martes, diciembre 29, 2015


Como cada mes de diciembre no podía faltar mi breve resumen de lo que ha dado de sí el año a nivel deportivo. 2015 ha sido el primer año que hemos pasado íntegro en Irlanda, y como ya comenté en su día, la oferta deportiva por estas tierras es bastante menor y a unos precios bastante altos también en comparación.

El año empezó sin ningún plan establecido (y con un estado de forma pésimo, todo hay que decirlo) aunque pronto marcamos los primeros objetivos en forma de dos marchas cicloturistas primaverales que tendrían lugar en la zona donde habitualmente salgo a entrenar.


La primera de ellas, la marcha Cycle4Dsi fue en la que peor lo pasé. Con un día de muchísimo viento y un recorrido algo más duro de lo esperado, tanto mi compañero Lukasz como yo nos encontramos pidiendo la hora en unos últimos kilómetros de falso llano que fueron de todo menos divertidos.

En la Wicklow 100 la cosa fue muy distinta, con un día casi soleado y algunos kilómetros más de preparación en las piernas, salió un día excelente de ciclismo en una marcha que previsiblemente será fija en mi calendario en los años venideros que pase en Irlanda.


En julio tuvo lugar mi repentina vuelta al triatlón, sin pensarlo (ni prepararlo) demasiado, me apunté al Rey de Greystones triatlón. A pesar de mi ya comentada incapacidad en el agua, el resultado fue bastante positivo, salí vivo del agua y pude disfrutar de la bici y la carrera a pie, entrada en meta con Kilian incluida.


Intentando mantener el buen momento de carrera a pie, en septiembre llego de forma inesperada la carrera nocturna 10k de Peñíscola, con un resultado aceptable y una flojera de piernas importante.


Finalmente en noviembre llegó el último reto, el Run The Line, una carrera de montaña de 13km por los alrededores de Dublín en la que, a pesar de un auténtico día de perros, tanto mi compañero Jorge como yo disfrutamos como enanos luchando contra los elementos y llenándonos de barro hasta las pestañas (literalmente)


Y esto ha sido lo que ha dado de si el año, no demasiado, pero lo suficiente para mantener vivo el blog y poder seguir llamándome a mí mismo Globero. En 2016 seguro que habrá más, no sé muy bien qué, ni dónde, ni si será bueno o malo, aunque sí que sé seguro que habrá más gente e casa y que será muy divertido.

Como cada año, muchas gracias a todos/as por vuestras visitas al blog y comentarios, mientras os interesen, por aquí seguiréis teniendo mis andanzas.


FELIZ 2016

Posted on martes, diciembre 29, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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domingo, noviembre 29, 2015

Ayer día 28 de noviembre tenía lugar la tercera edición de la carrera de montaña Run The Line, en la que en contra de toda razón y sentido común tomamos la salida mi compañero Jorge y yo en un auténtico día de perros, ejemplar del invierno irlandés.


A las 11:10h empezamos a correr bajo la lluvia para afrontar los algo menos de 13 kilómetros de la carrera; después de unos primeros metros por asfalto para ir calentando los músculos tomamos un desvío a la derecha que nos lleva a la primera gran subida de la jornada, ya por terreno embarrado y pedregoso que no abandonaremos hasta que volvamos a este mismo punto de camino a la meta.


Los siguientes 4 kilómetros transcurren más o menos igual, pendiente constante, lluvia incesante y poco terreno (y resuello) para correr: Aproximadamente a la altura del kilómetro 4.5 y después de haber ascendido sin descanso unos 260 metros, llegamos a la primera parte más o menos llana del día, algo mas de 1 km para descargar las piernas e intentar coger aliento antes de encarar la última subida dura.

Subida dura no solo por lo empinado y embarrado del terreno, sino porque al salir de la zona de arboleda nos encontramos en la parte descubierta de la montaña, totalmente expuestos a un viento que nos sopla de costado con rachas por encima de los 60 km/h. Son apenas 1.5 km de subida, en los que ganamos aproximadamente otros interminables 140 metros hasta llegar al refugio de "Fairy Castle" que marcaba el final de la subida.

La bajada no empezaba mucho mejor. Al girar a la izquierda nos encontrábamos ahora con toda la fuerza del viento soplando en nuestra contra, haciendo casi imposible correr incluso cuesta abajo. Poco a poco seguimos bajando y girando hasta entrar de nuevo en la parte protegida por los arboles donde podemos empezar a correr y disfrutar ahora sí de la bajada.




