Aprovechando que este año tenía libre la mañana del 31, y que la Nochevieja tocaba pasarla en casa, por fin se daba la oportunidad de apuntarme a la San Silvestre de mi localidad de adopción, Alcobendas.

La mañana amaneció fría, aunque afortunadamente sin lluvia, y gracias a que la salida y llegada de la prueba sea realizan en la puerta misma de mi casa, los preparativos logísticos previos se reducen al mínimo. Otra ventaja de esta prueba es que al darse la salida a las 12h de la mañana, es mas fácil de compatibilizar con las inevitables obligaciones domésticas en un día tan señalado.


Después del obligatorio calentamiento, y con la comodidad de hacer la "meada del miedo" en tu propio baño, nos situamos mi cuñado José y yo en la linea de salida junto con el resto de 1700 inscritos en la prueba. La salida fue tan puntual, que incluso se dio un minuto antes de las 12, cosa que se agradeció, teniendo en cuenta la temperatura ambiente.

La intención no era otra que disfrutar, correr entre amigos y hacer un poco de hueco para los excesos gastronómicos que vendrían en la cena. El recorrido rompe-piernas no ayudaba tampoco a plantearse exhibiciones a mayores, así que salimos los dos juntos a un paso alto, pero suficientemente cómodo.


A la altura del km2 José me dice que va a bajar el ritmo, aún sigue con molestias de su ultimo esguince y que siga hacia delante si quiero. Animado por el buen ritmo que llevamos, y aunque apenas he entrenado desde Behobia, decido mantener el ritmo al menos hasta donde pueda, cuando me note sin fuerzas nos podremos reunir de nuevo.

Después de pasar varias de las cuestas del recorrido, realizamos el primer paso por la meta, más o menos en la mitad de la carrera. Espoleado por la familia que aguanta estoicamente el frío para animarnos, me animo al comprobar que llevo ritmo para acabar cerca de mi MMP en la distancia.

La segunda parte del recorrido es aún si cabe más rompe-piernas, y empiezo a notar fatiga a nivel cardiorrespiratorio, así como algunas molestias estomacales (inevitablemente se tenían que notar los excesos de estas fechas) que poco a poco se van comiendo las buenas sensaciones junto con mi ritmo por km.

Más o menos a la altura del km8 terminaba lo duro del circuito, y si tenias fuerzas, era el momento justo para hacer la última serie del año y llegar a la meta donde de nuevo esperaba la familia lista tambien para los últimos aplausos. Al final con buenas sensaciones, mucho mejor de lo esperado, rozando mi MMP de la distancia, una excelente manera de cerrar el 2013


Aunque claro, no hay carrera que se precie que no se cierre con unas buenas cañas de recompensa, y ahí si que ninguno perdió el ritmo.