sin ellas…), zapatillas nuevas cada 600km, y muchos estiramientos.

Esta es mi experiencia personal, como veis no soy ningún experto sobre el tema y estoy seguro que hay otras formas de superarla, seguramente también efectivas. Pero lo que me gustaría transmitir con esta entrada, es que al final todo tiene solución, incluida la dichosa cintilla.

*ACTUALIZACIÓN 13/08/2015: actualizo la entrada para comentar que tras decidirme a probar a quitarme las plantillas, no he vuelto a tener la más mínima molestia corriendo los ultimos dos años.

Posted on viernes, marzo 08, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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