Llegamos al avituallamiento, agua y un poco de azúcar en forma de ositos de gominola para recuperar algo de fuerzas y afrontar la última subida del día, toca de nuevo caminar, tirar de riñones y de las pocas fuerzas que ya quedan para retomar los últimos 2.5 kilómetros de pronunciada bajada ciertamente peligrosa en algunos tramos debido a lo rocoso y embarrado del terreno. Me emociono algo más de la cuenta y un coscorrón en una parte resbaladiza de la bajada me hace recordar aquello de que los últimos serán los primeros...

Kilómetro 12, de vuelta al asfalto, último tramo favorable para correr en el que las piernas ya apenas responden, llegamos a meta 1h 27min, agua y barro hasta las orejas, pero sobre todo la sensación de que nos hemos ganado la cerveza, objetivo último de todas estás locuras.


Despedida de la "temporada" deportiva para mi, y despedida de Irlanda para Jorge en un día que seguro no podrá olvidar. Todo lo mejor, compañero.

Toca empezar a pensar ya en 2016 que se presenta de nuevo repleto de cambios, ya veremos lo que nos toca. Hoy de momento, descansar.


Posted on domingo, noviembre 29, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, octubre 26, 2015

Nací en octubre, no se si tendrá relación o no, pero para mi el otoño es cada año como llegar a casa. Las cunetas repletas de hojas muertas, los paisajes rebosantes de infinidad de tonos marrones y ocres, las primeras lluvias (si no vives en Irlanda claro), los días que se acortan sin remedio; el inicio del fin del año en definitiva.

Otra de las cosas que suelen ser características de la llegada del otoño, quizá como recuerdo de la época escolar, es la llegada de las rutinas. Después del verano y su libertad, sus horarios eclécticos e infinidad de opciones, llegaba siempre el otoño, con su vuelta al cole, su ropa de entretiempo y sus dichosos horarios.


Por suerte para mí, después de algo más de un año, este otoño ha llegado con la disciplina sufucuente para poder acoplar los entrenamientos dento de mi rutina diaría sin tener que alterar demasiado esta, ni la necesidad de enormes esfuerzos extras, al menos de momento. 
Tan sencillo como ir corriendo al trabajo dos días a la semana (ayuda el tener ducha en la oficina) y volver a casa corriendo otros dos días la semana siguiente. Todo esto sumado a las dos/tres horitas que le robo a la familia temprano los domingos, me sitúan en una mucho mejor situación que a estas mismas alturas el año pasado. Veremos lo que puedo aguantar según vaya empeorando el tiempo.

Así, poco a poco, voy recuperando sensaciones decentes en la carrera a pie, ayudado sobre todo por días como el de ayer, en el que acompañado por mi compañero Jorge volví a disfrutar de correr por la montaña, reconociendo el terreno para lo que nos espera justo en un mes y disfrutar de vistas como las que acompañan esta entrada.


Y es que a veces, solo a veces, no está tan mal esto de vivir en la rutina.

Que disfrutéis el otoño.

Posted on lunes, octubre 26, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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sábado, septiembre 19, 2015

Terminaba mi última entrada en el blog marcándome como objetivo el ser capaz de mantener el nivel de actividad y poder ir sumando más kilómetros y cosas que contar por aquí, y aunque sin muchos alardes, parece que después de un mes la constancia no me ha abandonado.

Habiendo sido capaz de mantener al menos tres días de actividad por semana, alternando bici y carrera a pie, con algún que otro "Up & Running" incluido, he tenido incluso la osadía de volver a ponerme un dorsal para una carrera nocturna de 10 kilómetros.


Aprovechando las vacaciones en le playa y acompañado de mi cuñado José, siempre dispuesto a todo, nos animamos a apuntarnos con la única intención de disfrutar de la carrera tranquila al lado del mar y de las merecidas cervezas de después.

Con un recorrido facilito de ida vuelta por el paseo marítimo de Peñíscola, y el desafío de no haberme acercado a la distancia en más de un año, empezamos la carrera intentando marcar un ritmo lo más conservador posible, aunque la adrenalina y el ambiente siempre te invitan a ir un puntito más rápido de lo normal. Como las sensaciones van siendo buenas, una vez pasado el avituallamiento que marca la mitad de la carrera, me animo a ir aumentando progresivamente la velocidad para acabar el último kilómetro esprintando como un descosido con las piernas como el chicle cruzando la meta con un tiempo final de 48min 30seg, alegría alegría.


