viernes, diciembre 26, 2014

2014 ha sido de nuevo un año de cambio, el año en el que me robaron las bicis, el año en el que nos cambiamos de país, en definitiva ha sido el año en el que menos carreras y horas de entretenimiento he invertido desde que tengo el Blog por tanto es el año en el que menos cosas hay que contar en este resumen.

A nivel deportivo empecé embadurnándome de barro en el II Trail del Serrucho de Alalpardo, empezando a sumar kilómetros de calidad para el principal objetivo del año, bajar de 1h40min en media maratón.


Al día siguiente recibía la peor noticia del año, alguien había entrado en nuestro trastero y se había llevado mis 3 bicicletas, aún hoy me entristece y me cuesta creer que jamás volveré a verlas.

Sin mucha motivación y aun en estado de shock por el robo acudí al duatlón cross de Valdemorillo donde pude cubrir decentemente la papeleta con bicicleta prestada y buenas sensaciones a pie.

El 4 de marzo llegaba el objetivo principal del año la Media Maratón de Villalba. En la entrada podéis leer la crónica con más detalle pero el resumen más rápido es que reventé en el km17, sobrepasando el objetivo marcado en algo más de 2 minutos y perdiendo casi todas las ganas de correr en el intento.


En el duatlón cross de San Sebastian de los Reyes tampoco fueron mucho mejor las cosas, cayéndome en la primera bajada en bici y acabando con un fuerte dolor en las costillas que me impidió entrenar durante las siguientes semanas.



Otra nueva caída cuando ya casi estaba recuperado me dejaba con un esguince de muñeca bastante doloroso a falta de dos semanas para acudir a la media maratón de los Monegros en MTB, a la que finalmente pude acudir y terminar con la inestimable ayuda de mi hermano.


Después de esto un largo parón debido a varios factores y una oferta laboral que nos llevaba a tomar la decisión de cambiar de país. Inevitablemente los entrenamientos y retos deportivos pasaban a un segundo plano.

De esta forma llego un junio la última carrera en la que he participado, la IV Legua Nocturna Zargos Sports en la que casi sin entrenamiento me dedique solo a correr disfrutando con dos buenos amigos.


Desde julio no ha habido más carreras y apenas si ha habido entrenamientos y mentiría si dijera que no lo he echado de menos. No ha sido mi mejor año pero el hecho de haber participado en menos pruebas me doy cuenta que me ha servido para tener mejor recuerdo de ellas si cabe.

Como ya comenté en su día, esta falta de carreras y entrenamientos ha afectado irremediablemente a la periodicidad del blog, pero tengo el firme propósito de no dejarlo en el olvido y seguir dejando mis absurdeces por aquí. Así que aunque la situación de las carreras y eventos deportivos es bastante diferente aquí en Irlanda, en 2015 volveré a las andadas y seguiré ejerciendo de Globero tanto como me sea posible aquí en la isla esmeralda. Mientras tanto, muchas gracias a todos/as un año más por vuestras visitas y comentarios en el Blog.


Feliz 2015

Posted on viernes, diciembre 26, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, noviembre 18, 2014

Por fin después de un largo periodo en mis manos, recientemente pude terminar este libro, este interminable libro.


Me las prometía muy felices cuando lo empecé, literatura y ciclismo, aparentemente la combinación perfecta, pero ya se sabe que en ocasiones las apariencias engañan.

El libro narra la escapada de un ciclista ficticio de nombre “Jabato” desde los ojos del psicólogo deportivo de su equipo, intimo amigo del ciclista y que le sigue desde el coche de equipo junto con el director deportivo y dos mecánicos.

Jabato es un ciclista de primera línea mundial que se encuentra en el ocaso de su carrera deportiva, lejos de poder luchar por la general o el pódium de las grandes carreras, decide buscar un broche de oro a su carrera y lanzar un ataque suicida casi de salida en la etapa reina del Tour de Francia: desde Bourge d'Oissans, pasando por la Croix de Fer, col del Galibier y final de etapa en el Alpe D´Huez.

Lo que empieza como una historia interesante y llena de épica, pronto se empieza a diluir en los (a mi parecer) excesivos detalles que el autor va intercalando casi entre cada pedalada; párrafos interminables en los que se describen 200 metros de un puerto, páginas enteras hablando de la técnica de la pedalada o de los distintos porcentajes de un puerto o las multiplicaciones de los desarrollos… Podría pasarme las horas muertas hablando con cualquiera de vosotros sobre estos temas y seguramente no llegaría a aburrirme jamás, pero dentro de la novela, desde mi punto de vista lo que consigue el autor es justamente el efecto contrario, te despista de la historia, te hace pensar en cosas que evitan que te metas de lleno en el libro, te obligan a mantener un esfuerzo y concentración constante en una lectura que debería ser fluida gracias a la épica de lo que Jabato intenta conseguir.

Incluso el previsible final (que no destriparé), se hace interminable, jamás pensé que acabaría deseando que un libro de ciclismo se terminara, pero la forma en la que este está escrito me ha superado, no he conseguido engancharme nunca a la lectura.

En definitiva, es un libro de ciclismo, si amáis el ciclismo como yo seguramente no podáis evitar la tentación de leerlo, a mi no me ha gustado, quizá vosotros lo viváis de otra forma.

2004, ISBN 9788408053378

Posted on martes, noviembre 18, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, octubre 03, 2014

Empecé este blog hace tres años y medio principalmente por la necesidad que sentía de contar mis experiencias y reflexiones en el que fue mi reto aquellos días de completar un triatlón de distancia medio ironman.

Después me ha ido sirviendo para ir contando todo tipo de vivencias, casi todas relacionadas con el deporte y mis participaciones en diversas pruebas, y siempre con la regla autoimpuesta de escribir al menos una entrada al mes para mantener vivo el blog.

El pasado mes de septiembre ha sido el primero en el que no he seguido esta regla, y siendo sincero creo que probablemente no será el último. Apenas he salido a correr y aun no han llegado las bicicletas, por lo que las fuentes de inspiración de las que ha bebido el blog estos años están casi secas.

No lo voy a cerrar, pero tampoco sé cuando volveré a escribir, quizá cuando consiga acabarme ese libro que tengo pendiente, o cuando vuelva por fin a subirme a mi bici, quizá cundo ahorre y me pueda pagar mi primera carrera en Irlanda, o quizá para despedir el blog de una vez por todas, ya veremos.

Mientras tanto, gracias a todos/as los que habéis parado por esta bitácora en algún momento durante estos años, ha sido un placer teneros como lectores todo este tiempo.

