Misión cumplida. Ayer día 16 de agosto, después de 6 semanas de preparación "Exprés", completé con éxito mi vuelta al triatlón en el King of Greystones Triathlon después dos años alejado de esta bella disciplina.

Costó un poco dormir, entre nervios y ganas de que llegara el momento a las 6 de la mañana ya estaba untando Nutella en las tostadas. A las 7.30h se abría la zona de transición para preparar el material y allí estaba como un clavo en tercera posición para aparcar y acomodar todo sin prisas ni agobios. La mañana era espectacular, cielo despejado, ni un soplo de viento y temperaturas tirando a altas para los estándares irlandeses, parece que los astros estaban por la labor.



Tras la charla precarrera y un paseo en comandita por la playa hasta la línea de salida, a las 10h suena el bocinazo que marca el inicio de la prueba. La parte más difícil para mí, la natación, 750 metros de nado en línea recta, paralelos a la costa y a favor de la corriente; comienzo a nadar a mi ritmo y alejado del gran “pelotón” para evitar agobios y golpes fortuitos, voy avanzando (muy) poco a poco, despistándome en algún momento por los gorros amarillos de algunos nadadores que confundo con las boyas, también amarillas. Sé que voy despacio, pero me anima ver bastante gente aún a mi altura. Sin mayores inconvenientes, aunque con un tiempo mayor del esperado, consigo llegar a la orilla y emprender el camino a la primera transición. Primer objetivo cumplido, sobrevivimos al agua!

Justo al entrar en la zona de transición veo a Aurora con Kilian y mi sobrino Alain, me paro un segundo a tomar aire y saludarles y vuelvo a salir corriendo a coger la bici ante la atónita mirada de Kilian que no entiende nada de lo que está pasado.


Como casi siempre, una transición bastante caótica: el neopreno que no sale, las gafas que se caen del casco, las zapatillas que no entran… finalmente me subo a la bici y comienzo a pedalear sin tener muy claro todavía si las piernas vienen conmigo o se han quedado esperándome en la transición.


Los primeros kilómetros en la bici pasan despacio, sin fuelle aún para apretar y con la sensación de ir a medio gas; afronto la primera subida con calma e intentando llevar una cadencia alta y aprovechando la bajada posterior para incrementar el ritmo. La segunda vuelta se pasa con mejores sensaciones, acabando con un tiempo algo mejor de lo esperado pero, como siempre en este sector, quedándome con ganas de más.


Segunda transición, menos agobio: fuera casco y calas, dentro zapatillas de correr, media vuelta al dorsal y al paseo marítimo a por los 5 kilómetros finales. Con buenas sensaciones al inicio, aunque algo cansado ya, intento ponerme un ritmo conservador sin preocuparme de si adelanto o me van adelantado otros corredores. Con una temperatura ideal para correr, y un cordón desatado a mitad de recorrido como único problema, llego al parque donde se sitúa la meta, veo a la familia, me paro a saludar y corro los últimos metros con Kilian y Alain de la mano. No es ningún logro, y a ojos de los puristas podrá parecer ridículo, pero solo con ver sus caras de felicidad merece la pena cualquier cosa. 

Tiempo final 1h30min26seg, cansado y contento a partes iguales.


Como decía en la última entrada, espero, tras estas seis semanas de vuelta al triatlón culminadas con final feliz, ser capaz de mantener el nivel de actividad e ir sumando más kilómetros y cosas que contar por aquí; de momento no tengo nada en el horizonte, aunque varias opciones empiezan a llamar mi atención… Ya os iré contando.

Firmado, El Rey de Greystones!!