La próxima parada será un modesto trail de 13km por los alrededores de Dublin el próximo 28 de noviembre, no se porque me da, pero creo que para entonces lloverá sobre mojado...


Posted on sábado, septiembre 19, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, agosto 17, 2015

Misión cumplida. Ayer día 16 de agosto, después de 6 semanas de preparación "Exprés", completé con éxito mi vuelta al triatlón en el King of Greystones Triathlon después dos años alejado de esta bella disciplina.

Costó un poco dormir, entre nervios y ganas de que llegara el momento a las 6 de la mañana ya estaba untando Nutella en las tostadas. A las 7.30h se abría la zona de transición para preparar el material y allí estaba como un clavo en tercera posición para aparcar y acomodar todo sin prisas ni agobios. La mañana era espectacular, cielo despejado, ni un soplo de viento y temperaturas tirando a altas para los estándares irlandeses, parece que los astros estaban por la labor.



Tras la charla precarrera y un paseo en comandita por la playa hasta la línea de salida, a las 10h suena el bocinazo que marca el inicio de la prueba. La parte más difícil para mí, la natación, 750 metros de nado en línea recta, paralelos a la costa y a favor de la corriente; comienzo a nadar a mi ritmo y alejado del gran “pelotón” para evitar agobios y golpes fortuitos, voy avanzando (muy) poco a poco, despistándome en algún momento por los gorros amarillos de algunos nadadores que confundo con las boyas, también amarillas. Sé que voy despacio, pero me anima ver bastante gente aún a mi altura. Sin mayores inconvenientes, aunque con un tiempo mayor del esperado, consigo llegar a la orilla y emprender el camino a la primera transición. Primer objetivo cumplido, sobrevivimos al agua!

Justo al entrar en la zona de transición veo a Aurora con Kilian y mi sobrino Alain, me paro un segundo a tomar aire y saludarles y vuelvo a salir corriendo a coger la bici ante la atónita mirada de Kilian que no entiende nada de lo que está pasado.


Como casi siempre, una transición bastante caótica: el neopreno que no sale, las gafas que se caen del casco, las zapatillas que no entran… finalmente me subo a la bici y comienzo a pedalear sin tener muy claro todavía si las piernas vienen conmigo o se han quedado esperándome en la transición.


Los primeros kilómetros en la bici pasan despacio, sin fuelle aún para apretar y con la sensación de ir a medio gas; afronto la primera subida con calma e intentando llevar una cadencia alta y aprovechando la bajada posterior para incrementar el ritmo. La segunda vuelta se pasa con mejores sensaciones, acabando con un tiempo algo mejor de lo esperado pero, como siempre en este sector, quedándome con ganas de más.


Segunda transición, menos agobio: fuera casco y calas, dentro zapatillas de correr, media vuelta al dorsal y al paseo marítimo a por los 5 kilómetros finales. Con buenas sensaciones al inicio, aunque algo cansado ya, intento ponerme un ritmo conservador sin preocuparme de si adelanto o me van adelantado otros corredores. Con una temperatura ideal para correr, y un cordón desatado a mitad de recorrido como único problema, llego al parque donde se sitúa la meta, veo a la familia, me paro a saludar y corro los últimos metros con Kilian y Alain de la mano. No es ningún logro, y a ojos de los puristas podrá parecer ridículo, pero solo con ver sus caras de felicidad merece la pena cualquier cosa. 

Tiempo final 1h30min26seg, cansado y contento a partes iguales.


Como decía en la última entrada, espero, tras estas seis semanas de vuelta al triatlón culminadas con final feliz, ser capaz de mantener el nivel de actividad e ir sumando más kilómetros y cosas que contar por aquí; de momento no tengo nada en el horizonte, aunque varias opciones empiezan a llamar mi atención… Ya os iré contando.

Firmado, El Rey de Greystones!!



Posted on lunes, agosto 17, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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sábado, agosto 15, 2015

Se acabó el periodo de prueba; seis semanas consumidas de las seis que tenía por delante cuando me apunté al triatlón "The King of Greystones". Resumen de la semana y totales de las seis semanas:


  • Running: dos días de trote suave para 9.70 kilómetros en 50 minutos.                                                                 Total: 65 kilómetros en 5 horas y 44 minutos.
  • Ciclismo: 30 kilómetros en total con dos días de #altrabajoenbici.                                                                         Total: 236 kilómetros en 9 horas y 52 minutos, más 120 kilómetros de #altrabajoembici
  • Natación: 20 minutos de nado continuo en el mar en lo que fue el mejor día en todo el verano en Irlanda.                                                                                                                                                                                                  Total: 1km en piscina y dos días de nado en mar con neopreno, 1 hora aproximadamente en total.

