Después de un par de meses prácticamente sin ningún entrenamiento de carrera a pie, este viernes tocaba participar en la IV Legua nocturna de Alcobendas, sin otro objetivo que compartir unos kilómetros primero y unas cervezas después con dos buenos amigos pertenecientes también al club de papás recientes, David y Tomás.


Durante la semana había podido sacar un par de días para sumar unos kilómetros, pero teniendo en cuenta el perfil del recorrido, y que desde la Tragamillas no hacía más de 30 minutos seguidos corriendo, estaba claro que lo único posible para acabar entero era tomárselo con calma.

Salimos tranquilos, sabedores de los 2km seguidos de subida que nos esperaban, mientras David y yo comentábamos la estrategia, Tomas decide que vamos muy despacio y se nos escapa sin que hagamos mucho esfuerzo por seguirle. Casi sin darnos cuenta empezamos la bajada que nos lleva de nuevo al parque de La Vega, la zona llana que nos lleva a la meta para empezar la segunda vuelta. Justo al final de la recta, donde se separaban los corredores que daban 1 o 2 vueltas al circuito, vemos a Tomás, que llegará rondando los 25 min cumpliendo de sobra su objetivo.

David y yo por nuestra parte, empezábamos la segunda vuelta, de nuevo los 2km de continua subida, las piernas pesaban y había pocas fuerzas ya para hablar, con menos gente en el circuito, solo quedaba encontrar un ritmo que no desgastara mucho hasta arriba, para después apretar lo que se pudiera. Llegamos arriba, con pocas fuerzas pero, animados por la pronunciada bajada, empezamos a aumentar la velocidad, llegando con muy buenas sensaciones al tramo final, en el que David se crece y empieza a darlo todo, me coloco a su estela y vamos adelantando corredores hasta que nos encontramos con nuestras respectivas familias, animando como siempre, con los peques alucinando con las horas y el ambiente.

Pasamos la meta, peor tiempo que el año pasado, pero menos sufrimiento y más risas lo compensan de sobra.

En teoría, la siguiente cita será el Xterra Madrid, pero no he empezado todavía a nadar, y sigue sin apetecerme mucho correr, aunque poco a poco voy recuperando las rutinas. Aparte de esto, se avecinan cambios importantes, y probablemente el entrenamiento tenga que quedar en un tercer o cuarto plano, pero mientras tanto seguiremos disfrutando.