Continuará…

Posted on viernes, octubre 03, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, agosto 29, 2014

Hoy me obligo a cumplir con mi regla no escrita de publicar al menos una entrada al mes en el blog.

Siete semanas han pasado ya de nuestra vuelta a Dublín, y no hay mucho que contar aparte de los pequeños detalles de la vida cotidiana. Como escribía en la ultima entrada, poco a poco he podido ir retomando los entrenos a pie, algunos días solo, y otros en familia, sin ninguna pretensión ni presión de ritmos, tiempo o similares, solo ir sumando kilómetros e ir acostumbrando a las piernas al golpeteo del asfalto de nuevo.


Sin ninguna pretensión decía, porque de momento el tema de las carreras por aquí va a estar complicado, precios que no bajan de 25€ por simples carreras de 5km me van a mantener de momento alejado de los dorsales y la adrenalina del los arcos de salida, una cosa es que la vida sea más cara aquí, y otra distinta que nos hayamos vuelto todos locos.

Y una buena noticia para terminar, las bicis ya están de camino... nos vamos a divertir.

Posted on viernes, agosto 29, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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miércoles, julio 30, 2014


La ultima semana en España fue interminable, vaciar el piso, cancelar contratos, cobrar finiquito, rellenar cajas, hacer maletas, despedidas, comer, dormir, respirar.... Había que acordarse de todo, porque había que dejarlo todo hecho, y no resultó nada fácil, pero lo logramos, con mucho estrés y muchas dudas por el camino, pero lo logramos.

Después de mil y una circunstancias que me resultan imposibles de plasmar en un post, el pasado día 13 de julio a las 2:30 horas, nos encontramos Kilian, Aurora y yo sentados en la fila 4 del Vuelo 595 de Aer Lingus con destino Dublín, listos para emprender allí una nueva vida. Una vida que a veces se puede resumir en momentos muy concretos, como por ejemplo ese apretón de manos seguido de un "todo va a salir bien" en el mismo momento en el que el avión despegaba.

Fisrt day at the city
Dublin está prácticamente como lo dejamos, hace casi ya siete años, incluso con algo menos de lluvia y algo más de sol, por lo que la adaptación está siendo rápida y fluida, o al menos todo lo rápida y fluida que puede ser con un niño de 14 meses para el que todo cambio en su mundo supone un nuevo universo, pero como quedo claro desde el primer momento "todo va a salir bien"

De momento va tan bien que he encontrado incluso un par de momentos libres para salir a correr un rato, con carrito y niño incluidos, a ver si con estos ajustes voy siendo capaz de encontrar las ganas perdidas... al menos hasta que completemos la mudanza y me llegue mi bicicleta.

Poco más de momento, espero en breve estar contando carreras y demás batallitas por aquí con más asiduidad.

Seguimos.

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viernes, junio 20, 2014

Según el calendario previsto a principios de año, mi siguiente desafío globero sería el Xterra de Madrid, en San Martin de Valdeiglesias el próximo día 12 de julio. Sin embargo, dos importantes circunstancias no previstas han hecho imposible mi participación en esta prueba.

Dejando a un lado que desde el pasado V Triatlón Cross Las Encinas de Boadilla no he vuelto a hacer nada parecido a nadar, ni en mar ni en piscina, se da la casualidad que ese mismo día 12 de julio mi hermano pequeño ha decidido casarse; por muy globero que sea uno, las prioridades siempre hay que tenerlas claras.

Por otra parte, la segunda circunstancia es algo más complicada por todo lo que conlleva, y es que al día siguiente Aurora Kilian y yo cogemos un avión con destino Dublín. Nos mudamos, una oferta de trabajo interesante, unas semanas de incertidumbre total y de darle vueltas a la difícil decisión, y finalmente una apuesta arriesgada que estoy seguro de que saldrá bien.


Un cambio grande e inesperado, pero por encima de todo ilusionante. Volver a Dublín, donde Aurora y yo nos conocimos y empezamos nuestra vida juntos, poder ofrecerle a Kilian una experiencia vital, reencontrarnos con viejos amigos y afrontar nuevos retos profesionales que nos permitan seguir progresando han pesado más en la balanza que las cosas que dejamos aquí, que también son muchas e importantes.

De momento no sé qué pasará con mis retos deportivos ni con el blog, aunque tengo intención de seguir con ellos, al menos una vez pasado el caos inicial de aterrizar, buscar casa, ubicarse… veremos las posibilidades que nos ofrecen las tierras irlandesas al respecto.

De momento, Nos vamos a Irlanda ¡Nos vemos por ahí!

Posted on viernes, junio 20, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, junio 09, 2014

Después de un par de meses prácticamente sin ningún entrenamiento de carrera a pie, este viernes tocaba participar en la IV Legua nocturna de Alcobendas, sin otro objetivo que compartir unos kilómetros primero y unas cervezas después con dos buenos amigos pertenecientes también al club de papás recientes, David y Tomás.


Durante la semana había podido sacar un par de días para sumar unos kilómetros, pero teniendo en cuenta el perfil del recorrido, y que desde la Tragamillas no hacía más de 30 minutos seguidos corriendo, estaba claro que lo único posible para acabar entero era tomárselo con calma.

Salimos tranquilos, sabedores de los 2km seguidos de subida que nos esperaban, mientras David y yo comentábamos la estrategia, Tomas decide que vamos muy despacio y se nos escapa sin que hagamos mucho esfuerzo por seguirle. Casi sin darnos cuenta empezamos la bajada que nos lleva de nuevo al parque de La Vega, la zona llana que nos lleva a la meta para empezar la segunda vuelta. Justo al final de la recta, donde se separaban los corredores que daban 1 o 2 vueltas al circuito, vemos a Tomás, que llegará rondando los 25 min cumpliendo de sobra su objetivo.

David y yo por nuestra parte, empezábamos la segunda vuelta, de nuevo los 2km de continua subida, las piernas pesaban y había pocas fuerzas ya para hablar, con menos gente en el circuito, solo quedaba encontrar un ritmo que no desgastara mucho hasta arriba, para después apretar lo que se pudiera. Llegamos arriba, con pocas fuerzas pero, animados por la pronunciada bajada, empezamos a aumentar la velocidad, llegando con muy buenas sensaciones al tramo final, en el que David se crece y empieza a darlo todo, me coloco a su estela y vamos adelantando corredores hasta que nos encontramos con nuestras respectivas familias, animando como siempre, con los peques alucinando con las horas y el ambiente.

Pasamos la meta, peor tiempo que el año pasado, pero menos sufrimiento y más risas lo compensan de sobra.