Los números hablan por si solos, como decía en la primera entrada, el objetivo sigue siendo salir vivo del agua (lo de no salir el ultimo ya casi que me da igual). En base a las sensaciones de estos últimos días en el agua, si sale un día con el mar tranquilo no creo que tenga problemas, muy mal se me tendrá que dar para no cubrir los 750 metros con un tiempo máximo de 40 minutos; ahora si sale un día de viento con el mar agitado, no descarto acabar el segmento agarrado al kayak más cercano...

La bici no me preocupa, aunque el recorrido con 5 kilómetros de subida más 5 de bajada a dos vueltas tampoco es que invite precisamente al optimismo.

Finalmente la carrera a pie dependerá de cómo llegue de "tostado", lo ideal será afrontarla con la suficiente frescura como para disfrutar de los 5 kilómetros a ritmo tranquilo por el paseo marítimo, sin necesidad de echar mano de épica ni sufrir más de lo necesario, que aunque no lo parezca el objetivo de todo esto es disfrutar.

Ya os contaré que tal, de momento me quedo con haber vuelto a encontrar tiempo para entrenar, a partir de aquí, todo rodado.

Posted on sábado, agosto 15, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, agosto 10, 2015

Quinta semana, solo una por delante. Su madre que rápido se pasa el tiempo… 
Resumen por segmentos, que se que lo estais esperando:

  • Running: 2 días para 11.3 km en 1 hora. Lo más importante es que el golpe no molesta nada al correr; lo más sorprendente es que con poco tiempo y kilómetros he vuelto a ritmos bastante altos para mi nivel, veremos si soy capaz de mantenerlos el domingo.

  • Ciclismo: 15 kilómetros de #altrabajoenbici el jueves y 55 kilómetros en algo más de dos horas el domingo por terreno más o menos llano, intentando simular un ritmo alto de carrera, pero con las piernas bastante cargadas y sin muchas ganas de exprimirme al final.


  • Natación: por fin, 1 día en la piscina para sumar unos tristes 1000 metros en algo menos de 30 minutos; ritmos para echarse a llorar y sensaciones aun peores. Al menos he podido sumar algunos metros de nado continuo y una tarde viendo borroso de lo rojos que se me pusieron los ojos con el cloro de la piscina.

Estoy ya en la última semana, aunque evidentemente no tengo los deberes hechos, tampoco lo voy a poder arreglar en estos 6 días, intentaré sumar al menos un día mas de piscina y salir a trotar un poco para calmar nervios más que nada. El sábado hago el resumen de esta semana y, si sobrevivo, la próxima semana la crónica de la carrera.

No os vayáis ahora, que llega lo interesante.

Posted on lunes, agosto 10, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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domingo, agosto 02, 2015

Cuarta semana finiquitada, solo dos por delante. El desglose por segmentos queda como sigue:

  • Running: 2 días para 12 kilómetros en 1 hora y 2 minutos, incluyendo sesión de series 6x500m con resultados bastante mejores de lo esperado. 

  • Ciclismo: 15 kilómetros de #altrabajo en bici el martes y 53 kilómetros rompe piernas el domingo en 2 horas y 20 minutos, de nuevo bajo el agua y acabando con los huesos en el suelo al irse la rueda delantera en una rotonda. Caída tonta y, por suerte, sin nada grave que lamentar, solo chapa y pintura (para los dos). 

  • Natación: cero patatero, cada día de la semana un impedimento/excusa distintos me han mantenido alejado de la piscina; a estas alturas ya deja de ser gracioso el tema... Esta semana volvemos a la piscina sin falta.



Parece que le he cogido gusto a esto de caerme ante de las citas importantes... en fin. 

Aunque el raspón es bastante grande, de momento apenas duele. Mañana aprovechare el día libre para salir a hacer un trote suave por la mañana y evaluar daños. La intención era meter algo más de intensidad a pie esta semana, pero dadas las circunstancias me conformaré con que no me duela al correr.

El lunes que viene os cuento.

