Como cada mes de diciembre no podía faltar mi breve resumen de lo que ha dado de sí el año a nivel deportivo. 2015 ha sido el primer año que hemos pasado íntegro en Irlanda, y como ya comenté en su día, la oferta deportiva por estas tierras es bastante menor y a unos precios bastante altos también en comparación.

El año empezó sin ningún plan establecido (y con un estado de forma pésimo, todo hay que decirlo) aunque pronto marcamos los primeros objetivos en forma de dos marchas cicloturistas primaverales que tendrían lugar en la zona donde habitualmente salgo a entrenar.


La primera de ellas, la marcha Cycle4Dsi fue en la que peor lo pasé. Con un día de muchísimo viento y un recorrido algo más duro de lo esperado, tanto mi compañero Lukasz como yo nos encontramos pidiendo la hora en unos últimos kilómetros de falso llano que fueron de todo menos divertidos.

En la Wicklow 100 la cosa fue muy distinta, con un día casi soleado y algunos kilómetros más de preparación en las piernas, salió un día excelente de ciclismo en una marcha que previsiblemente será fija en mi calendario en los años venideros que pase en Irlanda.


En julio tuvo lugar mi repentina vuelta al triatlón, sin pensarlo (ni prepararlo) demasiado, me apunté al Rey de Greystones triatlón. A pesar de mi ya comentada incapacidad en el agua, el resultado fue bastante positivo, salí vivo del agua y pude disfrutar de la bici y la carrera a pie, entrada en meta con Kilian incluida.


Intentando mantener el buen momento de carrera a pie, en septiembre llego de forma inesperada la carrera nocturna 10k de Peñíscola, con un resultado aceptable y una flojera de piernas importante.


Finalmente en noviembre llegó el último reto, el Run The Line, una carrera de montaña de 13km por los alrededores de Dublín en la que, a pesar de un auténtico día de perros, tanto mi compañero Jorge como yo disfrutamos como enanos luchando contra los elementos y llenándonos de barro hasta las pestañas (literalmente)


Y esto ha sido lo que ha dado de si el año, no demasiado, pero lo suficiente para mantener vivo el blog y poder seguir llamándome a mí mismo Globero. En 2016 seguro que habrá más, no sé muy bien qué, ni dónde, ni si será bueno o malo, aunque sí que sé seguro que habrá más gente e casa y que será muy divertido.

Como cada año, muchas gracias a todos/as por vuestras visitas al blog y comentarios, mientras os interesen, por aquí seguiréis teniendo mis andanzas.


FELIZ 2016