En teoría, la siguiente cita será el Xterra Madrid, pero no he empezado todavía a nadar, y sigue sin apetecerme mucho correr, aunque poco a poco voy recuperando las rutinas. Aparte de esto, se avecinan cambios importantes, y probablemente el entrenamiento tenga que quedar en un tercer o cuarto plano, pero mientras tanto seguiremos disfrutando.

Posted on lunes, junio 09, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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jueves, mayo 15, 2014

Llevo participando asiduamente en duatlones desde 2009, y en algún que otro triatlón desde 2010. Desde el principio me tomé bastante en serio esa máxima del entrenamiento del multi-deporte que indica que tenemos que dedicar más tiempo a aquellas disciplinas que se nos dan peor, y menos a aquella en la que tenemos mejor rendimiento.

En mi caso tenía incluso donde elegir ya que era igual de malo tanto en carrera a pie como en natación, aunque por comodidad y conveniencia empecé a priorizar la carrera a pie, hasta el punto de haber hecho más sesiones “running” que incluso de bici durante los dos últimos años.


Es cierto que al empezar desde un nivel tan bajo, es fácil ir viendo mejoras con relativa rapidez, y también lo es que para mantener un nivel de forma aceptable es necesario invertir mucho menos tiempo del que te hace falta en la bici.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, no me apetece correr. No tengo ganas, no siento necesidad, no me remuerde la conciencia si llevo una dos, o tres semanas sin salir a correr. De hecho, desde mi caída en el pasado Duatlón Cross de Sanse únicamente he salido a correr dos días, y casi obligado por no llegar sin ningún entreno a la VI Vuelta a la Jarosa, a la cual finalmente no pude acudir por causa de fuerza mayor.

Me apetece volver a la bici, tengo ganas de recorrer más y más kilómetros, siento la necesidad de volver a subir puertos y recuperar consistencia en mi moreno ciclista, y a eso es a lo que me voy a dedicar este año, sin ningún objetivo ni pretensiones, solo volver a sentirme ciclista.

Supongo que las ganas de correr llegarán de forma natural en algún momento, y más teniendo en cuenta que el próximo evento que tengo planificado es el triatlón Xterra de Madrid, aunque tampoco me preocupa demasiado, cuando tenga que empezar a correr detrás de Kilian me servirá para seguir progresando.

Mientras tanto, seguimos.

PD: de la piscina ya si eso os hablo otro día.

Posted on jueves, mayo 15, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, abril 28, 2014

Disfrutar sufriendo, sufrir disfrutando, como en las operaciones matemáticas, el orden de los factores no alteró el resultado final de nuestra participación en la media maratón de los Monegros 2014: diversión pura y dura, en uno de los días que más he disfrutado encima de una bici en los últimos tiempos.


Con un tiempo espectacular para montar en bicicleta, tomamos la salida puntuales y fuimos rodando tranquilos los primeros kilómetros sorteando los lógicos tapones que se forman en pruebas con tanta gente en la línea de salida (unos 1700 en la distancia Media Maratón). Los primeros 15 km el terreno era eminentemente llano y por caminos muy anchos, por lo que se rodaba muy cómodamente, aunque en ocasiones había problemas de visibilidad debido a las nubes de polvo que se levantaban y que me obligaban a tomar el doble de precauciones en la conducción debido a mi maltrecha muñeca.

Muy cómodo a rueda de mi hermano (se tomó muy en serio su labor de gregario) llegamos a las primeras subidas del día, nada especialmente duro, pero de nuevo con los inevitables tapones y lo suelto del terreno, el desafío era conseguir coronar las subidas sin tener que poner pie a tierra. Después de estas primeras subidas, llegan las primeras bajadas, donde compruebo que la muñeca está para pocas florituras, así que manos a los frenos y a tomarnos las bajadas a ritmo de verano azul…

Casi sin darnos cuenta habíamos llegado al primer avituallamiento del día, situado en el kilómetro 30, comemos un poco, renovamos agua de los bidones, un par de fotos y de vuelta a las bicicletas para afrontar el tramo más largo de subida del día, algo más de 10 km sin grandes porcentajes, pero tendida y machacona igualmente.


Nada más retomar la marcha ya se nota en las piernas el inicio de la subida, ya no se mueven con la alegría de antes, el parón no beneficia a la hora de coger el ritmo de nuevo, y la falta de entrenamiento, especialmente en subida, hace que decida tomar un ritmo conservador, disfrutando al máximo de las vistas que van apareciendo ante nosotros a medida que vamos ganando altura.


Sin mayores dificultades, y con mi gregario fresco como una rosa esperándome al final de cada subida, empezamos la zona de descensos más difíciles del día, nada exagerado ni excesivamente técnico, pero si con los suficientes baches para poner en peligro mi muñeca, y a fe que lo hicieron.

Llevábamos más de dos horas sobre la bici y la muñeca lesionada estaba bastante dolorida y entumecida, mientras que la sana también empezaba a quejarse por el sobreesfuerzo de tener que aguantar más peso en las zonas bacheadas y trazadas de curvas. Después de unos 10 km de bajada el dolor empezaba a ser mayor de lo soportable, le pido a Alberto que paremos y me quito la muñequera, parece que sin la presión de esta el dolor disminuye algo, y después de unos minutos retomamos la marcha con sensaciones algo mejores, pero aún con mucho cuidado y velocidad controlada en los descensos.


Llegamos al segundo avituallamiento, kilómetro 60, tres horas justas, la muñeca parece que ha decidido respetar, y las fuerzas parece que sorprendentemente aún se mantienen intactas. Repetimos el ritual: beber, comer, fotos. Y montamos de nuevo en nuestras bicis animados por la posibilidad de poder bajar de 4 horas.

Lo que quedaba hasta meta era más o menos como la parte inicial, terreno llano (algún falso llano también), caminos anchos e incluso algún tramo de asfalto en el que rodar a gusto, aunque al haberse unido las dos marchas (larga y corta) unos kilómetros antes, más de 6700 bikers en total, hacía difícil adelantar en ciertas zonas.

Casi sin querer, subimos un par de puntos la velocidad y nos pusimos a relevos hasta poco antes de llegar a meta, cuando nos dimos cuenta de que se nos había ido de las manos, los dos llevábamos ya las piernas “vacías” y empezábamos a sufrir más de la cuenta para mantener el ritmo, faltaban solo 5 kilómetros y no había ninguna necesidad de exprimirse más de lo necesario, ya solo quedaba disfrutar del final, justo cuando empezaban a caer las primeras gotas de lluvia del día.

Agarraditos de la mano cruzamos la meta, 3h 59min (3h 45min sin paradas) encantados y doloridos a partes iguales.