Posted on domingo, agosto 02, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, julio 27, 2015


Tercera semana en mi camino de vuelta al Triatlón; semana de vacaciones, de desconexión total y del primer contacto con el agua. Por segmentos la cosa queda así:

  • Running: 3 días para 1 hora y 31 minutos. Sin GPS ni smartphone operativo, calculo que más o menos unos 17km por las estrechas carreteras de Connemara; mejorando en ritmos y sensaciones. Progresa adecuadamente. 

  • Ciclismo: 29 kilómetros en 1 hora y 12 minutos bajo un intenso aguacero y añadiendo varias series en subida. No hubo tiempo para más. 

  • Natación: 10 minutos de nado discontinuo y atropellado en las frías aguas del Atlántico. "Houston, tenemos un problema" el neopreno ha encogido, o algo raro ha pasado porque me queda ahora bastante más justo que hace 3 años; por no hablar de mi falta de ritmo y aclimatación a nadar en aguas abiertas. Ahora es cuando me empieza a entrar el canguelo... 


Me encuentro justo en el ecuador, otras tres semanas por delante en las que intentar buscar algún milagro, sacar algún rato para hacer algún kilómetro de nado continuo e intentar evitar el desastre y ridículo total el día de la carrera. La próxima semana os sigo contando.


Posted on lunes, julio 27, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, julio 20, 2015

Segunda semana, menos ya de un mes para la coronación. El prometido resumen semanal queda más o menos así:


  • Running; 5 kilómetros en 26 minutos 17 segundos, muy poquito para que sirva de muestra para nada, pero mejores sensaciones de las esperadas; acabando eso sí con uno de los progresivos más patéticos que recuerdo desde que empecé en esto de correr. 

  • Ciclismo: 45 kilómetros de #altrabajoenbici (cuando el tiempo acompaña es un auténtico gustazo) y 53 kilómetros en 2 horas 15 minutos el sábado por la mañana, subiendo Sugarloaf y con mucho viento todo el día, pero acabando con números aceptables al final. 

  • Natación: un día soñé que flotaba. 


Esta semana empiezan las vacaciones, de camping a la playa, esperemos sacar tiempo para alguna carrerita y para estrenar el neopreno en Irlanda; lo que al final sea lo contaré por aquí.


PD: la foto prometida, la semana que viene.


Posted on lunes, julio 20, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, julio 13, 2015

Primera semana consumida de las seis que tenía de margen para preparar mi vuelta al triatlón.

Un breve resumen de lo que ha dado de sí: 

  • Running: 4 días poniendo el despertador para salir a correr antes de ir a trabajar; 1 dia saliendo a correr antes de ir a trabajar, para un total de 4.60 kilometros en 24 minutos 50 segundos. 

  • Bicicleta: 3 horas el domingo por la mañana por la zona del parque nacional de Wicklow Monutains para 68 kilómetros, incluyendo subidas a Slaughter Hill y Glenmacnass Waterfall. Más otros 15km el viernes de #altrabajoenbici en 40 minutos (todo suma)


  • Natación: gafas de nadar compradas. 

Cinco semanas me quedan, incluyendo la próxima en la que estaré de vacaciones y espero que el tiempo libre para invertir en esta noble causa pueda aumentar notablemente. De momento me intentaré obligar a escribir por aquí los progresos semanales a ver si con la vergüenza de verlo por escrito me voy disciplinando más... 

PD: en la próxima entrada fotos con el neopreno!


*Actualización 15/07/2015, incluyo los kilómetros de ir al trabajo en bici, todo suma!

Posted on lunes, julio 13, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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lunes, julio 06, 2015

Me ha costado decidirme, pero finalmente voy a dar el salto, el próximo 16 de Agosto espero ser coronado el Rey de Greystones. 

No, no pertenezco a ningún linaje antiguo que ha encontrado de repente línea directa con la corona, tampoco estoy envuelto en ninguna trama de Juego de Tronos, ni me estoy planteando destronar a Elvis de su título. 

El Rey de Greystones es el nombre de la última prueba a la que me he apuntado, un triatlón sprint con natación en el mar, segmento de bici con dos vueltas a un circuito "pestosillo" y carrera a lo largo del paseo y el puerto marítimo. 


Sin haberlo pensado, ni preparado mucho, y después de la cancelación por fuerza mayor del año pasado, vuelvo a mi costumbre de participar en al menos un triatlón al año. No me acuerdo cuando fue la última vez que nade y he salido un día a correr en los últimos dos meses, pero con seis semanas por delante debe haber tiempo suficiente para coger cierto tono y conseguir los dos objetivos principales de esta prueba:

  1. Salir vivo del agua. 
  2. No salir el ultimo del agua.
No sé quien me manda a mi meterme en estos fregados, pero el cosquilleo en el estomago y las ganas de salir a entrenar que me han entrado en el momento de formalizar la inscripción no se pagan con dinero. 

