La ultima semana en España fue interminable, vaciar el piso, cancelar contratos, cobrar finiquito, rellenar cajas, hacer maletas, despedidas, comer, dormir, respirar.... Había que acordarse de todo, porque había que dejarlo todo hecho, y no resultó nada fácil, pero lo logramos, con mucho estrés y muchas dudas por el camino, pero lo logramos.

Después de mil y una circunstancias que me resultan imposibles de plasmar en un post, el pasado día 13 de julio a las 2:30 horas, nos encontramos Kilian, Aurora y yo sentados en la fila 4 del Vuelo 595 de Aer Lingus con destino Dublín, listos para emprender allí una nueva vida. Una vida que a veces se puede resumir en momentos muy concretos, como por ejemplo ese apretón de manos seguido de un "todo va a salir bien" en el mismo momento en el que el avión despegaba.

Fisrt day at the city
Dublin está prácticamente como lo dejamos, hace casi ya siete años, incluso con algo menos de lluvia y algo más de sol, por lo que la adaptación está siendo rápida y fluida, o al menos todo lo rápida y fluida que puede ser con un niño de 14 meses para el que todo cambio en su mundo supone un nuevo universo, pero como quedo claro desde el primer momento "todo va a salir bien"

De momento va tan bien que he encontrado incluso un par de momentos libres para salir a correr un rato, con carrito y niño incluidos, a ver si con estos ajustes voy siendo capaz de encontrar las ganas perdidas... al menos hasta que completemos la mudanza y me llegue mi bicicleta.

Poco más de momento, espero en breve estar contando carreras y demás batallitas por aquí con más asiduidad.

Seguimos.