Una vez en meta ya solo quedaba disfrutar de la barra libre de cerveza que ponía a nuestra disposición la organización, descansar un poco las piernas, reposar la experiencia y empezar a barruntar la posibilidad de volver el año que viene, quien sabe si a la distancia larga, y a ser posible sin lesiones de por medio. 


Próxima parada, VI Vuelta a la Jarosa Guadarrama.

ACTUALIZACION: Os dejo un breve video resumen de la organización de la prueba (atentos al minuto 1:09!)





Posted on lunes, abril 28, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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viernes, abril 25, 2014

La muñeca todavía duele pero no hay vuelta atrás, nos vamos a Los Monegros a dar un paseo de 85 km y a por un fin de semana de auténtico Mountain Bike, todo ello compartido con mi hermano, que además tendrá el honor de tirar de mí durante toda la prueba para compensar mi penoso estado de forma.

Después de una semana con vendaje, y varios días haciendo diversos ejercicios de rehabilitación y notando una gran mejoría, ayer realicé una breve salida nocturna para probar la muñeca con la bici de montaña, si realmente era soportable con los baches y conducción o, como de costumbre, estaba pecando de optimista. La cosa no fue mal, aunque ya os digo que duele y también se sobrecarga en determinados agarres sobre el manillar, nada que no se arregle llevando un ritmo tranquilo (especialmente en bajadas) y haciendo las paradas que sean necesarias en el recorrido para descansar la muñeca, tampoco teníamos intención de llegar los primeros.

No puedo ocultar que tengo unas ganas tremendas de que llegue el día, mi primera marcha en casi dos años, y la primera que hago en bici de montaña (ya era hora), aquí el vídeo que nos regala la organización para ir abriendo boca:


La muñeca duele, pero no tanto como me dolería el orgullo globero si me pierdo la prueba, así que… nos vamos a Los Monegros!

Posted on viernes, abril 25, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, abril 15, 2014

“¿Tú no has pensado en cambiar de deporte?” Me preguntaba el cachondo del médico de urgencias después de mi caída en el duatlón cross de San Sebastian de los Reyes, mientras miraba mi historial de visitas a urgencias de los últimos años.

El fuerte dolor de costillas me impidió reírme, pero me sonó cómico, ni de coña me cambio de deporte, que aburrida tiene que ser la vida sin subirte a una bicicleta, no me lo puedo ni imaginar.

Después de pasar las dos primeras semanas de reposo, con bastante dolor y solo un par de sesiones de rodillo para mover las piernas intentando evitar el dolor, la pasada semana parecía que el dolor había remitido lo suficiente para poder empezar a salir con la bicicleta con normalidad y sumar todos los kilómetros posibles de cara a Monegros.


“¿Tú no has pensado en cambiar de deporte?” me preguntaba yo mismo el pasado viernes cuando me encontraba en el suelo tras un breve intercambio de pareceres con un árbol mal colocado.

No, de nuevo cambiar de deporte no es una opción, aunque me encuentre ahora con un esguince de muñeca, condenado de nuevo al rodillo, y con mi participación en Monegros en duda.

Vosotros no penséis en cambiar de deporte, pero tampoco hagáis como yo, id con cuidado ahí fuera.

Seguimos.

Posted on martes, abril 15, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, marzo 24, 2014

Empiezo a escribir esta crónica desde la sala de espera de urgencias del hospital, pero no os asustéis, que no salió todo tan mal.

Este domingo tocaba participar en el I Duatlón Cross de San Sebastián de los Reyes, el cual tenía lugar a escasos dos kilómetros de la puerta de mi casa, con la tranquilidad que esto te da en los preparativos y momentos previos de la carrera.

Llegaba a esta prueba con muy pocos entrenamientos a pie, solo 3 desde la tragamillas, pero con bastantes buenas sensaciones en bici, recuperando poco a poco viejas sensaciones a base de horas de rodillo intempestivas y sesiones de fin de semana robadas a la familia, así que la intención era dejarme llevar en los parciales de carrera a pie, y probarme a fondo en el sector de bici, aprovechando además que el circuito se adaptaba bastante bien a mis condiciones, y que desde hace un par de semanas cuento con una bici nueva cortesía de Deportes Herranz, un “pepino” en toda regla que no te deja relajarte ni un segundo.

                               

Con la tranquilidad de poder acercarte a la salida montado en bici, recojo dorsales y me dispongo a preparar las cosas en boxes, cuando me encuentro con Herman, uno de los flamantes fichajes del equipo que Deportes Herranz ha creado para este año, charlamos un rato, calentamos, preparamos transición, y sin más preámbulos a coger posiciones en la salida.

Salimos, y voy pasando los kilómetros bastante cómodo mientras adelanto y voy siendo adelantado hasta llegar a la gran subida del recorrido, la cual decido afrontar a un ritmo tranquilo, sigo con el plan inicial. Llego bastante entero a la cima y decido apretar un poco en el último kilómetro y medio ya que me voy notando con muy buenas piernas.

Transición rápida y ya estamos montados en la bici, a por la gran cuesta nada más salir. Como siempre, el cambio de disciplina se nota en las piernas, y se hace difícil empezar fuerte con este desnivel, así que voy buscando cadencia para oxigenar las piernas, y me preparo para la larga bajada que nos esperaba después, una bajada que conozco bastante bien, mi zona de salidas habituales con la MTB, revisada la semana pasada, y sin grandes dificultades técnicas, aunque tampoco excesivamente rápida. Al poco de empezar a bajar, en una mezcla de exceso de confianza y de agresividad la rueda delantera se me va y me doy un fuerte costalazo contra el suelo. Me pongo en pie como un resorte, no hay sangre, la bici ok, me subo enseguida y re emprendo la marcha, aunque algo aturdido consigo llegar al final de la bajada, lento y dudando de si realmente me he hecho algo. Reviso heridas, rasguños, parece que todo ok, aunque el dolor en las costillas es bastante agudo, apenas si me permite ponerme de pie y hacer fuerza sobre el manillar.

Poco a poco voy entrando en calor, aun con el dolor del costado las sensaciones de piernas son muy buenas, así que voy aumentando la velocidad evitando ponerme de pie sobre los pedales y las trazadas difíciles en las bajadas. Llego así al final de la primera vuelta, donde veo a Aurora y Kilian animando al pie del cañón como en cada carrera, así da gusto.