Empezamos la cuenta atrás, alguien tiene un flotador de sobra?

Posted on lunes, julio 06, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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sábado, junio 13, 2015

El pasado 7 de Junio se celebraba uno de los eventos cicloturistas más populares de Irlanda, la Wicklow 200, con más de 3000 participantes cubriendo las dos distancias posibles, 100 y 200 kilómetros por el corazón del Wicklow Mountains National Park, lo que viene siendo mi zona normal de entrenamiento.

Con salida en Greystones, a apenas 10km de mi casa, decido acercarme en bici bien temprano a la salida para aprovechar el buen día que ha amanecido e ir entrando en calor. Tras hacer el obligatorio check in, tomamos la salida Lukasz y yo aproximadamente a las 8 de la mañana, de nuevo al ser la salida con horario libre entre las 7 y las 9, evitando aglomeraciones, nervios y grandes grupos que obliguen a cerrar carreteras.


Tras los primeros 3km que nos sirven para salir de la localidad, los siguientes 7km transcurren por la autopista M11, único punto negro del día, suerte que al ser temprano el tráfico aun no es demasiado numeroso. Al salir de la autopista empezamos la primera dificultad montañosa del día, el "Sugarloaf", algo más de 4 kilómetros que nos llevarán a alcanzar el punto más alto del día.

Conservadores como de costumbre, llegamos a la cima sin grandes dificultades, aprovechando para quitar algo de ropa que ya va sobrando. Animados por las buenas sensaciones, y con algo de ganas de exprimirnos un poco, nos acoplamos a un grupo que nos adelanta a gran velocidad y vamos casi volando por los 10km de terreno favorable que nos llevan hasta Roundwood, al llegar a este punto decidimos relajarnos y empezar a comer un poco, con más de 80 kilómetros por delante, es aún muy pronto para exhibiciones.

Al llegar a Laragh empezamos el teórico descenso, plagado de sube - bajas, aunque eso si por una zona bellísima plagada de vegetación, quizá lo más bonito de la jornada. Tras este tramo llegamos a Rathdrum, avituallamiento del día, escondido tras un curva de 90 y un pedazo de cuesta de 500 metros que ríete tú del muro de Huy. Avituallamiento muy bien organizado, con café, te, multitud de sándwiches, y chocolatinas que buena falta iban haciendo ya a estas alturas.


Reemprendemos el descenso y llegamos hasta Avoca, donde pasamos al otro lado del valle y el terreno vuelve a ponerse cuesta arriba, sin grandes porcentajes, pero con cuestas muy tendidas y "machaconas" vamos acumulando metros de ascensión hasta llegar aproximadamente al kilometro 70, donde volvemos a cambiar el sentido de la marcha para dirigirnos hacia Ashford, terreno no del todo favorable pero al menos sin viento en el que volvemos a subir un puntito la intensidad seguros ya que lo difícil del día ha pasado.


Llegados a Ashford sabemos que llega lo fácil, 15 km eminentemente llanos testigos de la mayoría de nuestras salidas domingueras. Con los ojos ya en la meta volvemos a emocionarnos un poco y subimos el ritmo lo suficiente como para llegar asfixiados a la última subida, a escasos 4 kilómetros del final y que nos recuerda nuestro autentico nivel, fuera plato grande y hasta la meta a ritmo de verano azul, con la sonrisa de oreja a oreja, comentando la jugada y pensando ya cual podrá ser la próxima, de momento sin definir, pero esperemos que no por demasiado tiempo.



Un gran día de ciclismo con un total de 115 kilómetros, 1600 metros ascendidos y algo menos de 5 horas que cerramos con un muy mejorable café y un excelente pastel de zanahoria casero cortesía de la organización. El ano que viene repetimos seguro.

PD: un saludo al cicloturista español que al ver mi equipación me saludo al grito de "hombre Guadarrama" tienes una cerveza pagada si volvemos a coincidir.

Posted on sábado, junio 13, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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domingo, mayo 17, 2015

Ayer era un día especial en mi calendario globero, era el día en el que iba a hacer mi primera marcha cicloturista en Irlanda, después de mas de un año desde Los Monegros, y 10 meses desde que llegamos a Irlanda, la verdad es que temía unas ganas tremendas.

