Últimamente he recibido varias consultas de compañeros preguntándome sobre mis pasados problemas con la cintilla iliotibial y como había conseguido superarlos, la mayoría de ellos bastante preocupados, cuando no desesperados. Conozco muy bien esa sensación, ya que yo también la sufrí en mis carnes, así que voy a dedicar una pequeña entrada para contar esa experiencia y como conseguí superar la dolencia, esperando que pueda ser de ayuda para alguno de vosotros.

Como ya he contado alguna vez por aquí, hasta hace unos años, yo nunca había corrido más de 20 minutos, siempre me centré en la bici, y corría esporádicamente en invierno para mantener y cuando el acceso a la bici era imposible. Pero un buen día me dio por probar en un duatlón, me gustó la sensación y decidí correr más a menudo para ir mejorando y ampliando objetivos. Por desgracia en cuanto empecé a correr más de 2 días por semana, me apareció el temido dolor de la cintilla en la rodilla derecha.

Punto de Dolor (via www.labolsadelcorredor.com)
Me informe, seguí todos los pasos que siempre se recomiendan: parar 15 días, calzado totalmente nuevo, estiramientos específicos, fortalecer los músculosadb-adductores... pero nada, en cuanto empezaba con el más mínimo trote, otra vez el dolor era el mismo.

Busqué un buen fisioterapeuta y empecé a tratarme con el primero una, luego dos veces en semana, muchas sesiones, pero no había mejora. Después de unos meses sin saber por dónde tirar me recomendó hacerme una radiografía de cuerpo entero dado que el apreciaba una dismetría, y efectivamente resultó que mi pierna derecha es 2cm más corta que la izquierda. Me colocaron un alza, y ¡milagro! el dolor desapreció.

Estuve corriendo y machacándome otros 6 meses sin problema, mejorando poco a poco, aunque siempre con distancias menores a los 10km y volúmenes muy bajos, en torno a los 50km mes. Pero un día en el que subí bastante la intensidad, aparece el mismo dolor, en este caso en la rodilla izquierda. No me preocupo mucho, y sigo el ritual que ya conozco, zapatillas nuevas, dejar de correr 2 semana, estiramientos... y nada, al volver a trotar, el dolor sigue ahí.

Vuelta al fisio, un mes, dos meses, más sesiones sin resultado. Me recomiendan hacerme un análisis de la pisada y unas plantillas anatómicas en un podólogo, con esto noto alguna mejora, pero las molestias no se van. Después de 5 meses, muy desesperado, pido ayuda en el Foro en el que suelo escribir, a ver si alguien me enciende una luz, y un compañero me recomienda que, evidentemente cambie de fisio, que pruebe cono que sea también osteópata, y junto con otras recomendaciones puntuales que podéis leer en el hilo del foro, empecé a enfilar el camino de la recuperación.

Empecé a acudir al osteopáta/fisioterapeuta, desde el primer día, nada más describirle los síntomas, me trato sabiendo perfectamente hacia donde iba, masaje, calor, pero sobre todo algo que no había visto nunca, utilizando un gancho, mediante un tratamiento que al parecer se llama Fibrolisis diacutánea:


El gancho.
En unas 7-8 sesiones, el dolor desapareció por completo y en el momento que escribo esto, han pasado dos años ya desde que me curó la dolencia, y no he tenido el más mínimo problema desde entonces, habiendo sido capaz de correr sin problemas y con la asiduidad que podéis leer por aquí sin volver a acordarme de la odiosa lesión.
*Eso si, utilizo (utilizaba) las plantillas todos los días (aunque estoy tentado de probar sin ellas…), zapatillas nuevas cada 600km, y muchos estiramientos.

Esta es mi experiencia personal, como veis no soy ningún experto sobre el tema y estoy seguro que hay otras formas de superarla, seguramente también efectivas. Pero lo que me gustaría transmitir con esta entrada, es que al final todo tiene solución, incluida la dichosa cintilla.

*ACTUALIZACIÓN 13/08/2015: actualizo la entrada para comentar que tras decidirme a probar a quitarme las plantillas, no he vuelto a tener la más mínima molestia corriendo los ultimos dos años.