Desmonto unos segundos para poner recto el manillar, torcido desde la caída, y me lanzo de nuevo a por la segunda vuelta. Con buen ritmo en la subida, aunque algo mermado por no poder hacer mucha fuerza en el manillar, y más prudente que la primera vez en la bajada, superándola sin mayor inconveniente, como debía haber sido en la vuelta anterior. Sigo con bastante inercia, ya sin quitar el plato grande en lo que queda de vuelta, con muy buenas sensaciones, aunque con algo de miedo de cómo me afectará el golpe a la hora de la segunda carrera a pie.

Llego a boxes, en cuanto desmonto me doy cuenta que correr así va a ser una tortura, pero con solo 2 kilómetros prácticamente llanos para acabar, no merece la pena retirarse tras haber llegado hasta allí, acabaremos, aunque sea andando.


Salgo muy tranquilo de boxes, tanto como me lo permite el fuerte dolor en las costillas, me encuentro con Aurora y Kilian y me paro a darles un beso y agradecerles que siempre estén ahí, no se por qué no lo hago más a menudo en carrera. Uno tras otro me van adelantando corredores mientras voy manteniendo un “trote cochinero” que me permite desplazarme casi sin dolor. Tras un par de intentos fallidos de aumentar el ritmo pensando que había entrado en calor, a duras penas llego a meta donde de nuevo me espera mi club de fans particular, me vuelvo a parar a su altura y sin pensármelo mucho decido cruzar la meta con Kilian en los brazos olvidándome del todo del dolor al ver su cara de asombro. Una carrera más terminada, aunque no podamos decir que sin incidentes.


Después de lavarme las heridas, y una rápida comida en casa, a urgencias a descartar que hubiera algo roto, y es que duele con casi cualquier movimiento, y no os digo nada tosiendo… o riéndome!

Afortunadamente, las radiografías descartan la rotura, y el médico solo ha recomendado reposo relativo y anti-inflamatorio mientras duela. Así que toca quedarse con las cosas positivas, vuelvo a encontrar buenas sensaciones en bici (53 mejor parcial aun con caída) y parece que voy en la buena dirección para lo que nos espera en Monegros dentro de 4 semanas.


Seguimos (después del reposo)

Posted on lunes, marzo 24, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, marzo 11, 2014

Spolier alert: Este va a ser un post muy friki (y largo)

Como ya sabéis el pasado 21 de enero me robaron mis 3 bicicletas, y a día de hoy de momento sigo sin noticias de las mismas, no pierdo la esperanza, pero hay que ser realista, es muy probable que no las vuelva a ver.

No creo que haga falta explicar que para un amante del ciclismo su/s bicicleta/s siempre son algo más que un mero objeto, las vivencias, largas horas y momentos compartidos con cada una de ellas hacen que se cree un vínculo especial, que aun cuando te las arrebatan es difícil romper. Es por esto que me apetece dedicar una entrada para resumir lo que sería la hoja de servicios de cada una de mis bicicletas robadas, más allá de la fría descripción de componentes que podéis encontrar en el post del robo, un pequeño homenaje si me lo permitís.

Por orden cronológico, la cosa sería así:

Orbea Replica Maia

Esta fue la primera bici de carretera con la que descubrí que era capaz de subir puertos de montaña de verdad con desarrollos tan pequeños.


Con la que hice mi primera marcha cicloturista “seria” la Festibike 2003 (subiendo Abantos), que me sirvió para convencerme de que podía aspirar a metas mayores. Con ella me atreví a afrontar mi primera “Perico” en 2004, y arrastrarme como una sombra en Cotos para resucitar después en La Granja y llegar casi volando a Segovia.


Fue la bici con la que disfruté de la mítica ascensión a los Lagos de Covadonga por primera vez allá por 2005, sintiéndome todo un titán con mis desarrollos de profesional; la bici con la que me escapé a subir el Tourmalet y ver el Tour en directo ese mismo año con mi amigo Josean, y con la que hice los últimos kilómetros antes de marcharme dos años a vivir a Irlanda.

Fue la bici que estuvo esos dos años guardada en un trastero esperando pacientemente hasta que regresé a casa, y la que me vio arrastrarme de nuevo para hacer 30 simples kilómetros por el carril bici de Colmenar. Fue la que me acompaño en una preparación exprés para La Perico 2008, y la que consiguió acabarla conmigo en un día espectacular, aunque ya con desarrollo compact.


Fue la bici que heredó mi hermano ese mismo año, con la que empezó a conocer el ciclismo de carretera, la que le acompañó también a subir (y sufrir) por primera vez los Lagos en 2009; fue la bici que heredó después Aurora y con la que se atrevió primero a acompañarme en alguna salida, y a salir ella sola después a devorar kilómetros, y hacer incluso con ella su primer triatlón.


Fue la bici que después de tantas vidas, aun tuvo los recursos de volver a reinventarse, y acompañar a mi amigo Angel a su debut en el triatlón olímpico de Barcelona. Quedando aparcada desde esta última cita, a la espera de su siguiente misión.

Orbea Opal

Mi primera bicicleta de carbono, la que me sirvió para volver a ponerme en forma de verdad, volver a entrenar a diario, volver a preparar las marchas a conciencia y a recorrer hasta la saciedad tanto el carril bici como los puertos de mi zona.

La bicicleta con la que volví a los lagos en 2009 y en 2010 compartiendo ruta por primera vez con mi padre y hermano; con la que disfruté de acabar con mi padre La Perico en 2009 y con la que llegué a mis records de kilómetros recorridos en un año.


Fue la bici que afrontó conmigo mi reto de convertirme en triatleta de media distancia, primero en Marbella en 2011, y después en Calella en 2012, con rendimiento dispar por mi parte, pero sin el más mínimo contratiempo por la suya.


Fue la bici con la que viví la que hasta hoy ha sido mi última cicloturista, la Carlos Sastre 2012, de nuevo con mi padre y en esta ocasión su primo Emilio; y con la que pude participar acompañando a mi Club en las dos últimas subidas navideñas al Alto del León.


Era la bici me salvaba de la rutina, que me acompañaba en todos los viajes en los que Aurora me daba el visto bueno, y con la que tenía pensado aun disfrutar durante bastantes años. El día que se la llevaron estaba preparada para empezar su temporada anual de rodillo.

Orbea Alma.

La bici con la que volví a mis orígenes, el Mountain bike; con la que me decidí a iniciarme por fin en el multideporte y debuté en duatlón en Alpedrete 2009, y después de innumerables pruebas de duatlón y triatlón cross: Brunete 2009, Villanueva 2010, Fresnedillas 2010, de nuevo Alpedrete 2010 - 2011 y 2013, El Barraco 2010, Cercedilla 2011, Moralzarzal 2012 y 2013, Boadilla 2013 y finalmente Guadalix 2013.