Organizada por el club ciclista local de Blessington y aportando el importe íntegro de la inscripción a la asociación del Síndrome de Down de Irlanda, lo cierto es que la marcha Cycle4DSI resultó ser bastante distinta a lo que estaba acostumbrado en España, sin chips ni tiempos de ningún tipo, con salida "libre" entre las 8 y las 10 de la mañana y sin ningún tipo de negocio ni parafernalia adjunta al evento, simplemente un puñado de voluntarios dando dorsales, señalizando cruces y velando por los participantes, lo justo y necesario, y todo perfecto.

Como la intención era ir tranquilos, Lukasz y yo nos presentamos pronto en la salida para empezar a rodar con calma y sin aglomeraciones, ya que no sabíamos muy bien lo que nos esperaba, para el también era la primera. El día se presentaba bastante decente para lo habitual en la zona, con la única pega del viento, eterno enemigo de la bicicleta.


Nos ponemos en marcha poco antes de las 9, justo cuando la afluencia de coches es mayor, pocos ciclistas en la ruta por tanto. Los primeros kilómetros trascurren en las cercanías de Blessington rodeando el lago Liffey, terreno favorable con algunos repechos traicioneros que vamos pasando sin muchos problemas gracias al viento que de momento sopla a favor.
Con la única excepción de los voluntarios en los curces, y las pintadas con señalizaciones en el suelo, la sensación es la de estar haciendo una salida de un domingo normal, aunque poco a poco se va notando más presencia de ciclistas, en ningún momento vemos grupos mas grandes de 10 - 15 personas, ni se notan aglomeraciones ni nervios muy típicos en otras marchas que participé en España.

Después de bordear el lago, más o menos a la altura del kilómetro 30 empezamos la subida a la primera dificultad montañosa del día, Sally Gap, puerta de entrada al parque nacional de Wicklow Mountains, es subida larga y tendida, sin grandes porcentajes y contando todavía con la ventajosa compañía del viento a favor. 


Al llegar a la cima la cosa ya se empieza a complicar, en lugar del esperado descenso, nos esperan unos 10 kilómetros de terreno rompepiernas y con un fuerte viento ahora ya si en nuestra contra. Ahora es donde empezamos a gastar energía de verdad, se hace muy difícil ya no solo dar pedales, sino simplemente mantenerse encima de la bicicleta, aunque poco a poco e intentado sacar algún relevo de los compañeros que vamos encontrando por el camino, llegamos al descenso de verdad, aliviados al saber que justo al final del mismo nos espera el avituallamiento.



Tras un café caliente y unas galletas, nos ponemos otra vez en marcha ara afrontar la subida más dura del día, Wicklow Gap, algo más de 6 kilómetros con rampas de hasta el 13% y viento en contra. La cosa se pone seria, en cuanto dejamos Glendalough a nuestras espaldas perdemos la escasa protección que nos daban los árboles. Así el único remedio es poner el desarrollo más cómodo e intentar aguantar los zarandeos del viento.
Cada unos nos vamos adaptando a nuestro ritmo y poco a poco me voy alejando de Lukasz, en este momento si que echo un poco de menos los típicos pelotones de las marchas españolas en los que poderte resguardar un poco del viento... Después de muchas eses y con un creciente dolor en la espalda (mucho tiempo que no pasaba tantas horas en la bici) llego a la interminable última rampa de la subida, consigo coronar y me dispongo a esperar a mi compañero que llega un poco más tarde a su ritmo. 



Con un viento aun más fuerte si cabe, empieza a llover mientras afrontamos la bajada, por lo que esta vez tampoco podemos aprovechar el descenso para recuperar demasiado, toca dar pedales de verdad, al menos hasta que llegamos a la trampa de la jornada, otra cota de 3 kilómetros con rampas de hasta el 10% en la que lo paso algo peor de la cuenta al no poder apenas ponerme de pie según el dolor de espalda va empeorando. Pasamos el trago, y reemprendemos el descenso hasta el pueblo más cinematográfico del día, Hollywood, foto de rigor y a por los últimos 10 kilómetros de falso llano hasta llegar de nuevo a Blessignton.


