Spolier alert: Este va a ser un post muy friki (y largo)

Como ya sabéis el pasado 21 de enero me robaron mis 3 bicicletas, y a día de hoy de momento sigo sin noticias de las mismas, no pierdo la esperanza, pero hay que ser realista, es muy probable que no las vuelva a ver.

No creo que haga falta explicar que para un amante del ciclismo su/s bicicleta/s siempre son algo más que un mero objeto, las vivencias, largas horas y momentos compartidos con cada una de ellas hacen que se cree un vínculo especial, que aun cuando te las arrebatan es difícil romper. Es por esto que me apetece dedicar una entrada para resumir lo que sería la hoja de servicios de cada una de mis bicicletas robadas, más allá de la fría descripción de componentes que podéis encontrar en el post del robo, un pequeño homenaje si me lo permitís.

Por orden cronológico, la cosa sería así:

Orbea Replica Maia

Esta fue la primera bici de carretera con la que descubrí que era capaz de subir puertos de montaña de verdad con desarrollos tan pequeños.


Con la que hice mi primera marcha cicloturista “seria” la Festibike 2003 (subiendo Abantos), que me sirvió para convencerme de que podía aspirar a metas mayores. Con ella me atreví a afrontar mi primera “Perico” en 2004, y arrastrarme como una sombra en Cotos para resucitar después en La Granja y llegar casi volando a Segovia.


Fue la bici con la que disfruté de la mítica ascensión a los Lagos de Covadonga por primera vez allá por 2005, sintiéndome todo un titán con mis desarrollos de profesional; la bici con la que me escapé a subir el Tourmalet y ver el Tour en directo ese mismo año con mi amigo Josean, y con la que hice los últimos kilómetros antes de marcharme dos años a vivir a Irlanda.

Fue la bici que estuvo esos dos años guardada en un trastero esperando pacientemente hasta que regresé a casa, y la que me vio arrastrarme de nuevo para hacer 30 simples kilómetros por el carril bici de Colmenar. Fue la que me acompaño en una preparación exprés para La Perico 2008, y la que consiguió acabarla conmigo en un día espectacular, aunque ya con desarrollo compact.


Fue la bici que heredó mi hermano ese mismo año, con la que empezó a conocer el ciclismo de carretera, la que le acompañó también a subir (y sufrir) por primera vez los Lagos en 2009; fue la bici que heredó después Aurora y con la que se atrevió primero a acompañarme en alguna salida, y a salir ella sola después a devorar kilómetros, y hacer incluso con ella su primer triatlón.


Fue la bici que después de tantas vidas, aun tuvo los recursos de volver a reinventarse, y acompañar a mi amigo Angel a su debut en el triatlón olímpico de Barcelona. Quedando aparcada desde esta última cita, a la espera de su siguiente misión.

Orbea Opal

Mi primera bicicleta de carbono, la que me sirvió para volver a ponerme en forma de verdad, volver a entrenar a diario, volver a preparar las marchas a conciencia y a recorrer hasta la saciedad tanto el carril bici como los puertos de mi zona.

La bicicleta con la que volví a los lagos en 2009 y en 2010 compartiendo ruta por primera vez con mi padre y hermano; con la que disfruté de acabar con mi padre La Perico en 2009 y con la que llegué a mis records de kilómetros recorridos en un año.


Fue la bici que afrontó conmigo mi reto de convertirme en triatleta de media distancia, primero en Marbella en 2011, y después en Calella en 2012, con rendimiento dispar por mi parte, pero sin el más mínimo contratiempo por la suya.


Fue la bici con la que viví la que hasta hoy ha sido mi última cicloturista, la Carlos Sastre 2012, de nuevo con mi padre y en esta ocasión su primo Emilio; y con la que pude participar acompañando a mi Club en las dos últimas subidas navideñas al Alto del León.


Era la bici me salvaba de la rutina, que me acompañaba en todos los viajes en los que Aurora me daba el visto bueno, y con la que tenía pensado aun disfrutar durante bastantes años. El día que se la llevaron estaba preparada para empezar su temporada anual de rodillo.

Orbea Alma.

La bici con la que volví a mis orígenes, el Mountain bike; con la que me decidí a iniciarme por fin en el multideporte y debuté en duatlón en Alpedrete 2009, y después de innumerables pruebas de duatlón y triatlón cross: Brunete 2009, Villanueva 2010, Fresnedillas 2010, de nuevo Alpedrete 2010 - 2011 y 2013, El Barraco 2010, Cercedilla 2011, Moralzarzal 2012 y 2013, Boadilla 2013 y finalmente Guadalix 2013.


La bici con la que me atreví a apuntarme hasta 3 veces a la prueba de resistencia 24Doce (una en San Agustin de Guadalix y dos en Moralzarzal) de nuevo con mis compañeros de Club y no morir en el intento.

La bici con la que descubrí el camino del Ingeniero y con la que llegué a subir a la Bola del Mundo; fue la bici que me descabalgó en un despiste y me provocó una fractura en la cabeza del radio.


Fue la bici de las dos rutas nocturnas Alto de La Jarosa organizadas por mi club; la bici con la que he recorrido hasta desgastarlo el recorrido de la tapia de Viñuelas.

Esta fue la primera bici que vio mi hijo, y aunque él no pueda acordarse yo nunca podré olvidarlo.

Estas y muchas otras vivencias son las que conforman la historia de mis bicicletas robadas, solo espero que allí donde hayan ido a parar las estén dando un trato tan digno como se merecen.

Gracias por tanto compañeras.