La bici con la que me atreví a apuntarme hasta 3 veces a la prueba de resistencia 24Doce (una en San Agustin de Guadalix y dos en Moralzarzal) de nuevo con mis compañeros de Club y no morir en el intento.

La bici con la que descubrí el camino del Ingeniero y con la que llegué a subir a la Bola del Mundo; fue la bici que me descabalgó en un despiste y me provocó una fractura en la cabeza del radio.


Fue la bici de las dos rutas nocturnas Alto de La Jarosa organizadas por mi club; la bici con la que he recorrido hasta desgastarlo el recorrido de la tapia de Viñuelas.

Esta fue la primera bici que vio mi hijo, y aunque él no pueda acordarse yo nunca podré olvidarlo.

Estas y muchas otras vivencias son las que conforman la historia de mis bicicletas robadas, solo espero que allí donde hayan ido a parar las estén dando un trato tan digno como se merecen.

Gracias por tanto compañeras.

Posted on martes, marzo 11, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, marzo 04, 2014

Este domingo Llegaba el primer objetivo de la temporada, La Tragamillas, media maratón de Collado Villalba, la intención era doble: intentar bajar de 1:40 consiguiendo de esta forma MMP en la distancia.

La preparación con la que llegaba no era la idónea y el hecho de haber dormido apenas 4 horas la noche anterior tampoco fue un buen presagio. La mañana amaneció lluviosa y con viento, aunque con una temperatura aceptable para correr. Nada más llegar ya me fui encontrando con las primeras caras conocidas, saludos, chascarrillos e intercambios de sensaciones te ayudaban a ir pasando los nervios de los momentos previos a la carrera.

Mientras ultimo el calentamiento previo me encuentro con mi primo Álvaro, que después de nuestra intentona fallida el año pasado en le media de Madrid, se había animado a acompañarme este año también y me confirmaba que se ceñía a mi plan, iría a mi ritmo al menos hasta mitad de carrera, y después según sus fuerzas intentaría apretar.

Con el crack de la familia
Ya casi sin lluvia nos dan la salida puntualmente, y para mi sorpresa los globos – liebre que marcan los ritmos de carrera salen todos juntos desde la primera línea, con lo cual, al salir desde bastante más atrás, tienes que pegarte un buen calentón si quieres llegar a la altura de tu referencia. Salimos los dos juntos intentando contener el ritmo, rodando cómodamente mientras vamos hablando sin muchos problemas, y de esta forma vamos pasando los primeros kilómetros, sorteando los primeros charcos y zonas embarradas.

Aproximadamente a la altura del kilómetro 6 damos caza al globo de 1h40m e instintivamente bajamos un poco el ritmo para mantenernos a su altura, queda aún bastante carrera, y aunque las sensaciones son buenas, de momento nos conformamos con seguir dentro del objetivo marcado. Mientras nos mantenemos en este grupo llegamos a kilómetro 10 el cual pasamos en un tiempo de 46’28”, bastante rápido para lo que nos quedaba, demasiado rápido quizá…

Al poco de empezar una zona de toboganes entramos en la zona de el Coto de las Suertes, menos embarrada de lo que cabía esperar, pero también con bastantes sube – bajas y cambios de dirección. Aquí empiezo a notar las piernas algo duras y a sentir las primeras dudas, esto parece que no va bien. Salimos del coto y nos dirigimos a la parte más dura del recorrido, aprovecho para tomarme un gel junto con algo de agua. Pasamos por delante de dos bandas de rock que nos suben un poco la moral, y antes de darnos cuenta llegamos al kilómetro 14. Ya me había avisado Lucas, y ahora entendía por qué. Empezábamos casi 3 km de subida constantes y casi desde el inicio veía como el globo de 1h40min se iba alejando poco a poco…

Enseguida me doy cuenta que el sub1.40 es casi imposible y decido entrar en modo supervivencia, zancadas cortas y pensar solo en dar un paso después de otro. Poco a poco vamos coronando repechos, pero veo que ni aun bajando el ritmo la cosa mejora, las piernas están como palos y cuesta un mundo llevar una respiración acompasada. Al llegar al 17, donde se supone que empezaba de nuevo la parte favorable hasta meta, salen de mi boca las temidas palabras “No puedo Álvaro” las piernas no van, me encuentro totalmente vacío, veo incluso imposible poder llegar así a meta.

Por suerte Álvaro no ha parado de animarme en toda la carrera y enseguida se vuelca en darme todos los ánimos que puede, me va marcando el ritmo y poco a poco logramos encontrar un paso que creo ser capaz de mantener hasta meta. Volvemos a la zona embarrada y se me va bajando la moral a los pies a medida que nos van adelantando corredores como flechas por ambos lados. A duras penas consigo llegar a la pista de atletismo y dar la última vuelta para completar los 21.097 metros, entrada de la mano de Álvaro a modo de agradecimiento y tiempo final de 1h42min15seg MMP por algo más de seis minutos, aunque algo lejos del deseado sub 1h40min.

Si no me lleva de la mano, no llego
Carrera sufrida y muy mal planteada, sobre todo porque con tanto pensar en ritmos y demás se me olvidó acordarme de disfrutar y vivir más la carrera, punto a mejorar para la próxima. Por suerte las malas sensaciones se borran tan rápido como lo que tardas en reencontrarte con los amigos en la meta y empiezas de nuevo a compartir batallitas.

Estas fueron las que se tragaron las millas
Y hasta aquí el primer bloque “atlético” de la temporada, como decía en la última entrada, toca empezar a dedicarle más tiempo y kilómetros a la bici, y para no poder poner de excusa la falta de motivación, este año me he apuntado a la Maratón de los Monegros (distancia corta) la cual si todo va bien disfrutaré con mi hermano Alberto, que desde los Lagos 2010, ya iba siendo hora de volver a coincidir.

Seguimos.

Posted on martes, marzo 04, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, febrero 17, 2014

Ayer tocaba el Duatlón Cross de Valdemorillo, el primero de la temporada, el de la bici prestada, el de la falta de tiempo para entrenar, hacer transiciones, y demás excusas varias que escribo aquí en el primer párrafo, y así me ahorro el tener que ir metiéndolas luego en la crónica con calzador.

Por suerte las previsiones meteorológicas se cumplieron, y amaneció un día perfecto para hacer deporte, temperaturas bajas, pero un sol radiante en el cielo y pocas nubes para hacerle sombra, así que al menos no había motivos externos para no disfrutar.