De nuevo con el aire de cara y las fuerzas bastante justitas activamos el modo supervivencia para terminar como buenamente podemos los 105 kilómetros de marcha en algo menos de 5 horas, cansados pero muy contentos tras un día del más puro cicloturismo. Perfecta toma de contacto para la próxima experiencia en el mismo escenario justo dentro de 3 semanas, la Wicklow 100 esperemos que con la misma buena organización y sensaciones, y si es posible... con un poquito menos de viento!




Posted on domingo, mayo 17, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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miércoles, marzo 11, 2015

5:03 de la mañana, suena el despertador, ¿estoy despierto? ¿estoy dormido? ¿he dormido? Tres horas aún hasta que comience la jornada laboral ¿Por qué suena a estas horas?, oh si el Up & Running, vale ya lo recuerdo, solo 5 minutos más.

5:23 de la mañana, vuelve a sonar el despertador, ¿me he dormido otra vez? ¿seguro que aún no me he levantado? Venga ok, Up & Running anoche estaba muy convencido “de mañana no pasa” dije mientras terminaba la ultima onza de chocolate que quedaba en casa.

5:33 de la mañana, repasemos el baúl de excusas, igual aún queda alguna:

- Hace frio: no, esta fue la del lunes.
- Es muy pronto: la del miércoles pasado.
- Mañana empiezo: la de ayer.
- No tengo la ropa preparada: mierda sí, lo dejaste todo preparado en el baño.
- Estoy cansado: llevas una semana sin entrenar, esta directamente no cuela.
- Llueve: afróntalo, vives en Irlanda.

Amanece en Bray. Imagen de www.grandtour.ie
5:43 de la mañana, una vuelta más y se me habrá hecho tarde, por enésima vez; habrá que replantearse cambiar la frase motivadora del despertador, alguna de Coelho que a los del twitter les funciona.

5.56 de la mañana, cuidado con el ruido de la puerta, no les despiertes. Ostras que viento hace, habrá que procurar que no suba mucho el pulso… mierda la banda del pulsómetro, no la saqué del cajón. Bueno ya está bien, te estás mojando, solo una zancada después de la otra, hasta la playa y volver, sin carrito seguro que vas más rápido.

6.42 de la mañana, imposible estar más fuera de forma, ¿pero a mí quien me obliga a hacer esto? Con lo bien que se estaba en la cama… mañana tengo que salir antes a ver si llego hasta el final de la playa.

La parte más dura del día salvada, vamos a por lo fácil.

Posted on miércoles, marzo 11, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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domingo, febrero 01, 2015

Seis meses han pasado ya desde que decidimos embarcarnos en esta nueva etapa irlandesa de nuestras vidas, podría decir aquello de "parece que fue ayer" y no me equivocaría, aun hay momentos en los que cierro los ojos y aún creo que acabamos de aterrizar y toda nuestra vida se encuentra recogida en cuatro maletas y un montón de cajas en paradero desconocido... Parece que fue ayer, pero por suerte ya casi hemos olvidado la odisea de mudanza, por suerte llego todo, y llego intacto. 

Con todos nuestros enseres personales llegaron nuestras preciadas bicicletas y por raro que parezca, todos los domingos desde entonces he podido salir un ratito a disfrutar de las dos ruedas, unos días más, otros días menos, algún que otro chaparrón, pero todas la semanas menos una, he podido disfrutar de al menos un día de mi droga particular. 


En este sentido, una de mis mayores sorpresas aquí ha sido encontrar a un compañero de trabajo igual de enamorado del ciclismo que yo, vecino y que se conoce la zona a la perfección, por lo que estoy contando con un sherpa de lujo en este periodo de adaptación ciclista a la isla. 

Así, cada siete días nos subimos sobre nuestras monturas de dos ruedas y vamos sumando kilómetros mientras nos vamos marcando objetivos y retos futuros. Mi compañero Lukasz no ha participado todavía en ninguna cicloturista, así que poco hemos tardado en apuntarnos al que será nuestro gran evento del año, la Wicklow 100, que además tendrá lugar por la zona en la que normalmente rodamos los domingos. 



Esperemos que de aquí a Junio vaya surgiendo alguna que otra prueba más en la que podamos ir sumando kilómetros, y sobre todo que una vez pasado el duro invierno y empecemos a sumar horas de luz, podamos ir cogiendo algo mas la bici durante la semana y no se haga tan larga la espera entre pedalada y pedalada.... Mientras tanto iremos resumiendo las semanas en siete dias y dos ruedas como reza el título del post (gracias AGC por la inspiración)

Posted on domingo, febrero 01, 2015 by Víctor Herranz Villagrán

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