lunes, septiembre 23, 2013

Durante los últimos días ha corrido como la pólvora en las redes sociales que frecuento un artículo humorístico titulado “El Flipatleta” el cual refleja, con bastante gracia a mi modo de ver, los distintos perfiles de participantes que te puedes encontrar en un triatlón, aunque me atrevería a decir que la clasificación es extrapolable a cualquier otra prueba “popular” (carreras a pie, marchas cicloturistas, etc). Aunque es cierto que no a todo el mundo le ha parecido igual de gracioso, ya se sabe que en estos casos, para gustos colores.

Aunque no tenga mucha relación, ayer domingo Kilian decidió cantar diana un poco más temprano de lo habitual, y tras un rato de juegos, intercambio de sonidos guturales y finalmente somníferos balanceos, me encontré despierto y sin posibilidad de hacer nada productivo en las siguientes horas, más o menos hasta que las calles estuvieran puestas.

Así que en estas me encontré en internet buscando en youtube videos de los tiempos clásicos del MTB, aquellos años en los que devorábamos cualquier revista, catálogo, poster o cinta de video que caía en nuestras manos con las últimas novedades de la copa Grundig, la NORBA, e incluso los circuitos españoles J&B y Coronas (ahí, promocionando el vicio!)



Éramos unos auténticos flipados, podíamos leer la misma revista y ver las mismas fotos más de 200 veces, y no dejábamos de fliparnos. A veces subíamos a la presa y hacíamos nuestras propias sesiones fotográficas de flipados, derrapando en curvas, con el pie fuera, saltando, girando la rueda, haciendo caballitos… cualquier chorrada era buena. Luego la mayoría de las fotos salían movidas y te gastabas 1500 de las antiguas pesetas en revelarlas, para nada, pero bueno, el buen rato ya lo habías pasado.
Qué tiempos aquellos, que flipado era ¿eras? ¿ya no lo eres? ¿estás seguro? Analicemos:

  • ¿Se puede no ser un flipado y no dedicar casi la totalidad de tu tiempo libre a entrenar, o a pensar en el siguiente entreno en su defecto?
  • ¿Se puede no ser un flipado y gastarte una parte importante de tu escaso sueldo en diverso material que, aunque realmente lo creas, no te ayudará a ir más deprisa y/o cansarte menos?
  • ¿Se puede no ser un flipado y no ser capaz de salir a hacer deporte si las prendas que vas a utilizar no están correctamente conjuntadas?
  • ¿Se puede no ser un flipado y buscar al mismo tiempo cuando será la próxima carrera a la que te quieres apuntar, tratando de evitar cualquier otro compromiso social que te la pueda estropear?
  • ¿Se puede no ser un flipado y acabar un domingo por la mañana viendo videos de carreras de hace 20 años mientras duermes a tu hijo de 4 meses?

Está claro que solo cabe una respuesta: Soy un flipado, y además debo admitir que me encanta serlo.

¿Y tú que tal, como andas de flipado?

Posted on lunes, septiembre 23, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, septiembre 03, 2013

Desde que empecé a contar batallitas en este blog, nunca había tenido que contar una retirada en ninguna de las pruebas a las que me he ido apuntando, pero como reza el dicho, siempre tiene que haber una primera vez.



El pasado fin de semana acudí junto a mi primo Alvaro al popular duatlón, que este año celebraba su edición número 21. Después de mi obligada ausencia el año pasado, tenía especiales ganas de volver a esta prueba que como ya conté por aquí fue mi primera experiencia en el multideporte.
Después de un verano con malas sensaciones, falto de ritmo y fuerzas, parecía que tras las vacaciones y las ultimas semanas de agosto con algo menos de calor, llegaba en un momento de forma decente.

Ya en los momentos previos de la carrera, con todo preparado en boxes y mientras hacíamos un breve calentamiento, empecé a notar cierto malestar en la zona superior del estómago. Decidí no hacerle mucho caso y salir más o menos tranquilo. Transcurridos los dos primeros kilómetros de carrera, cuando ya empezábamos a enfilar la cuesta abajo que nos dirigía a la meta, el dolor empezó a ser muy intenso, multiplicándose en cada zancada, hasta el punto de obligarme a parar para poder tomar aliento e intentar recuperar la normalidad en la respiración. Los siguientes dos kilómetros lo hice a un ritmo tranquilo dejándome llevar lo justo para que el dolor no me molestara en exceso, confiado en que el sector de bici no lo notaría tanto.

Tras una rápida y sencilla transición, enfilé las primeras rampas del circuito de bici aún con bastantes molestias y con la cabeza casi mas fuera que dentro de la carrera. En uno de los primeros cruces del recorrido, todos los del grupo con los que circulo nos confundimos y tomamos un camino erróneo circulando varios cientos de metros hasta que vemos a otro compañero en dirección contraria que nos avisa del error, media vuelta y a remontar los puestos perdidos, otra espina más en el desánimo que ya llevaba encima.

Mientras íbamos recuperando posiciones poco a poco, más por inercia que por convicción, me encuentro en la primera bajada técnica del circuito, justo detrás de un duatleta que como se dice coloquialmente iba bajando "cuadrado", sin muchas ganas de jugármela me quedo a su estela esperando a una ocasión clara para adelantarle, la cual no acaba de llegar, hasta que en la última zona rápida el compañero pierde el control y se pega un buen costalazo contra el suelo, mientras que yo al esquivarlo me veo obligado a trazar por la zona sucia pinchando así la rueda trasera.

Tras preguntarle si estaba bien y comprobar que no tenía ningún daño mayor, decido poner fin a mi participación en esta prueba, ya no quedan ni moral ni ganas para seguir remontando, sea por la razón que sea, este no era el día. Durante esa tarde, y el día siguiente debo confesar que mi moral se resintió bastante ya que, aunque sabía que no llegaba en mi mejor momento, para nada me esperaba tener que abandonar. Con el paso de los días, y tras un breve descanso, ya lo voy viendo con otra perspectiva y le doy la importancia justa que tiene, ya llegarán días mejores.
A ver si con un poco de suerte me toca en la próxima cita, pedestre popular de Guadarrama.

Álvaro por su parte, segundo de su categoría, demostrando que aquí el que vale, vale.



Posted on martes, septiembre 03, 2013 by Víctor Herranz Villagrán

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