Tomamos la salida hacia la dehesa en la que transcurre el primer sector de carrera a pie, como viene siendo costumbre el GPS decide no funcionar, así que me dejo guiar por mis sensaciones y me marco un ritmo alto, pero asumible. Pasan los primeros kilómetros y confirmo que el ritmo elegido es bueno, el terreno además está menos embarrado de lo que esperábamos y sin mayores dificultades nos plantamos en la primera transición para afrontar los 16 kilómetros de la sección de MTB.

Con la bici del cuñao
Realizo una transición tranquila, aunque pierdo un poco de tiempo al subirme en la bici e intentar ponerme los guantes sobre la marcha. A parte de esto, enseguida me doy cuenta de que hoy no va a ser mi día sobre la bici, pongo ritmo de crucero y me dedico a disfrutar del recorrido, sencillo pero entretenido a la vez, llegando a la segunda transición con bastante peor parcial del esperado, y los pies helados debido a los ríos que hemos ido cruzando en el recorrido.

Ultima transición, pies congelados
Cambio rápidamente de zapatillas, y salgo de nuevo a la dehesa a por los últimos 2 kilómetros de carrera a pie. Sensaciones raras por llevar los pies totalmente insensibles, pero sorprendentemente cómodo. No solo no voy perdiendo posiciones como es habitual, sino que me permito el lujo de adelantar a un par de duatletas e incluso a pesar de la fuerte subida que nos esperaba a mitad del sector, hacer un pequeño cambio de ritmo al final para entrar en meta con un tiempo final de 1h:28min:04seg.

Llegamos sanos y salvos, aplauso
Contento con el resultado general, pero no tanto con las prestaciones en cada sector. Y es que si cuando empecé en los duatlones iba muy fuerte en el sector de bici mientras que hacía unos parciales malísimos corriendo a pie, he conseguido cambiar la situación para tener unos tiempos aceptables a pie (sin tirar cohetes) a costa de convertirme en un ciclista más que mediocre. Creo que he llegado al punto de volver a cambiar la tendencia, toca volver a los orígenes, más bici, más kilómetros y más horas de calidad sobre dos ruedas. Seguiré corriendo, e intentaré al menos no perder todo lo ganado, y sobre todo de cara a julio, intentaré volver a la piscina, pero manteniendo la bici como principal prioridad, que ya va tocando.

Poco más que contar de momento, el próximo objetivo Tragamillas de Villalba, buscando MMP en media maratón, en lo que será el broche perfecto para marcar este cambio de tendencia.

Seguimos.

*Fotos cortesía de : Aurora Mendoza y SnaferBike

Posted on lunes, febrero 17, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, febrero 10, 2014

Después del mal trago del robo de mis bicicletas, y el consiguiente tiempo de reflexión, toca ir retomando poco a poco la normalidad. De nada sirve quedarse parado lamentándose y llorando a la mala suerte, hay que mirar hacia delante, buscar opciones y fijarse solo en las cosas positivas que quedan.

Como decía en la última entrada, soy una persona con suerte, con mucha suerte, la inmensa suerte de que mi familia tenga una tienda de bicicletas, y de que gracias a ellos pueda disponer de una nueva bicicleta de carretera con la que poder pasar mejor este trago.

De estreno
Durante estas semanas aunque el ritmo y la calidad de los entrenamientos se han visto irremediablemente afectados por el robo, el tiempo seguía siendo escaso y la motivación tampoco sobraba, más o menos he podido salvar la papeleta e ir sumando kilómetros de cara el primer objetivo del año, La Tragamillas.

De cara a este objetivo, el plan autoestablecido marcaban una carrera de 10k o similar para este próximo fin de semana, pero el temprano cierre de inscripciones en el elegido 10k Ciudad de Parla, y las ganas que tengo de empezar a sumar kilómetros de calidad con la bici, me hicieron decantarme por el clásico Duatlón Cross de Valdemorillo que será además mi debut en la especialidad esta temporada, aunque sea con bici prestada. Haremos bueno el famoso refrán indígena:

“no es la flecha, es el indio”

No paro en el empeño de encontrar y recuperar mis bicicletas, pero tampoco voy a permitir que me cueste la salud y me mantenga alejado de mis globeradas, así que volvemos a la carga.

Posted on lunes, febrero 10, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, enero 27, 2014


¿Y ahora qué? ¿Qué es un globero sin su bici? ¿Quién compra las bicicletas robadas?

Una semana ha pasado ya desde el robo de mis bicicletas, de momento sin ninguna noticia de su paradero. Ni la más mínima pista, a pesar de que recibimos incluso la visita de la policía científica para recopilar huellas en la escena del robo; ni tampoco tras las múltiples horas invertidas en Internet buscando en páginas de segunda mano, foros y demás páginas donde se puede encontrar este tipo de material. La búsqueda continúa.

Una semana entera para digerir lo sucedido, para lamentarse, para reprocharse a uno mismo el haber sido tan confiado, una semana para sentir rabia, impotencia, desilusión… para reflexionar e intentar analizar por qué la perdida de algo meramente material puede dejar un vacío tan grande. Para darte cuenta de que las bicis no son solo bicis, sino que significan ese lugar en el que tu mente se refugia ante situaciones adversas; que una bici no es algo inerte, sino también lo que representa: libertad, felicidad, descubrimiento, superación, esfuerzo, vida… Una semana para darte cuenta de que eres capaz de relacionar cada época de tu vida con la bici que tenías en ese momento, y encontrar a modo de postales en tus recuerdos cada momento de disfrute vivido sobre ellas… 
Una semana para constatar que filosofar no es lo mío.

Una semana para comprobar que, a pesar de todo, soy una persona con suerte. Sin haber tenido que pedirlo siquiera, he visto como todo mi entorno se volcaba en intentar ayudarme, y como en las redes sociales la historia corría como la pólvora, las más de 1200 visitas al blog durante esta semana así lo atestiguan. Soy una persona con mucha suerte, porque antes incluso de que pudiera asimilar lo que significaba no tener bicicletas, ya había recibido innumerables ofrecimientos de amigos para prestarme la suya, algunos incluso a los que ni siquiera conozco en persona, desde aquí mi agradecimiento a todos y cada uno de ellos. Finalmente he aceptado el ofrecimiento de mi cuñado, no solo por la confianza familiar (y donde hay confianza ya se sabe) sino por la certeza de que ha utilizado su bici de montaña solo tres veces en los tres últimos años, gracias a él tengo Mountain Bike para al menos quitarme el gusanillo.


