El penúltimo. En el primer triatlón en que participé en mi vida salí el penúltimo del agua, éramos únicamente unos 60 participantes, apenas había entrenado la natación y durante los 1500 metros de recorrido hubo momentos en los que pensé que jamás saldría del agua. 

Sirva esta confesión tardía como punto de referencia de mis habilidades como nadador, las cuales aún después de 3 años de entrenamientos más o menos dedicados apenas han sufrido cierta mejora. Aún así me he decidido a tropezar por cuarta vez con la piedra del triatlón el día 22 de junio en el V Tri Cross Encinas de Boadilla del monte.

No tenía en mente hacer ninguno este año, sobre todo porque desde Calella únicamente he pisado la piscina 4 días en los últimos 12 meses, pero animado por las buenas sensaciones que estoy teniendo tras la lesión y los “escasos” 700 metros de natación de la prueba, me he decidido a darme otra oportunidad en este deporte que tanto me gusta y que tan mal se me da.

Si Kilian no tiene otros planes, intentaré hacer acto de presencia en la piscina y así llegar al menos con la conciencia tranquila a la salida con algún que otro entreno de natación, aunque sea solo para comprobar que no se me ha olvidado nadar. En todo caso, no creo que llegue a hacerlo peor que en mi primer triatlón… aunque pensándolo bien, después del penúltimo va el último… 

Veremos.