También ha habido tiempo durante esta semana para hacer cuentas y valorar las opciones de comprar nuevas bicis, pero no solo es difícil a nivel económico, ya que acabamos de cambiar a un coche más grande para que nos cupieran las bicis junto con todas las cosas de Kilian (irónico verdad), sino que tengo la ridícula sensación de si en algún momento me compro bicicletas nuevas, habré asumido sin más esta derrota…

Respondiendo a la pregunta que da titulo a la entrada: ¿Y ahora que?: 

Ahora vamos a seguir buscando, no queda otra.

Posted on lunes, enero 27, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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martes, enero 21, 2014

Hoy me han robado. Me han robado mis tres bicicletas, dos de carretera y una de montaña. De los mas de 50 trasteros que hay en mi comunidad, hoy han reventado únicamente la cerradura del nuestro, y se han llevado mis bicicletas, sabían lo que buscaban, y sabían donde buscarlo.

Las bicicletas que se han llevado son:

ORBEA OPAL - 2007


  • Cuadro de Carbono.
  • Grupo Shimano Ultegra 9V.
  • Juego de Bielas FSA Carbono.
  • Ruedas Mavic Ksyrium SL
  • Tija del manillar Deddacciai blanca.
  • Acople triatlón Vision.
  • Sillin Selle italia Flite blnaco.

ORBEA ALMA - 2009



  • Cuadro de Carbono.
  • Grupo Shimano XT 9V.
  • Frenos disco Formula.
  • Juego de Bielas FSA Aluminio.
  • Ruedas Mavic Cross Ride.
  • Horquilla Rock Shox SID
  • Manillar Selcof carbono.
  • Sillin Selle italia Flite blnaco.

Además se han llevado una Orbea de carretera de aluminio del año 2003, grupo Shimano 105 8V azul y blanca, personalizada con mi nombre, que era la que estaba utilizando Aurora para empezar a aficionarse a la bicicleta. Fue la primera bici con la que conseguí subir un puerto, y últimamente también había servido para que algún que otro amigo se iniciara en el ciclismo en carretera.
*Actualización 24/01/2014: añado descripción y foto e la tercera bici robada.

*ORBEA MAIA - 2003


  • Cuadro Aluminio.
  • Horquilla Zeus carbono.
  • Grupo Shimano 105.
  • Ruedas Mavic Ksyrium.
  • Tija sillin Massi carbono.

La denuncia ya está puesta, aunque siendo sinceros las esperanzas de volver a saber algo de ellas son muy pocas. Se que son unas simples bicicletas, cosas materiales que con el tiempo podrán ser reemplazadas, y se que tengo que intentar no darle más importancia de la que tiene, pero no pedo evitar que se me salten las lágrimas. Me recuerdo encima de una bicicleta desde que tengo uso de razón, y de golpe y porrazo me las han arrebatado, mañana no tendré dos ruedas sobre las que pedalear.

Si por algún casual, con las fotos y la descripción de la bicicletas de este post, alguien las reconociera o pudiera darme la más mínima pista de su paradero, le estaré eternamente agradecido.

Hoy me han robado, no solo mis bicicletas, también una parte de mi.


Posted on martes, enero 21, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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domingo, enero 19, 2014

Empezamos la primera carrera del año de la misma forma que acabamos la anterior, cansados a más no poder y con la lluvia y el frío amenizando el evento, por si acaso a alguien se le ocurre decir que con sol resulta demasiado fácil.

Cumpliendo con lo planeado, este domingo tocaba correr la segunda edición del Trail del Serrucho en Alalpardo, 23 kilómetros rompe piernas y completamente embarrados, que le dan un formato más de Cross que de Trail propiamente dicho, sin que esto desmerezca en absoluto el atractivo de la prueba.

A pesar de que con Kilian los preparativos previos son algo distinto, y el tiempo es necesario medirlo de una manera distinta, llegamos con tiempo suficiente a recoger dorsales, cambio de ropa y comprobar in situ que no había milagro de última hora, allí también llovía.

Sin muchas ganas de calentar, y tras un café rápido, nos dirigimos al punto de salida, con el tiempo justo de dar unos pocos saltos, saludar a dos buenos amigos tuiteros como son Miguel y Juan, y llevarme al primer cabreo del día, al no conseguir que el GPS se ponga a funcionar, toca tirar de cronómetro.

Salida
A diferencia del año pasado, salgo muy tranquilo, con la intención de llevar un ritmo llevadero la primera mitad, e ir aumentando progresivamente en la parte final. Nada más abandonar el asfalto, comprobamos lo que nos va a acompañar durante los próximos 22 km, un enorme barrizal en el que especialmente en las bajadas ya era todo un mérito mantener el equilibrio.

De esta forma, sin ponerme mucha presión por el ritmo y conocedor del recorrido, voy pasando tranquilamente los kilómetros, comprobando además que la lluvia caía ya casi de forma testimonial. Poco antes de llegar al ya famoso avituallamiento solido del km 10 doy alcance a Mayayo, probablemente una de las personas que más saben de Trailrunning en este país, tras intercambiar unos breves saludos, seguimos cada uno a nuestro ritmo y llegamos al avituallamiento donde este año, además de las consabidas viandas, jamón, lomo, queso... también podíamos encontrar chocolate con churros, y hasta unas deliciosas trufas. Sin duda, una carrera y una organización diferentes.

Tras una breve parada, continuábamos por la parte más anodina del recorrido, casi 3 km de continuo falso llano, donde el año pasado pase mi peor crisis. Mejor de ritmo y sensaciones en esta ocasión, voy poco a poco recuperando posiciones al tiempo que las riadas de agua que bajan por el camino van limpiando el barro de las zapatillas, no todo iba a ser malo de correr con agua.

Aproximadamente en el km 15 llegamos al bucle que nos devuelve a la parte inicial del recorrido para emprender el camino a la meta. Última subida fuerte, en la que noto una fuerte molestia en el psoas (probablemente por no haber calentado con propiedad), pequeño resbalón en una curva, sin mayores consecuencias que las manos llenas de barro, y al llegar al km 18 intento seguir con el plan y subir el ritmo a lo que pueda mantener.

Aunque es difícil llevar un ritmo alto por el estado del terreno y la gran fatiga ya acumulada, voy consiguiendo al menos controlar el tiempo y seguir recuperando posiciones, lo cual no deja de ser una buena noticia.

Finalmente llegamos de vuelta al asfalto, último esfuerzo, curva de entrada a meta, saludo a la estoica familia que no para de animar, y meta, contento con Tiempo sensaciones, aunque probablemente mis piernas no tanto.

Llegada
Finiquitada ya la primera del año, toca pensar en la siguiente, Tragamillas, allá vamos.

*Fotos cortesía de: Aurora Mendoza

Posted on domingo, enero 19, 2014 by Víctor Herranz Villagrán

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